Garbo - Dietrich - Kelly - Hepburn.. Cuatro mitos del cine.

Garbo - Dietrich - Kelly - Hepburn.. Cuatro mitos del cine.
Estrellas leyendas del cine dorado. Escenas con intriga y misterios, ilusión y desengaños, amores y traiciones, pasiones y odios. Son algunas de esas grandes estrellas, entre el universo de los mitos del cine. Estrellas del fascinante cine en “Blanco y Negro”. (Clic imagen portada)
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viernes, 31 de agosto de 2018

Lana Turner. "La mujer fatal del cine", "La cortesana de Hollywood"

Lana Turner. Símbolo sexual de los años 40.
"Se dice en Hollywood que siempre se debe perdonar a tus enemigos, porque nunca se sabe cuando tendrás que trabajar con ellos"
  
"Lo único malo de los hombres es que no los tengo siempre cerca de mí". (Frase que decía mucho de su dependencia de los hombres)
  
"El sentido del humor ha sido el bálsamo de mi vida, pero ha sido reservado sólo para los más cercanos"
  
"Prefiero perder un buen pendiente que ser fotografiada sin maquillaje" (De lo que se deduce su manifiesta vanidad)
  
"Un hombre de éxito es uno que hace más dinero del que su mujer puede gastar. El éxito de una mujer es encontrar un hombre así".
  
"Mi vida ha sido una sucesión de situaciones de emergencia"

"Me gustan los hombres, pero como amigos. No quiero saber nada de romances con ellos" (Diría unos meses antes en una gala en San Sebastián cuando iba a ser galardonada con un premio a su carrera en el cine).
  
"A veces no me gusta mi apariencia, pero nunca encontré un hombre que quisiera convencerme de lo contrario desde que tenía 14 años". (Extraído de "El cartero siempre llamada dos veces").
  
(Lana Turner)
  
Su mirada turbadora, a veces inquietante, era uno
de los atractivos de su espectacular belleza. 
Lana Turner. Estadounidense, nacida en el estado Idaho el 8 de febrero de 1921, de nombre original Julia Jean Mildred Frances Turner y fallecida en Los Ángeles el 29 de junio de 1995 a los 74 años de edad, a causa de un accidente de tráfico. Hija de un minero y jugador fullero, asesinado a consecuencia de una noche de ganancias. Padeció los apuros económicos de una situación familiar en estado precario. Aunque gracias a su espectacular belleza y su físico ostentoso, tan solo a los 16 años cuando iba a clase de mecanografía, fue descubierta por un cazatalentos que la introdujo en el mundo del espectáculo. Al poco tiempo hizo un breve papel en "Ha nacido una estrella" (1937). Y en los dos años siguientes le siguieron otros papeles secundarios, aunque al parecer solo fueron para lucimiento de su agraciado físico. (Clic sobre el nombre y los títulos de filmes sobrescritos en azul tenue para enlazar con los documentos en vídeo).
   
Unos años más tarde, Lana Turner se convertiría en una actriz de éxito y su popularidad estaría presente en las carteleras de todos los cines del mundo. En 1946 "El cartero siempre llama dos veces" la lanzaría al estrellato. Un film que constituyó una de las piezas emblemáticas del "cine negro" y que revelaría a la Turner como un ejemplo interpretativo del género. La Metro Goldwyn Mayer, la productora que la descubrió y con la que rodaría la mayor parte de sus trabajos, era consciente del filón de oro que suponía explotar su contrato con ella para buscar su encasillado perfil en las películas que irían a filmarse para ese género. "Cautivos del mal", dirigida por Vicente Minnelli en 1952, sería su obra maestra. A partir de aquí y hasta principios de los 60, la actriz rueda varias producciones melodramáticas que, sin ser filmes de la calidad de los anteriores, son películas comerciales, de taquilla, debido a la popularidad del físico de Turner, a su atractiva madurez y a su perfil de mujer fatal.
   
