Garbo - Dietrich - Kelly - Hepburn.. Cuatro mitos del cine.

Garbo - Dietrich - Kelly - Hepburn.. Cuatro mitos del cine.
Estrellas leyendas del cine dorado. Escenas con intriga y misterios, ilusión y desengaños, amores y traiciones, pasiones y odios. Son algunas de esas grandes estrellas, entre el universo de los mitos del cine. Estrellas del fascinante cine en “Blanco y Negro”. (Clic imagen portada)

domingo, 28 de octubre de 2018

Ava Gardner. "El animal más bello del mundo". Fue "La devora-hombres"

Belleza, elegancia y glamour. Tres talismanes que
poseía la estrella Ava Gardner.
"Aprendí de la vida que hay que perseverar"
  
"En el fondo soy bastante superficial, pero lo que importa es tener la valentía de reconocerlo"
  
"La vida no ha sido buena conmigo. Me ha dado fama, riqueza y todo lo que se quiera, pero por lo demás me lo ha negado todo. La mujer que había y hay en Ava Gardner siempre ha sido maltratada y ha sufrido decepciones. A pesar de todo soy una mujer se esfuerza en vivir y amar a vida  "
  
"Supongo que mi inseguridad se explica por mi tremenda timidez. Soy una persona totalmente tímida en todos los sentios" 
  
"No valgo una mierda actuando. Eso sí, nunca dejé de confiar en el director, en cuerpo y alma, para conseguir quedar bien en una escena".
  
"Cuando pierdo la calma, cariñó, no hay lugar donde puedas encontrarla"
  
"El cine no me ha tratado muy bien que digamos. Por lo tanto no me siento obligada a reconocerle nada. Si acaso el aspecto económico que es lo único que me interesa".
  
Un derroche de sensualidad y voluptuosidad emanaba a menudo
del rostro y del cuerpo de la espléndida Ava Gardner.
"Ser estrella de cine es muy aburrido. Lo hago por el dinero. Después de todos estos años sigo sin tener ni idea de qué es el cine. Nunca he sido una buena actriz, pero no sé escribir ni pintar, ni hacer ninguna otra cosa".
  
"Llega un momento en que te enfrentas al hecho de que te has convertido en un viejo putón. Lo curioso es que te das cuenta que es lo mejor que puedes hacer para no caer en la desesperación de la soledad".
  
"La fama y el dinero no dan la felicidad, y no significan nada si no tienes un hogar feliz".
  
"La idea de la muerte ha sido una constante en mi vida. No por miedo sino por temor amorir sola".
  
"Admiro a Greta Garbo. Cuando empezó su crepúsculo tuvo el valor de huir de él y retirarse con dignidad"
  
"En cierto modo llegué a odiar mi belleza muy a menudo. Ahora que el tiempo se la ha llevado me proporciona casi un alivio. No me importa envejecer, pero me asusta ser olvidada y volver al anonimato"
  
"No me gusta en absoluto todo lo que se ha escrito de mi, por la sencilla razón de que no es cierto. Nunca tuve intención de desmentir las falsedades sobre mi, ya que con eso lo único que haría sería perder un tiempo maravilloso que necesito para mi misma".
  
(Ava Gardner
  
Ava Gardner, a los 15 años, empezaba sus estudios de secretariado
Ava Gardner. Nacida en Estados Unicos, en Carolina del Norte, el 24 de diciembre de 1922, de nombre original Ava Lavinia Gardner y fallecida el 25 de enero de 1990 a los 67 años de edad, a causa de una neumonía. Hija de una familia muy pobre, de origen irlandés, cultivadores de tabaco y algodón. A los 16 años consiguió matricularse de secretariado en Atlantic City. A los 18, su exuberante belleza no pasó desapercibida por los caza-talentos que la vieron y ya la invitaron para convencerla a que acudiera a sus estudios. Ava visitó entonces a su hermana, que vivía en Nueva York, y su cuñado que era fotógrafo le hizo una serie de fotos que luego expuso en su estudio en la Quinta Avenida. Una de esas fotos causó impresión en Barnard Duhan, un ejecutivo de la MGM. Éste llevó las fotos a la productora y quedaron encantados con su fotogenia y su deslumbrante belleza. No fue difícil convencer a su familia para que iniciara sus estudios de arte dramático. A los 20 años ya intervino como figurante y secundaria en películas de bajo presupuesto. El film "La casa encantada" fue el primero que a sus 20 años la dio a conocer en los ambientes del mundo del cine, mediocre realización, por cierto. Le siguieron otros trabajos en que tampoco destacó. En "Señal de parada" (1946), una película de "cine negro" consigue ya un papel de protagonista. Ese mismo año, en "Forajidos" (clip film completo), otro thriller de cine negro que dirige Robert Siodmak y coprotagoniza Burt Lancaster, la Gardner consigue por fin el estrellato. La película, obra maestra del género y de Siodmak, es una adaptación de un relato de Hemingway, escritor al que la actriz admiraría durante toda su vida.  (Clic sobre el nombre y los títulos de filmes sobrescritos en azul tenue para enlazar con los documentos en vídeo).
  
Ava Gardner tenía entonces 18 años. Fue la foto que
desde el escaparate del estudio de su cuñado, en la
5ª Avenida de Nueva York, llamó la atención a un
directivo de la MGM y por la que ésta la contrató.
En realidad, la película "Forajidos" no solo fue un descubrimiento para Ava Gardner, sino para el propio Burt Lancaster, su pareja en el film, que entonce comenzaba su carrera. Y ello supuso que ésta fuera un hito en la filmografía de Hollywood. Gardner continuaría su suerte en el resto de los 40 y en las décadas de los 50 y los 60 con reconocidos trabajos que protagonizó. En los 70 comenzó su decadencia, quizá a causa de su turbulenta vida, quizá debido a su merma en sus dotes interpretativas. Su última destacada actuación fue la que protagonizó en "La noche de la iguana", que dirigió John Huston, con la que consiguió el premio BAFTA, el Globo de Oro y el del Festival de San Sebastián, además de ser nominada para el Oscar. Después, llegó el ocaso y ninguna de sus películas consiguió un reconocimiento como el de sus trabajos anteriores.
    
Ava Gardner fue uno de los iconos del cine de los años 50. En aquellos años fue considerada como la mujer más bella del siglo XX. Frank Sinatra la llamó "el animal más bello del mundo". Más allá de ser una gran actriz, Gardner fue más famosa por su azarosa vida, sus aventuras sentimentales, los excesos en su modo de vivir, historias que llenaban las páginas de las revistas. En el 54, cuando rodó "La condesa descalza", se enamoró de España, país en donde se hicieron algunos de sus rodajes. Desde entonces y hasta finales de los 60, Ava residió en Madrid largas temporadas. A partir de entonces, fijó su residencia en Londres, hasta que allí falleció. Se casó tres veces; la primera con Mickey Rooney, cuando sólo tenía 19 años, la segunda con Artie Shaw, el clarinetista de "Begin the Beguine", a los 22. Ambos matrimonios duraron 1 año cada uno. En 1951, a los 29 años, se casó con Frank Sinatra. La relación, una experiencia tormentosa, pasional, escandalosa, duró 6 años. Sinatra dijo de ella: "No podíamos seguir por los dos estábamos locos".
   
