Garbo - Dietrich - Kelly - Hepburn.. Cuatro mitos del cine.

Garbo - Dietrich - Kelly - Hepburn.. Cuatro mitos del cine.
Estrellas leyendas del cine dorado. Escenas con intriga y misterios, ilusión y desengaños, amores y traiciones, pasiones y odios. Son algunas de esas grandes estrellas, entre el universo de los mitos del cine. Estrellas del fascinante cine en “Blanco y Negro”. (Clic imagen portada)

jueves, 4 de enero de 2018

Rita Hayworth "La eterna Gilda". La llamaban "La novia de Hollywood" y fue "la mujer más deseada del planeta" en la década de los 40.

La llamaron "La diosa del amor" y era "El objeto de deseo de todos
los hombres". Sus curvas marcarían la pauta de la belleza durante
una década.
"Todos quieren lo mismo y lo desean cuanto más inalcanzable lo encuentran, yo siempre les hago creer que lo tendrán pronto o quizá algún día".
  
"Todos los hombres que he conocido se van a la cama con Gilda y despiertan conmigo"
    
"¿Te interesa saber lo mucho que te odio? Te odio de tal modo que buscaría mi perdición para destruirte conmigo. Estás advertido. No te extrañes de lo que pase".   
  
(Rita Hayworth)

"Rita Hayworth es la Columbia" (Llegó a decir Frank Sinatra, también obsesionado por su belleza)
  
"Gilda la encumbró a la fama y la convirtió en la mujer más deseada del planeta" (La Vanguardia, de la crónica "30 años de su muerte")
  
"Se la llamó "La novia de Hollywood" y "La eterna Gilda".
  
"Ahora ya saben todos lo que soy: Gilda", "Jamás creí volver a querer a un hombre en el resto de mi vida", "Dicen que soy una mujer fatal, como fatal es mi sino" (Frases extraídas de los diálogos de "Gilda").
  
Rita Hayworth se convirtió a sus 28 años en un mito erótico
con "Gilda" y pasó a ser "la novia de Hollywood"
Rita Hayworth. Norteamericana, nacida en Nueva York (17 octubre 1918 - 14 mayo 1987). De nombre original Margarita Carmen Cansino. Su padre, Eduardo Cansino, era bailarín sevillano. Su madre, Margaret Hayworth, bailarina de origen irlandesa. Llegó a Hollywood a los 15 años con su padre, procedente de un ballet español, quien al parecer la explotaba y sometía a abusos sexuales. A los 17 años, huyendo de él, comienza a trabajar en el cine en papeles secundarios bajo la protección de Edward Jutson, vendedor de coches y un oscuro hombre de negocios que se hizo pasar por su agente. Éste la trato precisamente como a un coche y le hizo "cambiar su carrocería", sometiéndola a varios cambios de imagen. Así, del resultado de esos cambios Rita se convirtió en una escandalosa belleza bajo la tutela de la coproductora Columbia. A los 21 años se convierte en una estrella al protagonizar "Sólo los ángeles tienen alas", una de las obras maestras de Howard Hawks. Rita Hayworth parece que volvía locos a productores y directores que se enamoraban de ella. Se dejaba querer, como lo hizo con Jutson, el que fue su primer marido, pero en su beneficio al saber rentabilizar el tiempo que duró su matrimonio con él, aunque también a costa de conseguir vender sus favores a los ejecutivos de la productora que la contrató. Y en cuanto al mito erótico que se le atribuyó a la Hayworth se consolidó con Gilda, el film que protagonizó a sus 28 años; una de las grandes obras del cine negro y uno de los hitos del "séptimo arte". (Clic en los textos sobrescritos en azul tenue para enlace con los documentos en vídeos)
  
La fascinación sensual y el sex-appeal de la Hayworth se manifiesta en no pocas escenas que vimos en el
cine. Su belleza seducía tanto que fue llamada entonces "la mujer más deseada del planeta"
El caso es que la fama por sus supuestos desvaríos sentimentales no parece que se correspondiera con la realidad, ya que se dijo que en la mayoría de las ocasiones Rita no respondía a los requerimientos sexuales de sus pretendientes, con excepción de los romances que ella consentía. En cuanto a sus matrimonios, se casó cinco veces, la segunda con Orson Welles, después con el príncipe Ali Khan, que fue su boda más "sonada". En 1972 abandona el cine, momento en que comienza a sufrir los primeros síntomas de Alzheimer, aunque se diagnosticó como alcoholismo, enfermedad de la que murió a los 68 años.
  