La expresividad melodramática y sus dotes interpretativas para el rol de mujer fatal la hicieron única
en el género durante la segunda mitad de los 40 y la década de los 50, ganándose su popularidad en las
carteleras de cine de todo el mundo. 
Lo cierto es que ese encasillado de rol melodramático que se le atribuye a Lana, reiterado en la la mayoría de los papeles que interpreta en la década de los 60, comienza a hacer mella en su carrera y a desmerecer su talento. El declive como actriz se hace patente. Además, en los años 70 empieza a entregarse a la bebida y apenas come. Su delgadez se hace extrema. Más tarde, a principios de los 80, se declara católica y se entrega fervientemente a la fe religiosa. Con todo ello, comienza entonces a padecer su decadencia. 
  
Lana Turner, símbolo sexual de los años 40, considerada una de las "sex-symbols" del cine, junto con otras actrices, como Marylin Monroe, Jayne Masfield o Elizabeth Taylor, entre otras. Una personalidad emocionalmente inestable, de la que sus relaciones sentimentales lo confirmaron con sus siete matrimonios. Tres parejas en cuatro años fueron la primera prueba de ello. En 1940 se casó por primera vez y en el mismo año se separó. El año siguiente se vuelve casar y al año se divorcia. En 1943 contrae matrimonio por tercera vez y de nuevo al año se separa. Ella misma diría después: "Quise tener un marido y siete hijos, pero tuve una hija y siente maridos". Por cierto, entre el 53 y el 57 estuvo casada con Lex Barker. Además de sus maridos, la Turner mantuvo romances (que se sepa) con Howard Hughes, Clak Gable, Frank Sinatra, Victor Matute, Tirone Power, Fernando Las y Luis Miguel Dominguín.
  
Son algunos fotogramas con la imagen de Lana Turner representando distintos perfiles interpretativos
en algunos de sus mejores trabajos en el cine, desde su época más joven hasta su etapa de madurez.
Volviendo a su carrera filmográfica, después de su debut en papeles secundarios en "Ellos no olvidarán" (1937) y "Dramatic School" (1938), ya a partir de los 40 en que se inició su ascenso como actriz de éxito, su primera primera película digna de figurar en su antología es "El extraño caso del Dr. Jeckyll", un clásico de terror llevado al cine varias veces después y que en esta ocasión dirigió Victor Fleming en 1941, con Spencer Tracy e Ingrid Bergman en el reparto. En 1942 rueda la película "Senda prohibida", del director Melvyn LeRoy, y con Robert Taylor como compañero de reparto, un buen ejemplo de "cine negro" en blanco y negro envuelto en melodrama y que obtiene un Oscar con Van Heflin como actor secundario. Hasta el 45 le siguen algunos filmes que no llegaron a comercializarse en España. Es en 1946 cuando la celebridad de Lana Turner se hace evidente en nuestro país con uno de los más logrados trabajos de "cine negro" en B&N: "El cartero siempre llama dos veces", que dirige Tay Garnett y coprotagoniza John Garfield. Un ejercicio artístico de impecable cine en el que el deslumbramiento y la irresistible belleza de una mujer, como Lana, lleva a la perdición al personaje de la trama. En 1948 la actriz hace dos buenos trabajos; "La rival", con Clark Gable, dirigida por Melvyn LeRoy y "Los tres mosqueteros", con Gene Kelly y que dirige George Sidney. En 1950 vuelve al melodrama con "Su propia vida", un film de George Cukor y que coprotagoniza con Ray Milland.
  