Fotograma extraído de una escena de "Forajidos". Ava Gardner
Ava tenía entonces 23 años. Increíble el glamuroso blanco y
negro de la fotografía.
Ava Gardener fue una de las estrellas más emblemáticas del dorado cine de Hollywood.  "Un clásico" del Séptimo arte. Puede que no fuera una intérprete con el talento de otras de sus contemporánease. De ahí que Louis Mayer, presidente de la MGM, después de pagarle en sus inicios 50 dólares semanales, dijese: "No sabe actuar, no sabe hablar, pero tiene un magnetismo increíble". Y es que, quizá su genialidad estaba en cómo llenaba la pantalla con su glamour y su belleza, quizá era la sugerencia y sensualidad del instante de su silencio antes de intervenir en alguno de sus diálogos. Particularmente, sin que me sienta afectado por su divismo, puesto que nunca fue una de mis estrellas preferidas, si no hubiera existido Ava Gardner, hubiéramos notado la falta de un perfil estelar como el suyo.
   De su filmografía no hay que destacar una gran antología de películas. No llegan a 30 sus títulos cinematográficos. Sin embargo, entre sus trabajos hay media docena de filmes que son dignos de destacar, no sólo porque fueran más conocidos sino por su relevante actuación. Ya nos referimos a su primera película como protagonista rodada en 1946 titulada "Señal de parada", un thriller de "cine negro" sin repartos estelares y con un director poco conocido. Sin embargo, la aparición de Gardner llamó la atención a la Universal Pictures que consiguió un contrato con ella para rodar aquel mismo año "Forajidos", su primer gran trabajo de interpretación, además de acreditar su primer titular como "la bellísima Ava Gardner". Como ya dijimos, dirigió la trama criminal Robert Siodmak y tuvo a Burt Lancaster y Edmond O´Brien como coprotagonistas. Un excelente trabajo en "blanco y negro" que ya había consagrado a Siodmak como uno de los maestros del "cine negro" en la década de los 40.
   
Ava Gardner ofrece en esta composición 4 imágenes de diferentes escenas de sus filmes de los 40 y en las
que nos muestra una belleza más serena, quizá menos sensual que la que exhibió después en los 50.
De las dos películas que Ava rodó en 1947, destacó "Mercaderes de ilusiones", dirigida por Jack Conway y protagonizada por Clark Gable y Deborah Kerr, aunque en el reparto la Gardner figuraba como secundaria. En el 1948 solo rueda "Venus era mujer", una comedia romántica que dirige William Seite y protagoniza Robert Walker. En el 49 la MGM recupera el contrato que había tenido con ella y factura 3 excelentes filmes. "Soborno", un thriller de "cine negro" que dirige Robert Z. Leonard y que tuvo a Robert Taylor y a Charles Laughton en el reparto. "Mundos opuestos", un drama romántico que dirige Melvyn LeRoy y tiene también como protagonistas a Barbara Stanwyck y James Mason. "El gran pecador", un drama que dirige nuevamente Robert Siodmak y protagoniza Gregory Peck. En 1951, después de tomarse un descanso en el 50, vuelve a rodar otras 3 películas. "Odio y orgullo", de Robert Stevenson, con Robert Mitchum y Melvyn Douglas en el reparto, el musical "Magnolia", que dirige George Sidney y protagoniza con Kethryn Grayson, y un drama romántico titulado "Pandora y el holandés errante", de Albert Lewin y con James Mason, de reparto, ambos filmes facturados de nuevo por la Metro. En 1952, un western y una de aventuras. "Estrella del destino", de Vincent Sherman y Clark Gable de compañero de reparto. "Las nieves del Kilimanjaro(clip film completo), una adaptación de Ernst Hemingway con referencias a la Guerra Civil Española dirigida por Henry King, con Gregory Peck y Susan Hayward en el reparto.
  
imágenes de dos escenas de "La condesa descalza", una de sus películas más emblemáticas, no solo por
la madurez de su belleza, acorde ya con sus dotes interpretativas, sino por revelar aquí la sugerencia de
personalidad, identificada con la vida de Ritas Hayworth, según unos; con la suya propia, según otros.
El año siguiente, en 1953 parece no dar a basto; rueda 4 filmes, aunque de ellos solo merecen destacar dos producciones. Una, es el musical "Melodías de Broadway", dirigida por Vincente Minnelli y coprotagonizada por Fred Astaire y Cyd Charisse, un musical que contaba con el éxito del género entonces. La otra es "Mogambo", un clásico del cine de aventuras que dirige John Ford y que tiene a Clark Gable y Grace Kelly en el reparto protagonista. película en la que Gardner consigue no sólo el premio de la Crítica de Nueva York sino la nominación al Oscar como mejor actriz. El 1954 es un año en que solo hace una película, quizá en la que consigue su mejor caracterización, la que revela una personalidad que bien podría identificarla. Se trata de "La condesa descalza", que dirigió Joseph L. Mankiewicz y tiene también como protagonistas a Humphrey Bogart y Edmond O´Brien. Lo cierto es que Ava Gardner, que resulta aún aquí arrebatadora, se inspira en un papel inspirado en la vida de Rita Hayworth. 
  
Son distintas imágenes que registran otros momentos escénicos de la carrera de Ava Gardner, la mayoría
pertenecientes a su primera etapa y en la que podemos contemplar su increíble y arrebatadora belleza.
En una de ellas, de muy joven, la vemos con una de sus mascotas. Ava siempre estuvo rodeada de ellas.
Hasta el 58 no hace más que 3 películas que resultan ser trabajos un tanto mediocres. Son los años en que debido a sus largas estancias en España para no hacer otra cosa que entregarse a la frivolidad de sus incontables amoríos. Aún así, en 1959 hace un excelente film que dirige Stanley Kramer, con un buen reparto que encabeza Gregory Peck. Se trata de "La hora final", un drama sobre catástrofes que tiene muy buen reconocimiento de la crítica. A partir de la década de los 60 se produce una progresiva decadencia de la actriz. Hasta principios de los 80, en que solo hace ya televisión, son contadas las películas que rueda, al menos las de notable calidad. "55 días en Pekin" (1963), es una gran superpreducción de Bronston Productions, que dirige Nicholas Ray y que cuenta con un reparto de lujo, destacando Charlton Heston y David Niven, entre otros. Un clásico del cin e de aventuras. En 1964 la actriz protagoniza dos notables filmes. "Siete días de mayo", un thriller político que dirige John Frankeheimer y que tiene en la cabecera de reparto nada menos que a Kirk Douglas y Burt Lancaster. Una película que cuenta con varios premios, además del reconocimiento de Edmond O´Brien, de nuevo, en un papel secundario. A partir de entonces, la carrera de Gardner entra en un declive, ya sin retorno y solo vuelve al rodaje para hacer algún que otro trabajo que no pasa de irrelevante. Y ello, salvo una aparición estelar en "Terremoto" en 1974. La conocida película de catástrofes que dirige Mark Robson y coprotagoniza Charlton Heston y George Kennedy, con la que se estrenó en las pantallas el sonido Sensurround y por cuyos efectos consiguió dos Oscar.
  