Rita Hayworth filmó más de 60 películas y el "American Film Institute" la considera una de las 20 estrellas más grandes de todos los tiempos, a pesar de que no obtuvo ningún OscarSu carrera cinematográfica comienza cuando a los 16 años, siendo explotada sexualmente por su padre (como se dijo anteriormente) y durante una actuación en un club nocturno de Tijuana, en Méjico, un productor de la Fox se fija en ella y le propone trabajar en el cine. Es entonces cuando se convierte en Rita Cansino y abandona una vida que la había dejado marcada con el trato de depravación que había tenido que soportar en su relación paterna. Así, a los 17 años consigue su primer papel secundario, pero a los 18 cae en las redes de alguien que tampoco va a dejar de explotarla; su primer marido, quien la obliga a acostarse con hombres que le irían a ayudar en su ascenso a la fama, según se recoge de uno de sus biógrafos. Le consigue un contrato con la Columbia, pero le exige el escaso patrimonio que tenía y la queda en la ruina.
  
"Gilda", una película representada a veces
por "una canción, un guante y el bofetón de
Glenn Ford", aunque sin olvidar la imagen
de su mítico striptease del mismo film.
Afortunadamente para Rita Hayworth, en el 1942 se divorciaría y así terminaría la etapa más oscura de su vida. Antes, en 1939, conseguiría un segundo papel en "Sólo los ángeles tienen alas", dirigida por Howard Hawks y protagonizada por Cary Grant. A partir de entonces y durante más de una década se entrega de lleno a numerosas producciones que la convierten en una gran estrella. Destacan "Ángeles sobre Broadway"La dama en cuestión", ambas producidas por la Columbia en 1940, ésta última dirigida por Charles Vidor. En 1941, "La pelirroja", con James Cagney y dirigida por Raoul Walsh, y "Sangrey arena", con Tyrone Power. En el 42, sobresalen "Mi chica favorita", con Victor Mature, "Seis destinos", con Charles Boyer, y "Bailando nace el amor", con Fred Astaire. En los años 1944 y 1945 protagoniza otros dos musicales, género en el que ya había trabajado años antes, "Las modelos"Esta noche y todas las noches", las dos producidas por la Columbia y dirigida la primera nuevamente por Charles Vidor(Clic en los títulos de los films y en los textos con su nombre sobrescritos en azul tenue, que enlazan con documentos en vídeo).
  
En 1945, la carrera de Rita Hayworth llega a la cumbre con Gilda, un drama pasional y también un digno referente del cine negro. Icono de la historia del cine. En Filmaffinity, Pablo Kurt dijo "El simbolismo y estética de Gilda la convirtieron todavía hoy en una obra imprescindible". La película, con Glenn Ford como compañero de reparto, producida también por la Columbia, fue dirigida por Charles Vidor, para quien Rita ya había trabajado en varias ocasiones. Luego en 1947, cuando aún no había cumplido los 30 años, la Hayworth protagoniza un film, nuevamente "cine negro", hay quien dijo que de mayor calidad artística que el anterior. Fue "La dama de Shangai", dirigida por Orson Welles y con él mismo como compañero de reparto. Y a pesar de la complejidad de su guión y desarrollo, así como de una crítica negativa que tuvo, se dijo que fue "la mejor película extraña que se haya hecho jamás". Carlos Boyero, de El País, llegó a decir: "Inquietante, morbosa, trágica, una de las mejores películas de Welles".
  
El glamour de Rita Hayworth se manifiesta también en los muchos
dibujos que se hicieron de la carismática actriz.
En los años 48 y 52 le siguieron otros dos películas con  Glenn Ford, "Los amores de Carmen" y "La dama de Trinidad", respectivamente, ambas de nuevo con la Columbia, éstas última dirigida también por Vidor. Entre el 53 y el 57 le siguen otras cuatro de la misma productora: "La bella del Pacífico", "Salomé" (clic full movie), "Fuego escondido", "Pal Joey", ésta última con Frank Sinatra y Kim Novak como actores en el reparto. A sus 40 años, en 1958, hace su último gran trabajo en la película de Delbert Mann titulada "Mesas separadas", en un reparto de lujo con David Niven, Burt Lancaster, Deborah Kerr, Rod Taylor, entre otros. Se trata de una mezcla de historias ambientadas en un viejo hotel que sirve para el lucimiento de magníficas interpretaciones, como las de Lancaster, Niven y la propia Hayworth. Por cierto, uno de los mejores "blanco y negro" de los 50.
  
Rita Hayworth había llegado a lo más alto como estrella de la interpretación y ya a finales de los 50 y durante los 60 apenas consigue sobresalir en algún otro trabajo conocido de su filmografía. Así pues, además de "Sangre en primera página", un drama judicial producido en el 59, sólo dos películas realizadas a mediados de los 60 son conocidas; "El fabuloso mundo del circo", con John Wayne y Claudia Cardinale, y "La trampa de.l dinero", nuevamente con Glenn Ford. A partir de aquí, su declive ya es evidente; los primeros síntomas del Alzheimer le impiden memorizar el guión y desaparece el brillo de su carisma y de su encanto. En el 72 hace su último intento en una mediocre producción que salva Robert Mitchum. Se dijo que la Hayworth "entró en una espiral de destrucción" y que, tristemente, "solo encontró consuelo en el alcohol".
  