Son fotogramas en los que vemos a Lana, a la izquierda en "Calling Dr. Kildare", un film quedó en 1939
cuando sólo tenía 18 años. Superior derecha, en "Imitación a la vida" (1959). Debajo, en "Retrato
en negro", que rodó a los 39 años. Curiosamente, aparecen dos imágenes de su personaje al teléfono.
En sus respectivos filmes fueron rodadas con una diferencia de 21 años.
Después de un breve declive en el que rueda un par de filmes mediocres, Lana Turner consigo su cota más alta en 1952 con "Cautivos del mal", una indiscutible obra maestra del cine en el que se retrata de manera insuperable "el cine dentro del cine". Uno de los mejores trabajos de Vicente Minelli y de Kirk Douglas, éste que protagoniza con la Turner el film. La película consigue varios premios, de ellos 5 Oscar, entre los que cabe destacar el de la dirección del maestro Minelli y el artístico por "el blanco y negro". A partir del 53 la trayectoria interpretativa de Lana Turner se vuelve inestable y oscura, tal vez como su propia vida, ya entonces en decadencia. En la línea reiterada de los melodramas y su reconocimiento de gran actriz solo lo salva un par de filmes, como "Vidas borrascosas" (1957), de Max Robson, con Lee Philips Arthur Kennedy en el reparto, y el que dirige Douglas Sirk, titulado "Imitación a la vida(1959), un melodrama por antonomasia y una absoluta obra maestra del género. De este film, destaco parte de la crítica que hizo Miguel Ángel Palomo, de El País: "Sirk en estado puro, en el que los espejos funcionan de nuevo como metáfora de una sociedad que hace de la doble mmoral su sustento, y de unos seres en el fondo desamparados que buscan asideros. Todo ello envuelto en un prodigio de elegancia en la puesta en escena y un irrepetible dominio dramático". Incluso, me atrevería a decir, que hay un trabajo dramático que rodó en 1960 y que fue, con toda seguridad, su último papel notable en el cine. Fue "Retrato en negro", de Michael Gordon y con Anthony Quinn en el reparto. A partir de aquí, hay una decena de películas de mediocre facturación, entre las que -si acaso- es "La mujer X" (1966) la única que cabe mencionar, y ello por su reconocido trabajo dramático en el que a sus 45 años consigue el reconocimiento de dos prestigiosos premios de cine. Su retiro definitivo se produce a principios de los 80.
  
La vida de Lana era tan parecida a algunos de los papeles que interpretaba en sus películas que, a veces,
el público y sus amigos confundían la trama y las escenas de sus filmes con la realidad de su vida.
De Lana Turner se puede decir que aunque no llegó a ser una gran actriz, el reconocimiento del público de su época, su extraordinaria belleza, tan adecuada para una clase social que gustaba de su estilo, además de su estereotipo en el cine, la convirtieron en una estrella digna de ocupar un puesto de honor en cualquier antología de las estrellas del cine de oro, y en particular en mi "Universo de las estrellas del blanco y negro".
  
E.P.Dutton publicaba."La vida de Lana y sus películas se confundían y era imposible saber quién copiaba a quien. Sus desenfrenos fueron aprovechados por la Metro Goldwin Meyer, patrono de la rubia, para crear en torno a ella una leyenda como la nueva diosa del sexo, y llenar así el trono vacante desde la muerte, en 1937, de Jean Harlow".
   
Una vida llena de amores y desamores. Relaciones que no le complacieron, ni con ninguno de sus maridos o amantes. Su adicción por el alcohol le llevó al desastre, al ser incapaz de controlar el presunto maltrato de que era víctima su hija Cheryl Crane por parte del amante de Lana, un peligroso gángster de la mafia. Cheryl con solo 15 años, en un ataque de enajenación cuando era testigo de una paliza que aquél propinaba a su madre, lo mató. La chica quedó absuelta, pero Lana no se libró del escándalo y de un circo mediático que se creó alrededor de una supuesta afición de la estrella a las prácticas sadomasoquista.
  

Su ingenuo erotismo y sus formas voluptuosas eran todo un cóctel explosivo de atracción y seducción
para los hombres que pretendían cortejarla. Son imágenes de algunos de sus filmes.
Jannine Basinger, historiadora de cine, cuenta de Lana Turner: "Compulsiva con los hombres, afirmaba "son terriblemente excitantes y cualquier muchacha que opine lo contrario es una solterona anémica, una prostituya o una santa". Mientras que Rafael Dalmau relata en "Los pecadores del cine": "Enarcaba sus cejas pintadas cuando veía uno que le gustaba; lo medía sin recato y era pródiga con su billetera, para pagar por su compañía y gozar de sus atributos fálicos. Su lista de amantes era interminable. En realidad, Lana era amoral, disfrutaba de los hombres con la inocencia de un niño que se come un helado. "Mientras estaba filmando, si veía un operario musculoso y con la ropa ajustada lo arrastraba a su camerino, porque era una auténtica devoradora de hombres"
  
La propia Lana Turner en su autobiografía cuenta que un editor de "The Hollywood Reporter", Billy Wilkerson, la descubrió en una cafetería californiana, en donde trabajaba como camarera, llevando un suéter muy ajustado, lo que le llamó la atención al resaltar de una manera provocativa su busto. Ese detalle la llevó a popularizar como "the sweater girl" ("la chica del suéter"), prenda que intencionadamente solía llevar aunque varias con tallas de menos.
   