A la izquierda, Ava en sus matrimonios con Mickey Rooney y Artie Shaw. A la derecha, con Frak Sinatra
en distintos momentos en que estuvieron casados. La tercera foto, en el Pasapoga, en Madrid.
Volviendo a sus inicios, cuando sólo era la hija de una familia de granjeros y remontándonos al día que aquel caza-talentos de la MGM vio su foto en un escaparate del estudio de su cuñado y se encontró después con ella, con aquellos inmensos ojos verdes y aspecto de fierecilla de indómito carácter, rudos modales y una ordinaria forma de hablar con solo 18 años, desde entonces y hasta que logró su brillante interpretación en "Forajidos", por la que fue nominada al Oscar a sus 23 años, Ava Gardner pasaría una etapa en la que tuvo que luchar contra su inseguridad, timidez y su baja autoestima. Fue un desafío para llegar a ser la gran estrella hollywoodiense, y desgraciadamente fue su "complicidad" con el alcohol lo que, de alguna forma, la ayudó.
    
Por otra parte, dejando a un lado su carrera cinematográfica, en cuanto a su turbulenta y escandalosa vida, la que protagonizara tantos romances con actores o estrellas de la música, o la de su colección de aventuras con otros menos conocidos, se ha dicho mucho de ella, se siguen publicando toda clase de artículos y, lo que es más, es posible que se haya inventado o exagerado muchos de sus excesos y devaneos. De momento, no tenemos intención de hacer una lista de esos amantes que se le atribuyen, ni de los galanes que la entretuvieron. Sin embargo, aparte de sus prematuros matrimonios con Mickey Rooney y Artie Shaw, nos referiremos de nuevo a Frank Sinatra, que había sido amante de su amiga Lana Turner y con quien se casó siendo éste su tercer marido. Sinatra parece que fuera el hombre de su vida o, al menos, el que le diera una relación más feliz y duradera. Aunque también, cierto es que hubo mucho de mito en todo lo que se ha referido siempre a la legendaria historia de amor y odio entre Gardner y Sinatra.
  
Ava en 1951, 28 años y en Tossa de Mar, cuando iba a rodar "Pandora" y conoció allí a Mario Cabré.
Aparece en ambas fotos Sinatra y un productor de la Metro.
El hecho es que, además del nombre de algunos de los actores con los que tuviera una relación sentimental, algunas fingidas por razones comerciales, otras malentendidas como la amistad que tuvo con Clark Gable, de quien se dice que estuvo enamorada platónicamente cuando era una adolescente, a Ava Gardner se le atribuyen amores tormentosos, como el que tuvo con el multimillonario, productor y director de cine Howard Hugues, de quien se contó que en una discusión que tuvieron, cuando éste le propinó un puñetazo, ella le lanzó un cenicero de ónice con el que casi lo mata. La aventura de unos tres meses con Robert Taylor cuando estuvo casado con Barbara Stanwick. O la que le relacionó con George C. Scott, durante el rodaje de "La Biblia", quien rechazado por ella, la estuvo persiguiendo durante años.
  
Son sus aventuras en España las que realmente se hicieron famosas. Y fue  en 1951 durante el rodaje de "Pandora y el holandés errante" en Tossa de Mar (Girona), cuando Gardner tenía 28 años y conoció al torero Mario Cabré. Con él tuvo un romance más que apasionado, aunque se dijo que era la productora la que la obligó  para que mantuviera la relación y diera publicidad a la película. Se hizo famoso en los medios de entonces su escándalo en público diciendo Ava de él: "Es el tío más guapo que nunca he conocido, pero tuve que emborracharme para llevármelo a la cama". Y añadió: "Fue el polvo de una noche".
  
En los 50, Ava no se resiste a vivir "la noche madrileña". Dominguín fue su romance más sonado, el que
más le duró. La vemos con él en las fotos. Arriba izquierda, en una sala de fiesta de madrileña y en
la que aparece también Lucía Bosé.
En 1953 Ava Gardner ya residía en España, a donde había venido para recuperarse de un aborto que había tenido el Londres. Tenía entonces 30 años y conoció entonces en Madrid a Luis Miguel Dominguín. Aunque según Andrés Amorós, biógrafo de éste, fue en la Feria de Sevilla en donde se vieron por primera vez. Amorós cuenta que durante una estancia en Roma en 1954, alojados en un hotel, Ava quiso salir a "vivir la noche romana". Dominguín estaba cansado y se negó a acompañarla. Entonces ella intentó escaparse por un balcón de la habitación, con tan mala suerte que le quedó una pierna enganchada en la barandilla y tuvieron que rescatarla los bomberos. Amores cuenta en su libro que la Gardner solía acudir a la Ventas para ver a su ídolo vestido con el traje de luces y una de las tarde, una de las que se "achispó" con el "Chinchón" seco, quiso bajar al ruedo para dar un beso al torero. Fue todo un espectáculo, porque además el público de la plaza la vitoreó y aclamó. Otra de las anécdota que relata es la del día que ambos fueron invitados a la inauguración del hotel "Castellana Hiton". Al parecer, tuvieron una noche de sexo "movidita". Gardner salió a la mañana siguiente de la habitación casi desnuda. Él le pregunto: "¿A donde vas...?". Ella le contestó: "A contarlo todo". El romance, que duró unos dos años, se acabó cuando él la pidió en matrimonio. Ella se negó, porque tampoco quería divorciarse de Sinatra, y de este modo, la relación se terminó. Aún así, los dos siguieron siendo amigos durante el resto de los años que ella residió en España o en que volvió en alguna otra temporada.
  
Le gustaba sentirse española y vivía sus noches en el desenfreno
Y es que, sobre todo, Ava Gardner sintió una atracción tal por España y le cautivó de tal forma, que en 1955 fijó su residencia en Madrid, no sólo para divertirse de las noches madrileñas, sino para conocer el país, aprender el idioma y sentirse española. Primero vivió en el barrio de La Moraleja y luego se trasladó a la calle Doctor Arce, 11. En el primero, sus fiestas en el Palacete La Bruja ya le granjearon fama de "devoradora de hombres", pues se decía que "arrastraba hasta su alcoba a quien le gustaba para devorarlo, fuera el botones del hotel o cualquier "hombretón" que se encontrara junto a la barra de uno de los locales nocturnos que frecuentaba". Después, sus divertidas cenas en la terraza "Wanba", en la Plaza de Oriente, la terraza "Riscal", continuando con sus correrías por los tablaos flamencos, tales como "El Corral de la Morería", el "Manolo, Manzanilla" y terminando en una "noche local", como la de su llegada al "Hilton" pidiéndole "guerra" al ascensorista del hotel para llevárselo finalmente a la habitación y hacer con él "sabe dios qué", contaba Enrique Herreros, de ABC. Y es que no había quien se resistiera. Decían de ella: "Ojos verdes esmeralda, pómulos prominentes, boca ancha y sensual; cuerpo fino y fuerte, que se movía con la insolencia de una gata y la gracia de una bailarina". Como para resistirse.
  