Son escenas de dos secuencias de "Gilda", en las que Rita aparece con su pareja, Glenn
Ford, de quien se dijo se enamoró perdidamente de ella. Por cierto, el actor sería después
y hasta su muerte, su leal y mejor amigo. Inolvidable esta secuencia del film en que ella

interpreta quizá la canción más conocida de Gilda: "Amado mío" (Clic en el título)
Años más tarde, en 1976 sería fotografiada en el aeropuerto londinense. No había ni rastro de aquella encantadora imagen de femme fatale que había inmortalizado la Hayworth en sus películas. Su aspecto envejecido e irreconocible, desorientada, marcó el fin de la estrella. (Hay fotos en ese estado, pero en mi crónica he preferido omitirlas, pues me parecía de mal gusto incluir una sola en un digno homenaje hacia ella). De su lamentable deterioro, lo peor fue que todo el mundo pensó que fue la adicción a la bebida o las drogas lo que motivó aquel cambio. Sin embargo fue la terrible presencia del Alzheimer cuyos efectos nadie conocía. Incluso su hija Yasmín parece que la repudió acusándola de borracha. Un par de años después, cuando tenía 60 años, Rita no sabía ni quién era ni quién había sido, ni quienes habían sido sus maridos. Arruinada, olvidada por todos, absolutamente sola, falleció al poco tiempo en 1987.
  
Y concluyendo con su vida privada, de sus frustraciones y desgracias, decir que Rita Hayworth nunca fue feliz. A los tres años su padre ya la obligaba a recibir clases de baile y a ensayar para formar pareja con él. A ella no le gustaba, pero no se atrevía a negarse. Al principio lo adoraba, hasta que un día a sus 14 años, comenzó a sufrir sus abusos sexuales. Y si en su niñez y adolescencia ya sufrió vejaciones, luego sus matrimonios serían todos un fracaso. En varias ocasiones estuvo a punto de dejar el cine y huir del acoso mediático que la envolvía si con ello podía encontrar la felicidad. Ella decía que sólo quería que la amasen, pero no que la deseasen por su cuerpo. Creyó tener una oportunidad con Orson Welles, quien se enamoró de ella y cuyo magnetismo la sedujo. Sin embargo, y después de su matrimonio en 1943, él comenzó a abandonarla y a dedicarse a otras mujeres.
  
Su aspecto en una escena de "La dama de Shangai". Una imagen
en contraste con la de su famosa y melena pelirroja.
Welles la obligó a cortarse el pelo y teñir de rubia platino.
Revisando su anecdotario hemos sabido que en el proyecto de "La dama de Shangai" la Columbia se negó rotundamente a que Welles la dirigiera, no obstante formar parte también de la producción. Sus escaramuzas fueron tales que estuvo a punto de acabar con su carrera si no es por la intervención de Rita ante los productores de la propia compañía, a quienes ella pudo convencer para dirigir e incluso para que le apoyaran después, y ello a pesar de que él, celoso como era, la trataba mal e incluso la llamaba "idiota" ante la prensa. Ella, tímida y vulnerable, había aprendido a callar y a aguantar todo tipo de insultos.
  
Otro dato a destacar de la vida de la Hayworth fue la espectacular ceremonia celebrada en 1949, cuando se casó con Ali Khan. El suceso se convirtió en uno de los enlaces más sonados de la época. Un manto de 60.000 rosas junto a una piscina llena de agua de colonia de una prestigiosa marca de perfumes en la Riviera francesa fue el lugar escogido para la boda. El hecho es que Kahn no fue mejor marido que Welles. Ludópata, mujeriego y pervertidor de menores. Así, en 1953 se produjo el divorcio. Y lo cierto es que tampoco tuvo suerte con los otros dos matrimonios. El cuarto, un cantante argentino que incluso le pegaba. El quinto, un productor salvaje y degenerado que la trataba como a un animal. Se contó en la prensa que Charlton Heston con su mujer cenaron una noche con Hayworth y su marido en España. El matrimonio Heston no pudo evitar presenciar los insultos y humillaciones hacia la infeliz Rita proferidos por su marido. El actor confesaría después "Fue la noche más vergonzosa de mi vida".
  