La imagen erótica de Lana Turner era un reclamo para las carteleras y revistas de cine y para quienes
disfrutaban de su presencia. La sugerencia de su belleza y de su sensual figura enloquecía a los hombres
Según la web de Lana Turner, Wilkerson debió escribir al director Mervyn LeRoy, a quien le recomendó "echarle un vistazo" a la chica, que entonces tenía solo 16 años, -"¡Vaya par de tetas!" -exclamó LeRoy, cuando llamó a Wilkerson después de tenerla delante y en su despacho. El director hizo que la productora la contratara para hacer un pequeño papel en "Ellos no olvidarán", que fue su primera película, y en la que le cambió el nombre de Judy por Lana. Lo cierto es que la aparición de la jovencísima actriz en los estudios revolucionó al personal masculino. Su atractivo sensual y su figura voluptuosa contrastaba curiosamente con su estatura, que apenas medía 1,60. Sin embargo, era evidente; Lana Turner enloquecía a los hombres que se le acercaban, y ella lo sabía.
  
Sheryl, la hija de Lana Turner, Stompanato y Lana, pocos días
antes de cometerse el crimen.
Eric Root, amigo personal y peluquero de Lana Turner, describe la inestable vida sentimental de la estrella en "El diario privado de mi vida con Lana" que escribió en 1996, al año de su muerte. En él, Root narra muchas de las confidencias que ella le contó a él y de las que tampoco se tiene la evidencia de su certeza. Decía que "ninguna actriz que hubiera conocido lloraba como Lana; sus lágrimas le salía de las entrañas y eran como un hilo que desbordaban sus inmensos ojos azules". Con él se desahogó en más de una ocasión, entre llantos, por lo que pasó con su hija cuando mató a su amante, después de describir todo cuanto ella hizo por él cuando había sido expulsado de todas partes, incluso de Inglaterra a donde la actriz había sido invitada a un evento de cine. Una de los relatos que hace Eric Root en su diario es que Lana, en un momento de flaqueza, le confesó entre sollozos que "encontró a Stompanato, su amante, violando a su hija, por lo que no pudo evitar clavarle un cuchillo que encontró en la cocina". Como también confesó que Cheryl, su hija, asumió la culpa para evitar que su madre fuera a la cárcel, ya que tratándose de la edad en la chica se consideraría un atenuante. Y es que, tras la juicio que se celebró, el jurado no tardó ni 20 minutos en deliberar y declarar a Cheryl inocente de homicidio justificado. 
  
Su look de voluptuosidad era la marca de Lana Turner, algo que se compaginaba con su agitada vida
sentimental y con los papeles que interpretaba en sus películas.
Pero la mayor humillación que sufrió Turner se produjo a causa de la venganza de un amigo del gángster asesinado, ya que al quedar absuelta la autora del crimen, aquél le entregó a la prensa amarilla doce cartas que ella había escrito a su amante repletas de contenido de lo más obsceno y con frases llenas de lujuria y de vulgaridades. Después, con los años, ya en la década de los 60, la luz y resplandor de Lana Turner comenzó a perder brillo y a menguar su poder de diva en Hollywood. Los productores empezaron a cerrarle las puertas y directores como LeRoy, Cukor, Minnelli o Douglas Sirk, a quienes les había fascinado su perfil interpretativo, eludieron elegirla para los papeles de sus proyectos. Se dijo entonces: "Primero fue esclava y después víctima de lo único a lo que temía: la soledad", una sombra que por cierto persiguió a muchas de la grandes estrellas del dorado cine.
  
Es posible que, como muchas otras actrices de agraciado y explosivo físico, éste fuera motivo no sólo del menosprecio de su talento, sino de la fatalidad de su destino,como ocurrió en alguno de sus filmes. En cuanto a los hombres, quizá fue una mujer demasiado complicada para soportar la convivencia con ellos, con sus maridos o con sus amantes. Lana decía, precisamente de los hombres: "Seamos honestos, el aspecto físico es lo primero que me atrae. Luego, si llegas a conocer su mente, su alma y su corazón, eso es ya la guinda del pastel".
   