Sinatra y Ava en el "Pasapoga". Nadie como su camarero Antolino
podía prepararles el mejor Martini.
Muy conocida aquella frase suya: "Me encanta España porque se parece a mi. Es violenta, rural, caprichosa". Desde luego que las noticias de sus correrías nocturnas, las de sus furtivos amantes y su desenfreno, llegaban hasta Frank Sinatra, quien seguía siendo su marido; pero la vida de éste tampoco era ejemplar. Algunos años antes le había amenazado cuando se enteró de su primera conquista: "Si vuelvo a oír hablar de algún lío con uno de esos tipos... ¡os mataré! Él se había referido a su romance con Mario Cabré, cuya amenaza terminó con su famosa bofetada a la actriz en Tossa de Mar.
  
En cuanto a Sinatra, de él se divorciaría en 1957. Era una relación insoportable, aunque todo el mundo decía que se adoraban. Se peleaban, se insultaban con obscenidades, se tiraban los jarrones y porcelanas, pero ambos estaban dispuestos a hacer lo que fuera el uno por el otro. Y es que mediante las influencias que utilizó Ava en la Columbia, Frank consiguió el papel en "De aquí a la eternidad", por el que ganó el Oscar y se relanzó su carrera. Luego, cuando el matrimonio se rompió, ella no pudo evitar decir de él, sarcásticamente: "siempre supe que Frankie acabaría en la cama con un jovencito", refiriéndose a su boda con Mia Farrow cuando se enteró. Y ello, por el aspecto de chico que ésta tenia.
  
Ahí la vemos con su amigo "Chicole". Nadie sabe cómo se las
arreglaba para que ningún fotógrafo la sacara en medio de
una de sus jaranas, jozosa con su copa en la mano. Ahí la
vemos tan formalita que nadie diría que ha "roto un plato"
De las anécdotas de la disoluta estrella en Madrid por aquella década de los 50, de sus jaranas y desenfreno, me cuenta mi amigo Vicente Porras que vivió una gran parte de su vida en la capital, que por su trabajo y relación con el antiguo sindicato del espectáculo, conoció a uno de los que había sido camareros del Pasapoga, una legendaria sala de fiestas de la Gran Vía, y que Antolino su padre, había sido también camarero del famoso "templo del vicio" en aquello años. El caso es que Antolino solía ser quien atendía a la Gardner. Era la época en que ya había roto con Dominguín y se presentaba con alguno de sus furtivos galanes. Cuando llegaba, les decía que se fueran y "se enrrollaba" con otro de los "guapos" clientes que frecuentaba la sala de fiestas. Antolino solía ser, no sólo quien le buscaba alguno de sus más "lujosos" ligues, sino quien tenía que consolarla durante el arrebato de sus borracheras. Él la llamaba "Lola", pues cuando iba con Sinatra la llamaba señora Gardner y ya después le pidió, muy castizamente: "No me llames Gardner, llámame Lola, como mi amiga Lola Flores". En cuanto ella, a él le llamaba "mi guapo Antolino". Así, "-Antolino, guapetón, ponme otro whisky" -le pedía en un simpático castellano muy chapurreado.
La vemos con sus amigos, en otro de sus jolgorios.
Una vez nos contó
Antolino: "Algunas veces me obligaba a beber de su copa el Martini que también le preparaba. Me decía "no seas malo, corazón, y bebe". Un día llegó con un "faldero" acompañante al que echó tan pronto se apoderó de la barra. Ya venía muy "pillada" y me llamó a gritos. Yo quería darle un cóctel sin alcohol que ella a veces tomaba. Me llevó hasta el otro extremo de la barra en donde apenas había clientes y sacó de su bolso una botella de Chinchón del más fuerte. Me pidió que se lo preparara con hielo y Pipermint. Tuve que hacerle el combinado, pero lo peor es que se empeñaba en que yo me hiciera otro. Al final se enfadó y se fue con el vaso a la calle. Tuvimos que salir corriendo un compañero y yo tras ella. Cuando la encontramos estaba "toreando" los escasos coches que pasaban por la Gran Vía a la una de la mañana. ¡Qué noche! Además no queríamos que se enterara la prensa y la fotografiaran en un estado tan lamentable. Menos mal que la calmamos y un amigo suyo al que llamamos se la llevó en un taxi a su casa"
  
Retratos de Ava Gardner pintados y firmados por Shahin.
En cuanto a la serie televisiva que próximamente se estrenará con el título de "Arde Madrid" y que, llevada a cabo por el director y productor Paco León Barrios, retrata en clave de comedia el paso de las estrellas de Hollywood en la España de los sesenta, nos describe (extraído de "El Cofidencial") a una Ava Gardner que había recalado en un Madrid tan conservador como el de los 50, sin libertad de prensa y en el que vivió durante 12 años en temporadas, y así, para poder dedicarse sin temor a la "doce vita", a la vida más libertina sin riesgo de salir en las portadas de las revistas. Cuenta León que "la Gardner se lo bebió, se lo folló y se lo metió todo". Y prosigue "era una mujer que actuaba con la libertad de un hombre, hacía lo que le daba la gana, se acostaba con quien le daba la gana". Y relata también la guionista de la serie, Anna Costa, "Ava estaba muy mal vista. Estaba considerada una puta y una borracha". Acababa de rodar "55 días en Pekin" precisamente en España, película por la que había cobrado medio millón de dólares, y corrían un sinfín de anécdotas de las que muchas de ellas no dejaron de ser más que simples bulos, puede que incluso los que puedan "adornar" alguno de los documentos que circulen por las redes de Internet o en la propia televisión.
  
Primero planos del rostro de Ava Gardner, envueltos en tonos de glamour y fantasía.
Y en torno a todo ese mito de cosas que se cuentan sobre la vida de la actriz (no estoy seguro si recogido del libro "Beberse la vida" de Marcos Ordóñez), dicen que "a principios de los sesenta, salía del Pasapoga, una achispada Ava Gardner, que montó en un taxi para ir a buscar a un bailaor gitano de nombre Falico. La actriz obligó al taxista a recorrer todos los locales flamencos de la farándula madrileña. A las 6 de la mañana, harto ya de la búsqueda, el taxista dijo que se iba a acostar y que le pagara. Pero ella no llevaba dinero y tuvo que quedar al día siguiente para continuar las pesquisas del "misterioso" Falico. Y ocurrió que de tanto llevar el taxista, de nombre José Luis Cantero, a la estrella "de allá pa´cá", éste se convirtió en amigo de su "castiza panda" y terminó siendo conocido como "El Fary". Eso sí, aunque se decía que "Ava Gardner se lo bebió y se lo comió todo", "El Fary" -se dijo entonces- "no se comió ni una rosca con Ava".
  