Además de que las curvas de Rita marcarían la pauta de la belleza durante una década, su boca
y las facciones de su rostro sugestivo y descarado fue la portada más erótica y sensual de entonces.
En cuanto a sus supuestos amoríos, sus relaciones sentimentales (no sabemos si en el transcurso de sus matrimonios o entre el tiempo que estuvo divorciada, entre unos y otros), se habló de que fueron amantes Victor Mature, Kirk Douglas, David Niven, Glenn Ford, incluso el futbolista Paco Gento. Aunque, precisamente fue Ford, el actor que trabajó varias veces con ella como compañero de reparto, quien siempre fue un buen amigo para RitaGlenn Ford contaba al conocer su muerte: "Estoy triste, una querida amiga me ha dejado sólo. Ver sus imágenes, sentir el halo que desprenden, hace más terrible pensar en su lento deterioro. Pocas como ella lograron hacer brillar tanto la magia del cine. Y ninguna pudo brillar tan alto y con tanta alegría de vivir". En otra ocasión, éste reconocería que se enamoró de Hayworth durante el rodaje de "Gilda", aunque ella no pareció corresponderle, porque decía "era imposible no volverse loco por ella", llegando a calificarla como "la actriz más sensual de la historia de Hollywood". En su entierro y en el funeral celebrado en la iglesia católica, en Los Ángeles, una orquestas de cuerda interpretó diversas melodías de sus películas durante el oficio religioso. Su cuerpo yacía rodeado de lilas y tulipanes blancos. Velaban su cuerpo, además de Glenn Ford, Tony Franciosa, Ricardo Montalbán, Jane Withers y César Romero, entre otros.   

Rita Hayworth, el sex symbol de toda una década entre los 40 y los 50, tímida y retraída, escondía sus
complejos bajo el glamour de sus personajes. Quizá habría que haberla descubierto mejor en la
autenticidad de sus colores naturales, tras aquella atormentada "Gilda", más que en el melancólico 
perfil claroscuro del "blanco y negro" del film. (Rita, en una de las escenas de su genial personaje (clic),
aunque envuelto con la fantasía y la magia del color)
Finalmente, y recurriendo a ese mismo anecdotario, el que nos relata otros de los datos biográficos de la estrella, unos más y otros menos conocidos, recordemos que uno de los disgustos más grandes de su vida fue descubrir que una bomba atómica lanzada de pruebas por EE.UU. llevaba su foto interpretando a Gilda, teniendo en cuenta que ella era pacifista. Incluso para irritarla aún más, su rostro aparecía dibujado en cada avión de combate de la segunda guerra mundial.
  
Y una última anécdota, ésta más bien con la llegada de la película "Gilda" a España. La Iglesia la consideró "gravemente peligroso" por la escena del striptease del guante y por el descaro con que se mostraba Rita Hayworth en algunas escenas. Incluso, amenazando a las autoridades y salas de cine con ex-comulgarles si no se cortaban esas escenas. Los censores les dieron la razón y la llamaron desde "indecente" hasta "enviada de los infiernos". Así pues, se dispusieron a cortar las que llamaron "escenas inmorales". Sin embargo ocurrió algo sorprendente; pues el General Franco, que era un cinéfilo empedernido, se enteró que Rita Hayworth era española y sevillana, que se llamaba Margarita Cansino y que había sido de niña bailarina. Se dispuso a ver la película en el lujo de su cine privado y ordenó a los censores que no se les ocurriera tocarla y que "guardaran las tijeras". Fue increíble, pero España pudo ver "Gilda" sin cortes ni censura. Y Franco pudo ver su secuencia favorita, repetidas veces, una y otra vez (eso decían los "cotillas" de su palacio), la de "Amado mío".
  
Ángel González "Rusty Andecor"

jueves, 30 de noviembre de 2017

Ingrid Bergman. Icono de una melancólica sonrisa, fue la estrella de Hollywood que dejó de brillar el mismo día que cumplía 67 años.

La imagen de Ingrid Bergman fue la esencia del cine en blanco
y negro en su estado puro. Las escenas de algunas de su filmes
son un clásico del abanico cromático de grises en el celuloide,
que nada tiene que envidiar el "Séptimo arte" a la pintura.
"Sé tu mismo. El mundo rinde culto a la originalidad"
    
"Nunca he buscado el éxito para obtener fama y dinero. Es el talento y la pasión lo que cuenta para tener éxito".
   
"El éxito es conseguir lo que quieres, la felicidad es querer lo que consigues"
  
"No hay forma de que el arte vaya más allá de la conciencia ordinaria como el cine lo hace, directamente a las emociones, en el fondo en el  crepúsculo del alma"
  
(Ingrid Bergman)

"Soy más yo misma cuando soy otra persona" (Decía para combatir su extrema timidez, cuando solo a sus 16 años trabajaba de extra en el cine y quería ser actriz)
  
"El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos" (Frase de Ingrid Berman en "Casablanca")

"No me interesa ni el patriotismo, ni los patriotas... Llevan la bandea en una mano y con la otra van vaciando los bolsillos a la gente" (De Ingrid Bergman en "Encadenados", a propósito del patriotismo de algunos devotos que enarbolan la bandera de sus intereses).
  