Dos momentos memorables en su aparición en la gala del Festival de San Sebastián, pocos meses antes
de su fallecimiento. Su premio homenaje a su carrera en el cine y la entrega de la Concha de Oro
al director Imanol Uribe.
Una de sus últimas apariciones en público fue en el Festival de San Sebastián en 1995, a sus 74 años, precisamente unos meses antes de fallecer. Lana fue invitada para entregarle el premio que homenajeaba su larga  carrera profesional. Su aparición en la gala no dejó de sorprender y entusiasmar al público ante el destello de su glamour, aún patente en su imagen, no obstante su delgadez y su visible deterioro físico, y ello debido a su conocido precario estado de salud. Los asistentes, una clase selecta del mundo del cine, presenciarían por última vez, en un evento así, la encarnación de una mujer que había tenido una vida marcada por el drama, el amor y la pasión. Su acostumbrado sentido del humor se manifestó una vez más con los guiños típicos que tanto definían su personalidad y con frases como "Me gustan los hombres, pero como amigos. No quiero saber nada de papeles con ellos".
  
Una de las imágenes que mejor define la fascinación de su
glamour, al tiempo que descubre la  belleza erótica de su
rostro y la sensualidad de su mirada.
En aquella memorable gala, para Lana Turner, fue muy ocurrente, por cierto, la declaración que hizo después: "Hoy no me volvería a casar. Con siete maridos ya tuve suficiente, aunque sí les digo que cada vez que me casaba me lo creía, porque yo era muy romántica. Después mis maridos cambiaban, venía los problemas de dinero y así terminaban los matrimonios"
  
Durante el transcurso de aquella ceremonia y entre el discurso que hizo tras la entrega de su premio, señaló: "Hollywood ha cambiado y no a mejor. Su glamour ya no existe y no volverá nunca. Hoy hay buenos directores con talento, pero copian a otros grandes realizados del pasado, como Georges Cukor. Los actores y las actrices ya no son lo mismo. No tienen lo que hace falta y van por ahí con pintas impresentables. No entienden que los actores estamos interpretando permanentemente un papel". Y en un alarde de seguridad de sí misma, terminó afirmando: "Hice todo lo que quise y lo que no hice fue porque no quise hacerlo".
  
En cuanto a la crónica negra que se cebó con la actriz, tanto por el escándalo que salpicó el asesinato de su amante en manos de su hija, como por la interminable lista de amantes que se le llegaron a atribuir, parece que algo sirvió para reparar su oscuro sino y su leyenda quedó mejor compensada. Y es que después de su último divorcio, parece que debió encontrar el apoyo de la fe. Tras una milagrosa recuperación de su enfermedad, de la que había quedado desahuciada, se convenció de que Dios, que le había dado una señal, estaba en su alma. Así lo confesó. En los últimos años de su vida solía decir: "Cada día al despertarme, siento la alegría en mi corazón y la paz en mi alma".
  
Es otra imagen de Lana, ésta con un semblante y en actitud más
ensoñadora, envuelta en una tonalidad cromático cálida, muy
cercana a los sueños solía sentir en ocasiones.
Y finalmente -porque se ha dicho mucho sobre la vida de LanaTurner, a la que se ha envuelto de una "película" real con una trama morbosa, quizá demasiado escabrosa- ¿Qué hay detrás de esa mirada tan turbadora de la fotografía anterior, la penúltima esta galería? ¿Qué podríamos adivinar o interpretar detrás del soslayo de esos ojos tan sugestivos y atrayentes? Hay... como una mezcla de deseo descarado, de intencionalidad seductora, como de "femme fatale". Pero también... esa mirada tenía como algo de... nostalgia de instantes que embriagaron su vida, de ilusión de volverlos a encontrar. Personalmente, yo veo mucho de romántica. Su amigo Eric Root relataba en su "Diario privado", en relación con las confesiones que le hacía Lana, como sentía sus desilusiones y desengaños con los hombres que habían sido sus maridos o amantes, que sólo perseguían el sexo con ella y su dinero. Root llegó a contar que el proceder de la "seducción fatal" de la actriz con los hombres, de su fascinación y descaro, era como una venganza con ellos para resarcirse el cuanto le habían hecho de sufrir. Por otra parte, Lana lo dijo en su discurso de la entrega de su premio en San Sebastián en aquel último año de su vida: "... cada vez que me casaba me lo creía, porque yo era muy romántica".
  