Diferentes plano de la estrella hollywoodiense, tomados de fotogramas de las distintas etapas de su
filmografía y en las que revela su intensa atracción, sofisticación y magnetismo.
En cuanto al "Bar Chicote", que era su "cuartel general", y su apartamento su "cueva secreta", los dos eran los lugares en donde se vivían sus interminables fiestas y donde ella disfrutaba de sus desvaríos. Ella elegía quienes sólo podían asistir, a veces los más estrafalarios. Las juergas eran de tal algarabía y tan ruidosas, que sus vecinos no hacían más que quejarse. Uno de ellos el General Perón, con su esposa Isabelita, que vivía debajo de ella y que tuvo que denunciarla en varias ocasiones, pues cuando él subía a protestar, ella incluso le insultaba y le llamaba "maricón". Se decía: "En su casa podría entrar desde Orson Welles hasta un mendigo". Allí llevaba a sus conquistas, a los toreros y según Lucía Bosé allí había "desde gente que recogía por la calle, camareros, bandas de música, militares de la base americana... y cuando a ella le apetecía se retiraba, sola o bien acompañada". O se iba al Pasapoga a que Antolino le pusiera su copa preferida. Tan salvajes eran aquella fiestas que según se llegó a decir, a veces la Gardner sorteaba, como una especie de "ruleta rusa", para que su suerte, entre todos los invitados, eligiera a quien iba a acostarse con ella. (No sé si ésta puede ser una de la anécdotas que ofrezca el guión de la serie "Arde Madrid"). Eso sí, al menos nadie dijo de ella que hubiera probado las drogas, como tampoco permitía tener a nadie drogado en sus fiestas. 
   
Son otro dos retrato dibujado por Shahin, que fueron parte de su cartel y portada comercial en los
estrenos de algunas de sus películas.
Ava Gardner nunca dejó de presumir de su tesón y su fuerza titánica para quedar bien en los rodajes, a pesar de que su talento interpretativo no llegaba a la altura de su belleza y magnetismo, talismanes con los que ella siempre contaba. Uno de sus directores decía: "Aunque haya dormido una hora, ella es capaz de rodar durante diez, sin desmayo y declamando rigurosamente su papel".
  
Solía decir de sus devaneos, cuando alguien le interpelaba: "mis vicios y mis escándalos son más interesantes que lo que cualquier novelista pueda fantasear".
  
El periodista Joe Hyams dijo de ella: "Era una mujer inquieta, atormentada, que corrió sin rumbo por la vida buscando la felicidad en un amor que nunca pudo encontrar, ni la comprensión que llenara su soledad". Y añadió: "Ava Gardner admiraba a los hombres, sus cuerpos, sus risas, su fragilidad y los adoraba en la cama".
  

Ava "apuró la vida a tragos como los Martinis que
tanto le gustaban
De libro "Beberse la vida" de Mario Ordóñez, o de las memorias de Gardner que escribió Peter Evans y de otros documentos biográficos, extraigo: "Ava Gardner, "el animal más bello del mundo" era una depredadora de hombres, los atisbaba, los acosaba, los cebaba en su cubil y los engullía con el deleite de una leona en celo". También se dijo: "Era libre, temperamental, aventurera, promiscua y apasionada; protagonizó broncas por dondequiera que pasó su escultural cuerpo; lo mismo retozó con celebridades que con "macarras", gitanos, vagabundos o toreros".
   
Dos años antes de fallecer, Ava Gardner publicó sus memorias. Tenía 65 años y quizá, después de todo, temía que se descubriera la certeza de la parte más vergonzante de su libertina y licenciosa vida. Decía: "Van a pensar que he sido una ninfómana". Peter Evans fue quien eligió la estrella de Hollywood para narrar sus recuerdos en aquellas memorias, pero sucedió que el manuscrito estuvo guardado veinte años hasta ver la luz porque Gardner no dejó que entonces se publicara al enterarse de que Evans había escrito otro libro sobre Sinatra y no gustó a éste. Entre otras declaraciones que hizo en sus memorias, reconoció "Echo de menos a Frank, incluso las peleas", "me duele, maldita sea, haber pedido mi belleza, pero la vida no se acaba por ello, solo se necesitan hacer algunos ajustes". De Mickey Röoney dijo "cuando me casé con él aún era virgen y fue quien me enseñó a que me gustase tanto el sexo". En cuanto a Sinatra, es curioso cómo le disculpa porque fuera la causa de que su relación con él fuera tan tormentosa. Gardner decía: "Tener que pagar yo todas las facturas de los dos hizo más difícil nuestro matrimonio". El destino la compensó, pues durante los últimos años de vida de Ava, a causa de su enfermedad y cuando ya se encontraba arruinada, Sinatra fue quien se hizo cargo del millón de dolares que costó su tratamiento médico.
  
La actriz ya en el último año de su vida, con su mascota Morgan.
También, extraído de Peter Evans, "Ava y Sinatra se parecían demasiado. Se casaron en 1951, desechando los consejos de Lana Turner, que era íntima amiga de Gardner y que había tenido una relación con Sinatra. Lana sabía que la carrera de Frankie había caído en picado y que no aceptaría vivir eclipsado por Ava". Evans recoge de la actriz que no era cierto las relaciones de Sinatra con la Mafia. Ella decía: "La llamada "Familia" nunca apareció cuando él hubiera necesitado su ayuda. Yo fui quien le apoyó y ni sus amigos estuvieron con él cuando más hundido estaba". Y concluía el escritor: "Nadie podía manejar a Ava. Sinatra no tenía la más mínima posibilidad porque la amaba demasiado. Se mostró tan posesivo que Ava no lo aceptó. Nadie podía poseer a Ava".
  
En 1969 la Gardner se trasladaría a Londres buscando la intimidad, lejos del bullicio indiscreto de Madrid. El último año ya en el 90 y muy sola, aunque al cuidado de su fiel empleada Carmen Vargas, solía salir a pasear con su perro Morgan y sentarse en el parque viendo caer las hojas de los árboles. Luego, se encerraba en casa pasando largas horas escuchando los discos de su inolvidable Frankie. Ava había sufrido de un enfisema pulmonar provocado por su hábito de fumadora empedernida durante toda su vida. Todo ello y otras afecciones fue lo que le habrían provocado sus neumonías. Un 25 de enero de aquel 1990, con sólo 67 años. la desmejorada Gardner le dijo a su doncella y ama de llaves, Carmen, "estoy cansada, muy cansada, me voy a dormir". Pero Ava nunca más despertó. En su entierro, apareció detrás de una fiel comitiva una limusina de color negro sin que se viera quien había en su interior. Luego se supo que fue Frank Sinatra. En su tumba, en un decorativo floral, un epitafio dice: "Con amor, de Francis".
  