"El problema de Ingrid Bergman era que sólo quería hacer obras maestras" (Decía Alfred Hitchcock de ella, aunque si bien era cierto, fue ese impulso lo que le llevaba a alcanzar lo sublime).
  
Su dulce rostro y melancólica sonrisa la llevó a mitificar
personajes melodramáticos envueltos de ternura y de
pasión, pero también de estilo y elegancia.
De algunas de esas frases que nos dejó, nos revelaba su preocupación por la felicidad, más que por el éxito, lo que valoraba después de llegar a la felicidad, lo que sólo se conseguía con talento y pasión. Como también nos desvelaba su interés por la originalidad, lo que nunca dejamos de descubrir en los distintos perfiles de los personajes que interpretaba. Otras frases, de las que nos dejó de sus diálogos en el cine, se convirtieron en lemas usados dentro de nuestra forma de convivencia. Y otras referencias de ella decían mucho de su excepcional personalidad.
  
Ingrid Bergman. Sueca, nacida en Estocolmo (29 agosto 1915 - 29 agosto 1982). Falleció tras una penosa batalla contra el cáncer el día que cumplía 67 años. Hija de un empresario de fotografía, quedó huérfana de niña siendo acogida por sus tíos. A los 16 años empezó en el cine como extra. Su padre le dejó su dinero y patrimonio para que pudiera estudiar en el "Royal Dramatic Theater School", el mismo en que estudió Greta Garbo. A pesar de la oposición de su tío, que era su tutor, consigue ingresar en esa escuela de arte dramático y hacerse notar en los concursos de aspirantes para actriz. Trabaja en su primera película a los 20 años. A los 21, todavía en Suecia, interpreta la primera versión de "Intermezzo". Ya en 1939 se traslada a Estados Unidos para protagonizar el papel dramático de "Intermezzo", pero esta vez en una producción de David Seltnick y con Leslie Howard como compañero de reparto, film de éxito que le valió su consagración como actriz. (Clic en textos sobrescritos en azul tenue para enlace vídeos)
  
Una escena final de "Casablanca", una de las más emotivas del
cine de oro. "¿Nuestro amor no importa? -Pregunta Ilsa. Siempre
nos quedará París. No lo teníamos, lo habíamos perdido hasta
que viniste tú, pero lo recuperamos anoche, -responde Rick.
Dije que nunca te dejaría -dice Ilsa. Y nunca me dejarás
-responde Rick". Una escena apasionada y grandiosa del cine.

Ingrid BergmanUno de los talentos del "séptimo arte" que retrató el personaje romántico, construido con austera sensibilidad y discreta elegancia. Ella fue la actriz más galardonada de la historia del cine (junto a a Katharine Hepburn y Meryl Streep), obtuvo 3 premios Oscar, además del BAFTA, el Oso de Oro, el Globo de Oro y otros galardones. Pero fue "Casablancael film que le premió dándole el reconocimiento de una estrella de leyenda, aunque no fuera oscarizada como actriz. Fue "Casablanca" la película en que quedó inmortalizada, no sólo su historia romántica relatada en un guión apasionante y dentro de una trama de thriller, sino para confirmar la magistral interpretación de Bergman junto a Bogart, quienes convierten las escenas de su affaire sentimental en secuencias de obra maestra. Precisamente, fueron Ingrid Bergman y Humphrey Bogart, mediante los personajes que protagonizaron en la película, y en aquella mítica escena final, quienes me sugirieron la creación del titular de portada de mi blog"Hay miradas que traspasan la pantalla y miradas que penetran en el alma; hay abrazos envueltos de esperanza y besos mojados de desesperación". Con aquel film, quizá pocas veces el cine derrochara tanta pasión en blanco y negro. Ciertamente, ha merecido encabezar aquí, en esta crónica homenaje dedicada a Ingrid Bergman, la referencia a esta obra de culto, teniendo en cuenta que el día 26 de noviembre se celebraba el 75 aniversario del estreno de "Casablanca" recordando la especial proyección que se hizo en el Teatro Hollywood de Nueva York aquel mismo día de 1942. (Clic en su nombre, en los títulos de films, en los textos a continuación sobrescritos en azul tenue, para enlazar con vídeos).
  
Su bello semblante inspiraba serenidad; a veces tristeza. Quizá,
Quizá, el destello de sus ojos delataba una pasión contenida, un
sentimiento oculto. Sabía muy bien cómo expresar la melancolía.
Pero, volviendo al inicio de su carrera, recordemos que fue Selznick quien la arrebató del cine sueco para llevársela a Hollywood, al contratarla para protagonizar "Intermezzo" en un papel melodramático, con su imagen patética y su sonrisa melancólica, que la llevaría a crear su eterno perfil romántico. Por cierto, no deja de ser curioso cómo su última película, "Sonata de otoño", rodada después de 40 años de la primera, también fue un drama en el que igualmente Ingrid personifica a una intérprete de piano.
  
Resumiendo lo más destacado de su vida, solo citar que  antes de su traslado a EE.UU se casó con un médico sueco. Más tarde, en 1950 y en el rodaje de "Stromboli", se enamoró del director italiano Roberto Rossellini. Bergman le había pedido a través de una apasionada carta trabajar con él, fascinada por su cine neorrealista. Ocurrió que ella y él mantienen una relación sentimental, por lo que Ingrid abandona a su actual marido y se casa con Rossellini ese mismo año. Sin embargo, esta relación es recibida con desagrado por la opinión pública estadounidense y la Bergman deja de hacer cine en Hollywood durante el resto de los años de la década de los 50. Solo le quedaba rodar en el Reino Unido y en Italia. Pero en el 57 la historia de amor entre Bergman y Rossellini se acaba; ella se divorcia y se casa el año siguiente con un empresario sueco. Al cabo de un tiempo, y poco a poco, se produce una decadencia en la estrella que se hace notar a partir de los 60 con su alejamiento de la gran pantalla para dedicarse más al teatro y a la televisión. Sólo hay dos momento brillantes ya en el ocaso de su carrera artística, y es precisamente su trabajo en dos películas que se produjeron en los 70; la primera fue "Asesinato en el Orient Express", en 1974 y por la que consiguió su tercer Oscar por mejor actriz secundaria, la segunda, "Sonata de Otoño", en 1978, por cuya interpretación fue nominada de nuevo para el Oscar.
  
Son imágenes inolvidables de algunas de las escenas de dos de sus clásicos, junto a Humphrey Bogart
y Cary Grant, en "Casablanca" y "Encadenados", iconos del cine del blanco y negro.
De su filmografía destacamos sobre todo, y en principio, sus grandes interpretaciones de la década de los 40 en películas que sin ninguna duda son obras maestras del cine. "Casablanca(1942), una producción norteamericana dirigida por Michael Curtiz, con Humphrey Bogart y Claude Rains como compañeros de reparto. Uno de los dramas románticos de los 40 por excelencia. "Luz que agoniza" (1944), un drama de intriga dirigido por George Cukor y protagonizado además por Charles Boyer y Joseph Cotten. Un clásico del thriller psicológico en el que la actriz consigue su primer Oscar"Recuerda(1945), un romance de intriga dirigido por Alfred Hitchcock, el clásico maestro del suspense, con Gregory Peck como compañero de reparto. "Encadenados" (1946), también dirigida por Alfred Hitchcok y protagonizada por Cary Grant y Claude Rains. Es una intriga psicológica y está considerada como obra maestra del thriller del género de espionaje de su época. (Los títulos "Luz que agoniza" y "Encadenados", clic en ellos, visionan el film completo)
  
Otros filmes importantes de la carrera de Ingrid Bergman en la década de los 40, aunque menos relevantes que los anteriores, son los que se citan a continuación. "El extraño caso del Dr. Jeckill" (1941), dirigida por Victor Fleming y coprotagonizada por Spencer Tracy. "Por quien doblan las campanas" (1943), dirigida por Sam Wood y junto a Gary Cooper de coprotagonista. "Atormentada" (1949), dirigida por Hitchcock y Joseph Cotten como compañero de reparto.
  
Son algunas de las diferentes expresiones de su rostro, según la interpretación de cada uno de sus
personajes. Su versatilidad en sus distintos papeles dramáticos o incluso en un perfil menos serio,
la convirtió en una de las actrices más naturales para expresar la emoción más difícil de mostrar.
Ya a partir de los 50 destacamos lo más reconocido de la actriz. "Stromboli, tierra de Dios(1950)producción italiana y dirigida por Roberto Rossellini, es un buen ejemplo de drama neorrealista. "Te querré siempre" (1954), dirigida también por Rossellini y coprotagonizada por George Sanders. "Anastasia" (1956), dirigida por Anatole Litvak y protagonizada por Yul Brynner y con la que la actriz consiguió su segundo Oscar. "Indiscreta(1958), dirigida por Stanley Donen y de nuevo con Cary Grant como compañero de reparto. En 1961, cuando ya Ingrid tenía 46 años, vuelve a ser dirigida por Litvak para protagonizar junto a Yves Montand y Anthony Perkins un drama romántico con muy buena música y aún con la nostalgia del "blanco y negro". Se trata de "No me digas adiós" ("Goodbye Again"). En 1964 protagoniza "El secreto del rencor" y "El Rolls-Royce amarillo", ésta de facturación inglesa. A partir del 66 y durante la década de los 70, Bergman trabaja en diferentes producciones, algunas de ellas en televisión, que no llegan a destacar entre su filmografía. Tan sólo hay dos excepciones que pertenecen al final de su carrera. Una es la que le otorga el tercer Oscar, en la categoría de actriz secundaria, y por su interpretación en "Asesinato en el Orient Express(1974), producción norteamericana dirigida por Sydney Lumet y con un reparto de lujo, como Albert Finney, Lauren Bacall, Richard Widmark, Sean Connery, entre otros. El film cuenta además un guión impecablemente adaptado de una novela de Agatha Christie. La otra película es "Sonata de otoño(1978), una producción alemana que dirige su compatriota sueco Ingmar Bergman. Se trata de un drama psicológico con el que Ingrid Bergman a sus 63 años termina su carrera interpretativa en el cine.
  