Ángel González "Rusty Andecor

viernes, 31 de agosto de 2018

Lana Turner. "La mujer fatal del cine", "La cortesana de Hollywood"

Lana Turner. Símbolo sexual de los años 40.
"Se dice en Hollywood que siempre se debe perdonar a tus enemigos, porque nunca se sabe cuando tendrás que trabajar con ellos"
  
"Lo único malo de los hombres es que no los tengo siempre cerca de mí". (Frase que decía mucho de su dependencia de los hombres)
  
"El sentido del humor ha sido el bálsamo de mi vida, pero ha sido reservado sólo para los más cercanos"
  
"Prefiero perder un buen pendiente que ser fotografiada sin maquillaje" (De lo que se deduce su manifiesta vanidad)
  
"Un hombre de éxito es uno que hace más dinero del que su mujer puede gastar. El éxito de una mujer es encontrar un hombre así".
  
"Mi vida ha sido una sucesión de situaciones de emergencia"

"Me gustan los hombres, pero como amigos. No quiero saber nada de romances con ellos" (Diría unos meses antes en una gala en San Sebastián cuando iba a ser galardonada con un premio a su carrera en el cine).
  
"A veces no me gusta mi apariencia, pero nunca encontré un hombre que quisiera convencerme de lo contrario desde que tenía 14 años". (Extraído de "El cartero siempre llamada dos veces").
  
(Lana Turner)
  
Su mirada turbadora, a veces inquietante, era uno
de los atractivos de su espectacular belleza. 
Lana Turner. Estadounidense, nacida en el estado Idaho el 8 de febrero de 1921, de nombre original Julia Jean Mildred Frances Turner y fallecida en Los Ángeles el 29 de junio de 1995 a los 74 años de edad, a causa de un accidente de tráfico. Hija de un minero y jugador fullero, asesinado a consecuencia de una noche de ganancias. Padeció los apuros económicos de una situación familiar en estado precario. Aunque gracias a su espectacular belleza y su físico ostentoso, tan solo a los 16 años cuando iba a clase de mecanografía, fue descubierta por un cazatalentos que la introdujo en el mundo del espectáculo. Al poco tiempo hizo un breve papel en "Ha nacido una estrella" (1937). Y en los dos años siguientes le siguieron otros papeles secundarios, aunque al parecer solo fueron para lucimiento de su agraciado físico. (Clic sobre el nombre y los títulos de filmes sobrescritos en azul tenue para enlazar con los documentos en vídeo).
   
Unos años más tarde, Lana Turner se convertiría en una actriz de éxito y su popularidad estaría presente en las carteleras de todos los cines del mundo. En 1946 "El cartero siempre llama dos veces" la lanzaría al estrellato. Un film que constituyó una de las piezas emblemáticas del "cine negro" y que revelaría a la Turner como un ejemplo interpretativo del género. La Metro Goldwyn Mayer, la productora que la descubrió y con la que rodaría la mayor parte de sus trabajos, era consciente del filón de oro que suponía explotar su contrato con ella para buscar su encasillado perfil en las películas que irían a filmarse para ese género. "Cautivos del mal", dirigida por Vicente Minnelli en 1952, sería su obra maestra. A partir de aquí y hasta principios de los 60, la actriz rueda varias producciones melodramáticas que, sin ser filmes de la calidad de los anteriores, son películas comerciales, de taquilla, debido a la popularidad del físico de Turner, a su atractiva madurez y a su perfil de mujer fatal.
   
La expresividad melodramática y sus dotes interpretativas para el rol de mujer fatal la hicieron única
en el género durante la segunda mitad de los 40 y la década de los 50, ganándose su popularidad en las
carteleras de cine de todo el mundo. 
Lo cierto es que ese encasillado de rol melodramático que se le atribuye a Lana, reiterado en la la mayoría de los papeles que interpreta en la década de los 60, comienza a hacer mella en su carrera y a desmerecer su talento. El declive como actriz se hace patente. Además, en los años 70 empieza a entregarse a la bebida y apenas come. Su delgadez se hace extrema. Más tarde, a principios de los 80, se declara católica y se entrega fervientemente a la fe religiosa. Con todo ello, comienza entonces a padecer su decadencia. 
  
Lana Turner, símbolo sexual de los años 40, considerada una de las "sex-symbols" del cine, junto con otras actrices, como Marylin Monroe, Jayne Masfield o Elizabeth Taylor, entre otras. Una personalidad emocionalmente inestable, de la que sus relaciones sentimentales lo confirmaron con sus siete matrimonios. Tres parejas en cuatro años fueron la primera prueba de ello. En 1940 se casó por primera vez y en el mismo año se separó. El año siguiente se vuelve casar y al año se divorcia. En 1943 contrae matrimonio por tercera vez y de nuevo al año se separa. Ella misma diría después: "Quise tener un marido y siete hijos, pero tuve una hija y siente maridos". Por cierto, entre el 53 y el 57 estuvo casada con Lex Barker. Además de sus maridos, la Turner mantuvo romances (que se sepa) con Howard Hughes, Clak Gable, Frank Sinatra, Victor Matute, Tirone Power, Fernando Las y Luis Miguel Dominguín.
  
Son algunos fotogramas con la imagen de Lana Turner representando distintos perfiles interpretativos
en algunos de sus mejores trabajos en el cine, desde su época más joven hasta su etapa de madurez.
Volviendo a su carrera filmográfica, después de su debut en papeles secundarios en "Ellos no olvidarán" (1937) y "Dramatic School" (1938), ya a partir de los 40 en que se inició su ascenso como actriz de éxito, su primera primera película digna de figurar en su antología es "El extraño caso del Dr. Jeckyll", un clásico de terror llevado al cine varias veces después y que en esta ocasión dirigió Victor Fleming en 1941, con Spencer Tracy e Ingrid Bergman en el reparto. En 1942 rueda la película "Senda prohibida", del director Melvyn LeRoy, y con Robert Taylor como compañero de reparto, un buen ejemplo de "cine negro" en blanco y negro envuelto en melodrama y que obtiene un Oscar con Van Heflin como actor secundario. Hasta el 45 le siguen algunos filmes que no llegaron a comercializarse en España. Es en 1946 cuando la celebridad de Lana Turner se hace evidente en nuestro país con uno de los más logrados trabajos de "cine negro" en B&N: "El cartero siempre llama dos veces", que dirige Tay Garnett y coprotagoniza John Garfield. Un ejercicio artístico de impecable cine en el que el deslumbramiento y la irresistible belleza de una mujer, como Lana, lleva a la perdición al personaje de la trama. En 1948 la actriz hace dos buenos trabajos; "La rival", con Clark Gable, dirigida por Melvyn LeRoy y "Los tres mosqueteros", con Gene Kelly y que dirige George Sidney. En 1950 vuelve al melodrama con "Su propia vida", un film de George Cukor y que coprotagoniza con Ray Milland.
  
Son fotogramas en los que vemos a Lana, a la izquierda en "Calling Dr. Kildare", un film quedó en 1939
cuando sólo tenía 18 años. Superior derecha, en "Imitación a la vida" (1959). Debajo, en "Retrato
en negro", que rodó a los 39 años. Curiosamente, aparecen dos imágenes de su personaje al teléfono.
En sus respectivos filmes fueron rodadas con una diferencia de 21 años.
Después de un breve declive en el que rueda un par de filmes mediocres, Lana Turner consigo su cota más alta en 1952 con "Cautivos del mal", una indiscutible obra maestra del cine en el que se retrata de manera insuperable "el cine dentro del cine". Uno de los mejores trabajos de Vicente Minelli y de Kirk Douglas, éste que protagoniza con la Turner el film. La película consigue varios premios, de ellos 5 Oscar, entre los que cabe destacar el de la dirección del maestro Minelli y el artístico por "el blanco y negro". A partir del 53 la trayectoria interpretativa de Lana Turner se vuelve inestable y oscura, tal vez como su propia vida, ya entonces en decadencia. En la línea reiterada de los melodramas y su reconocimiento de gran actriz solo lo salva un par de filmes, como "Vidas borrascosas" (1957), de Max Robson, con Lee Philips Arthur Kennedy en el reparto, y el que dirige Douglas Sirk, titulado "Imitación a la vida(1959), un melodrama por antonomasia y una absoluta obra maestra del género. De este film, destaco parte de la crítica que hizo Miguel Ángel Palomo, de El País: "Sirk en estado puro, en el que los espejos funcionan de nuevo como metáfora de una sociedad que hace de la doble mmoral su sustento, y de unos seres en el fondo desamparados que buscan asideros. Todo ello envuelto en un prodigio de elegancia en la puesta en escena y un irrepetible dominio dramático". Incluso, me atrevería a decir, que hay un trabajo dramático que rodó en 1960 y que fue, con toda seguridad, su último papel notable en el cine. Fue "Retrato en negro", de Michael Gordon y con Anthony Quinn en el reparto. A partir de aquí, hay una decena de películas de mediocre facturación, entre las que -si acaso- es "La mujer X" (1966) la única que cabe mencionar, y ello por su reconocido trabajo dramático en el que a sus 45 años consigue el reconocimiento de dos prestigiosos premios de cine. Su retiro definitivo se produce a principios de los 80.
  
La vida de Lana era tan parecida a algunos de los papeles que interpretaba en sus películas que, a veces,
el público y sus amigos confundían la trama y las escenas de sus filmes con la realidad de su vida.
De Lana Turner se puede decir que aunque no llegó a ser una gran actriz, el reconocimiento del público de su época, su extraordinaria belleza, tan adecuada para una clase social que gustaba de su estilo, además de su estereotipo en el cine, la convirtieron en una estrella digna de ocupar un puesto de honor en cualquier antología de las estrellas del cine de oro, y en particular en mi "Universo de las estrellas del blanco y negro".
  
E.P.Dutton publicaba."La vida de Lana y sus películas se confundían y era imposible saber quién copiaba a quien. Sus desenfrenos fueron aprovechados por la Metro Goldwin Meyer, patrono de la rubia, para crear en torno a ella una leyenda como la nueva diosa del sexo, y llenar así el trono vacante desde la muerte, en 1937, de Jean Harlow".
   
Una vida llena de amores y desamores. Relaciones que no le complacieron, ni con ninguno de sus maridos o amantes. Su adicción por el alcohol le llevó al desastre, al ser incapaz de controlar el presunto maltrato de que era víctima su hija Cheryl Crane por parte del amante de Lana, un peligroso gángster de la mafia. Cheryl con solo 15 años, en un ataque de enajenación cuando era testigo de una paliza que aquél propinaba a su madre, lo mató. La chica quedó absuelta, pero Lana no se libró del escándalo y de un circo mediático que se creó alrededor de una supuesta afición de la estrella a las prácticas sadomasoquista.
  

Su ingenuo erotismo y sus formas voluptuosas eran todo un cóctel explosivo de atracción y seducción
para los hombres que pretendían cortejarla. Son imágenes de algunos de sus filmes.
Jannine Basinger, historiadora de cine, cuenta de Lana Turner: "Compulsiva con los hombres, afirmaba "son terriblemente excitantes y cualquier muchacha que opine lo contrario es una solterona anémica, una prostituya o una santa". Mientras que Rafael Dalmau relata en "Los pecadores del cine": "Enarcaba sus cejas pintadas cuando veía uno que le gustaba; lo medía sin recato y era pródiga con su billetera, para pagar por su compañía y gozar de sus atributos fálicos. Su lista de amantes era interminable. En realidad, Lana era amoral, disfrutaba de los hombres con la inocencia de un niño que se come un helado. "Mientras estaba filmando, si veía un operario musculoso y con la ropa ajustada lo arrastraba a su camerino, porque era una auténtica devoradora de hombres"
  
La propia Lana Turner en su autobiografía cuenta que un editor de "The Hollywood Reporter", Billy Wilkerson, la descubrió en una cafetería californiana, en donde trabajaba como camarera, llevando un suéter muy ajustado, lo que le llamó la atención al resaltar de una manera provocativa su busto. Ese detalle la llevó a popularizar como "the sweater girl" ("la chica del suéter"), prenda que intencionadamente solía llevar aunque varias con tallas de menos.
   
La imagen erótica de Lana Turner era un reclamo para las carteleras y revistas de cine y para quienes
disfrutaban de su presencia. La sugerencia de su belleza y de su sensual figura enloquecía a los hombres
Según la web de Lana Turner, Wilkerson debió escribir al director Mervyn LeRoy, a quien le recomendó "echarle un vistazo" a la chica, que entonces tenía solo 16 años, -"¡Vaya par de tetas!" -exclamó LeRoy, cuando llamó a Wilkerson después de tenerla delante y en su despacho. El director hizo que la productora la contratara para hacer un pequeño papel en "Ellos no olvidarán", que fue su primera película, y en la que le cambió el nombre de Judy por Lana. Lo cierto es que la aparición de la jovencísima actriz en los estudios revolucionó al personal masculino. Su atractivo sensual y su figura voluptuosa contrastaba curiosamente con su estatura, que apenas medía 1,60. Sin embargo, era evidente; Lana Turner enloquecía a los hombres que se le acercaban, y ella lo sabía.
  
Sheryl, la hija de Lana Turner, Stompanato y Lana, pocos días
antes de cometerse el crimen.
Eric Root, amigo personal y peluquero de Lana Turner, describe la inestable vida sentimental de la estrella en "El diario privado de mi vida con Lana" que escribió en 1996, al año de su muerte. En él, Root narra muchas de las confidencias que ella le contó a él y de las que tampoco se tiene la evidencia de su certeza. Decía que "ninguna actriz que hubiera conocido lloraba como Lana; sus lágrimas le salía de las entrañas y eran como un hilo que desbordaban sus inmensos ojos azules". Con él se desahogó en más de una ocasión, entre llantos, por lo que pasó con su hija cuando mató a su amante, después de describir todo cuanto ella hizo por él cuando había sido expulsado de todas partes, incluso de Inglaterra a donde la actriz había sido invitada a un evento de cine. Una de los relatos que hace Eric Root en su diario es que Lana, en un momento de flaqueza, le confesó entre sollozos que "encontró a Stompanato, su amante, violando a su hija, por lo que no pudo evitar clavarle un cuchillo que encontró en la cocina". Como también confesó que Cheryl, su hija, asumió la culpa para evitar que su madre fuera a la cárcel, ya que tratándose de la edad en la chica se consideraría un atenuante. Y es que, tras la juicio que se celebró, el jurado no tardó ni 20 minutos en deliberar y declarar a Cheryl inocente de homicidio justificado. 
  