Composición pictórica de una mítica escena de "Casablanca" (Painted by Renato Casaro)
Se dice de Ingrid Bergman que "ha sido, después de Greta Garbo, la más insigne actriz sueca cuyo rostro ha sido universalizado por la industria de Hollywood". Aún así, y con permiso de la crítica, para mí el nivel de interpretación de Bergman está por encima de la Garbo. Y lo cierto es que en esa prueba de demostración de la sublimidad de su talento siempre recuerdo tres películas suyas. Esto, claro está, es una cuestión subjetiva. La primera  de esas películas es "Casablanca", a la que tanto ya me he referido antes, un clásico del cine, icono del celuloide. Sobre todo, "una eterna historia de amor". Impresionante y conmovedora la escena final. Siempre disfruté descubriendo la esencia de la expresividad tan sugerente y bella de ese momento de la secuencia, sobre todo porque mucho después supimos que algo hubo de romance entre Bogart y Bergman a raíz de cómo debían hacer más creíble aquellas escenas románticas. Habría que ahondar en la inmortalidad de aquella frase "Nosotros siempre tendremos París..." (clic y visionar la escena) para... desde su contenido figurativo, extraer en nuestro contexto cercano la sugerencia de su mensaje, que viene a decirnos: "No lo teníamos, pero viniste y lo recuperamos".

Ingrid Bergman y Cary Grant se convirtieron en amigos inseparables durante el rodaje de "Notorious".
En el centro una imagen de ella muy en su línea cuando nos mostraba su ternura. A la derecha, la vemos
dirigiendo en una de las tomas de un film que rodó en 1953.

Otro de los filmes que me cautivan entre los trabajos de la Bergman es el ya antes mencionado "Luz que agoniza("Gaslight"), una pieza de terror psicológico postvictoriano y en el que la actriz construyó admirablemente el arquetipo de personaje tierno, vulnerable, frágil, perplejo y atormentado. Y en cuanto a "Encadenados" ("Notorious"), a la que también nos referimos, contemplar a esa maravillosa pareja, Devlin y Alicia, que encarnan Grant y Bergman espiando y ocultándose del inquietante  nazi Claude Rains, en una acción dramática y envuelta con una calidez emocional, mezclada con su punto de suspense y la elegancia de sus planos, del estilo visual más perfecto de Hitchcock, reconozco que estoy viendo una de las historias de amor más arrebatadoras y bellas del cine, sin olvidar la de "Casablanca", naturalmente.
  
Alicia y Devlin en "Encadenados", personificados por Bergman y
Grant en el beso más largo de la historia del cine clásico.
El anecdotario de "la estrella de la sonrisa melancólica" tiene un contenido más artístico que personal, al menos en lo que de su vida se conoce como cierto. Su fuerte personalidad y la coherencia de su honestidad se vertía en su perfil interpretativo. Su belleza no era ostentosa sino natural y su atractivo estaba más bien en la elegancia de su mirada y en la sencillez de su sonrisa, a veces con su expresión lánguida y nostálgica. Intentaba crear el personaje buscando siempre la originalidad sin caer en el estereotipo de otras actrices. No pretendía ser estrella, pero consiguió ser una de las estrellas más brillantes del cine mundial, una de las estrellas con más carisma.
  
Por lo que a anécdota se refiere, a Ingrid Bergman la recordaremos por uno de los besos más largos y románticos del cine; el de "Encadenados" con Cary Grant. Aunque como todos los de la época, era un beso con trampa que se rodó en instantes entrecortados para burlar a la censura. Ingrid confesaría que se emocionó con aquel contacto y que se hubiera enamorado de Cary si no hubiese sido porque sabía que a él no le gustaban las mujeres. La actriz tuvo tres relaciones de matrimonio, entre las que de Rossellini tuvo como fruto a Isabella Rossellini. No se la conocen otros romances, aunque cierto es que la relación profesional y de amistad que tuvo con Cary Grant fue de una estrecha complicidad.
  
Hitchcook dando instrucciones a Bergman y Grant al principio del
rodaje de "Encadenados" cuando el realizador, al parecer, aún no
había revelado su vergonzoso comportamiento de acosador.
Y fue a partir de ese primer trabajo con Cary Grant, en la película antes mencionada y como consecuencia del acoso que sufría ella de Hitchcock. Éste era conocido por su obsesión por las actrices rubias y por sus insinuaciones lascivas hacia ellas. Ingrid y Grace Kelly fueron objeto de sus proposiciones libidinosas. Se dice que en una ocasión Hitchcock entró en el camerino de la Bergman e intentó manosearla e intimar con la excusa de un mero trato paternal y afectivo. Fue Cary Grant quien la salvó de aquella persecución obscena, pues éste ya estaba advertido por ella al haberle pedido prevenirla del acoso que debía soportar. Por cierto, no tuvo la misma suerte la actriz Tippi Hedren que sufrió peor hostigamiento y que fue objeto de un trato vejatorio durante el rodaje de "Marnie, la ladrona", pues ella misma confesaría años más tarde que Hitchcock le había exigido que "estuviera sexualmente disponible para él donde y siempre que él quisiera", recuerda Hedren en un fragmento recogido en el libro de Donald Spoto "La damas de Hitchcock". Tippi se resistió a los abusos y el maestro del suspense no permitió que ella volviera a interpretar un papel tan merecedor como el que hizo en su película con él.
  
Ingrid Bergman ya en relación con Rossellini, la pareja que en los
50 escandalizó al entonces estricto y puritano mundo del cine.
Finalmente, y fisgoneando alguna otra curiosa anécdota de Ingrid Bergman, en "Casablanca", cuando ella y Bogart aparecían juntos en un mismo plano y de pié, Michael Curtiz decidió que él estuviera sobre una tarima y si aparecían sentados lo hiciera sobre unos cojines. Así no se notaría la diferencia de altura que le llevaba la Bergman que medía casi 1,80 metros.
  
Y aunque el prestigio de Ingrid Bergman como estrella cinematográfíca no sólo le viene de la aureola artística con que nos magnetizaba, por su genialidad en la interpretación del dramático papel de sus personajes, sino también por su clase y elegancia en su actitud detrás de las cámaras, cierto es que ese prestigio se fue al traste cuando se produjo el escándalo que ocasionó la fuga de la actriz con Roberto Rossellini y sus turbulentas relaciones estando aún casada con su primer marido. Este affaire dio lugar a que la Iglesia condenara a la pareja por adúlteros, pero también a que la opinión pública, especialmente la americana que la había acogido, desaprobara el idilio, y a que la prensa se ensañara con ella llamándola "puta y fulana", como así aparecía en los titulares. Afortunadamente, la ira mediática se fue desvaneciendo, sobre todo después del divorcio de Bergman y su posterior matrimonio con el realizador italiano. Incluso seis años después en 1956, EE.UU. la volvió a acoger y a devolverle su reconocimiento al ofrecerle protagonizar "Anastasia", bajo la dirección de Anatole Litvak, película con la que conseguiría se segundo Oscar.
  
Fantasía pictórica del retrato de Ingrid Berman
en "Casablanca"
De nuevo y volviendo a su excelencia estelar, si tenemos en cuenta las encuestas del "American Film Institute" sobre los primeros 100 años del cine, Ingrid Bergman sería la cuarta estrella femenina más importante de la historia, por detrás sólo de Katharine Hepburn, Belle Davis y Audrey Hepburn. Sin embargo, si buscáramos cuál fue la pareja que más ha fascinado en el cine, porque más nos emocionara y nos hiciera añorar hasta llevarnos a ese sueño de aquel lugar "imprescindible y fugitivo llamado París", esa sería la de Bergman Bogar en Casablanca. Y el momento culminante que nos llevaría al esplendor de nuestro mágico y simbólico sitio estaría en la sugerencia del mensaje que contiene esa frase: "Siempre nos quedará París".
  
Inolvidable esta secuencian , parecía como si ella quisiera volver a revivir aquel recuerdo del pasado que le traería la música que le pedía tocara el pianista:
  
- Tócala, Sam. Toca El tiempo pasará" -Le pedía Ilsa Sam, con aquella  sonrisa maravillosa y nostálgica.
  
- "El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos" -también le decía Ilsa a Rick-, conforme con su ilusión a pesar de las dificultades de la vida.
  
Y la cuestión es que estas frases y otras, forman parte de las expresiones para el recuerdo que aquellos legendarios personajes, Ilsa y Rick, nos quedaron como legado y que el imaginario colectivo hizo suyas hasta el punto de integrarlas en el lenguaje y tener una identidad ajena a la trama del film.
  
Ángel González "Rusty Andecor"
  
La esencia del cine en blanco y negro, Ingrid Bergman, habría sido una eterna apuesta en color para la
universalidad del cine si hubiera sido una estrella contemporánea.