Su look de voluptuosidad era la marca de Lana Turner, algo que se compaginaba con su agitada vida
sentimental y con los papeles que interpretaba en sus películas.
Pero la mayor humillación que sufrió Turner se produjo a causa de la venganza de un amigo del gángster asesinado, ya que al quedar absuelta la autora del crimen, aquél le entregó a la prensa amarilla doce cartas que ella había escrito a su amante repletas de contenido de lo más obsceno y con frases llenas de lujuria y de vulgaridades. Después, con los años, ya en la década de los 60, la luz y resplandor de Lana Turner comenzó a perder brillo y a menguar su poder de diva en Hollywood. Los productores empezaron a cerrarle las puertas y directores como LeRoy, Cukor, Minnelli o Douglas Sirk, a quienes les había fascinado su perfil interpretativo, eludieron elegirla para los papeles de sus proyectos. Se dijo entonces: "Primero fue esclava y después víctima de lo único a lo que temía: la soledad", una sombra que por cierto persiguió a muchas de la grandes estrellas del dorado cine.
  
Es posible que, como muchas otras actrices de agraciado y explosivo físico, éste fuera motivo no sólo del menosprecio de su talento, sino de la fatalidad de su destino,como ocurrió en alguno de sus filmes. En cuanto a los hombres, quizá fue una mujer demasiado complicada para soportar la convivencia con ellos, con sus maridos o con sus amantes. Lana decía, precisamente de los hombres: "Seamos honestos, el aspecto físico es lo primero que me atrae. Luego, si llegas a conocer su mente, su alma y su corazón, eso es ya la guinda del pastel".
   
Dos momentos memorables en su aparición en la gala del Festival de San Sebastián, pocos meses antes
de su fallecimiento. Su premio homenaje a su carrera en el cine y la entrega de la Concha de Oro
al director Imanol Uribe.
Una de sus últimas apariciones en público fue en el Festival de San Sebastián en 1995, a sus 74 años, precisamente unos meses antes de fallecer. Lana fue invitada para entregarle el premio que homenajeaba su larga  carrera profesional. Su aparición en la gala no dejó de sorprender y entusiasmar al público ante el destello de su glamour, aún patente en su imagen, no obstante su delgadez y su visible deterioro físico, y ello debido a su conocido precario estado de salud. Los asistentes, una clase selecta del mundo del cine, presenciarían por última vez, en un evento así, la encarnación de una mujer que había tenido una vida marcada por el drama, el amor y la pasión. Su acostumbrado sentido del humor se manifestó una vez más con los guiños típicos que tanto definían su personalidad y con frases como "Me gustan los hombres, pero como amigos. No quiero saber nada de papeles con ellos".
  
Una de las imágenes que mejor define la fascinación de su
glamour, al tiempo que descubre la  belleza erótica de su
rostro y la sensualidad de su mirada.
En aquella memorable gala, para Lana Turner, fue muy ocurrente, por cierto, la declaración que hizo después: "Hoy no me volvería a casar. Con siete maridos ya tuve suficiente, aunque sí les digo que cada vez que me casaba me lo creía, porque yo era muy romántica. Después mis maridos cambiaban, venía los problemas de dinero y así terminaban los matrimonios"
  
Durante el transcurso de aquella ceremonia y entre el discurso que hizo tras la entrega de su premio, señaló: "Hollywood ha cambiado y no a mejor. Su glamour ya no existe y no volverá nunca. Hoy hay buenos directores con talento, pero copian a otros grandes realizados del pasado, como Georges Cukor. Los actores y las actrices ya no son lo mismo. No tienen lo que hace falta y van por ahí con pintas impresentables. No entienden que los actores estamos interpretando permanentemente un papel". Y en un alarde de seguridad de sí misma, terminó afirmando: "Hice todo lo que quise y lo que no hice fue porque no quise hacerlo".
  
En cuanto a la crónica negra que se cebó con la actriz, tanto por el escándalo que salpicó el asesinato de su amante en manos de su hija, como por la interminable lista de amantes que se le llegaron a atribuir, parece que algo sirvió para reparar su oscuro sino y su leyenda quedó mejor compensada. Y es que después de su último divorcio, parece que debió encontrar el apoyo de la fe. Tras una milagrosa recuperación de su enfermedad, de la que había quedado desahuciada, se convenció de que Dios, que le había dado una señal, estaba en su alma. Así lo confesó. En los últimos años de su vida solía decir: "Cada día al despertarme, siento la alegría en mi corazón y la paz en mi alma".
  
Es otra imagen de Lana, ésta con un semblante y en actitud más
ensoñadora, envuelta en una tonalidad cromático cálida, muy
cercana a los sueños solía sentir en ocasiones.
Y finalmente -porque se ha dicho mucho sobre la vida de LanaTurner, a la que se ha envuelto de una "película" real con una trama morbosa, quizá demasiado escabrosa- ¿Qué hay detrás de esa mirada tan turbadora de la fotografía anterior, la penúltima esta galería? ¿Qué podríamos adivinar o interpretar detrás del soslayo de esos ojos tan sugestivos y atrayentes? Hay... como una mezcla de deseo descarado, de intencionalidad seductora, como de "femme fatale". Pero también... esa mirada tenía como algo de... nostalgia de instantes que embriagaron su vida, de ilusión de volverlos a encontrar. Personalmente, yo veo mucho de romántica. Su amigo Eric Root relataba en su "Diario privado", en relación con las confesiones que le hacía Lana, como sentía sus desilusiones y desengaños con los hombres que habían sido sus maridos o amantes, que sólo perseguían el sexo con ella y su dinero. Root llegó a contar que el proceder de la "seducción fatal" de la actriz con los hombres, de su fascinación y descaro, era como una venganza con ellos para resarcirse el cuanto le habían hecho de sufrir. Por otra parte, Lana lo dijo en su discurso de la entrega de su premio en San Sebastián en aquel último año de su vida: "... cada vez que me casaba me lo creía, porque yo era muy romántica".
  
Y lo cierto es que... con Lana Turner, aquella rubia explosiva que comenzó como la seductora y provocativa "sweater girl", hasta convertirse en la fascinante "femme fatale" de Hollywood, se acaba una de las últimas leyendas del "star system" y uno de los viejos mitos del viejo cine de las décadas de oro del "séptimo arte".
  
Ángel González "Rusty Andecor"