Y lo cierto es que... con Lana Turner, aquella rubia explosiva que comenzó como la seductora y provocativa "sweater girl", hasta convertirse en la fascinante "femme fatale" de Hollywood, se acaba una de las últimas leyendas del "star system" y uno de los viejos mitos del viejo cine de las décadas de oro del "séptimo arte".
  
Ángel González "Rusty Andecor"

jueves, 4 de enero de 2018

Rita Hayworth "La eterna Gilda". La llamaban "La novia de Hollywood" y fue "la mujer más deseada del planeta" en la década de los 40.

La llamaron "La diosa del amor" y era "El objeto de deseo de todos
los hombres". Sus curvas marcarían la pauta de la belleza durante
una década.
"Todos quieren lo mismo y lo desean cuanto más inalcanzable lo encuentran, yo siempre les hago creer que lo tendrán pronto o quizá algún día".
  
"Todos los hombres que he conocido se van a la cama con Gilda y despiertan conmigo"
    
"¿Te interesa saber lo mucho que te odio? Te odio de tal modo que buscaría mi perdición para destruirte conmigo. Estás advertido. No te extrañes de lo que pase".   
  
(Rita Hayworth)

"Rita Hayworth es la Columbia" (Llegó a decir Frank Sinatra, también obsesionado por su belleza)
  
"Gilda la encumbró a la fama y la convirtió en la mujer más deseada del planeta" (La Vanguardia, de la crónica "30 años de su muerte")
  
"Se la llamó "La novia de Hollywood" y "La eterna Gilda".
  
"Ahora ya saben todos lo que soy: Gilda", "Jamás creí volver a querer a un hombre en el resto de mi vida", "Dicen que soy una mujer fatal, como fatal es mi sino" (Frases extraídas de los diálogos de "Gilda").
  
Rita Hayworth se convirtió a sus 28 años en un mito erótico
con "Gilda" y pasó a ser "la novia de Hollywood"
Rita Hayworth. Norteamericana, nacida en Nueva York (17 octubre 1918 - 14 mayo 1987). De nombre original Margarita Carmen Cansino. Su padre, Eduardo Cansino, era bailarín sevillano. Su madre, Margaret Hayworth, bailarina de origen irlandesa. Llegó a Hollywood a los 15 años con su padre, procedente de un ballet español, quien al parecer la explotaba y sometía a abusos sexuales. A los 17 años, huyendo de él, comienza a trabajar en el cine en papeles secundarios bajo la protección de Edward Jutson, vendedor de coches y un oscuro hombre de negocios que se hizo pasar por su agente. Éste la trato precisamente como a un coche y le hizo "cambiar su carrocería", sometiéndola a varios cambios de imagen. Así, del resultado de esos cambios Rita se convirtió en una escandalosa belleza bajo la tutela de la coproductora Columbia. A los 21 años se convierte en una estrella al protagonizar "Sólo los ángeles tienen alas", una de las obras maestras de Howard Hawks. Rita Hayworth parece que volvía locos a productores y directores que se enamoraban de ella. Se dejaba querer, como lo hizo con Jutson, el que fue su primer marido, pero en su beneficio al saber rentabilizar el tiempo que duró su matrimonio con él, aunque también a costa de conseguir vender sus favores a los ejecutivos de la productora que la contrató. Y en cuanto al mito erótico que se le atribuyó a la Hayworth se consolidó con Gilda, el film que protagonizó a sus 28 años; una de las grandes obras del cine negro y uno de los hitos del "séptimo arte". (Clic en los textos sobrescritos en azul tenue para enlace con los documentos en vídeos)
  
La fascinación sensual y el sex-appeal de la Hayworth se manifiesta en no pocas escenas que vimos en el
cine. Su belleza seducía tanto que fue llamada entonces "la mujer más deseada del planeta"
El caso es que la fama por sus supuestos desvaríos sentimentales no parece que se correspondiera con la realidad, ya que se dijo que en la mayoría de las ocasiones Rita no respondía a los requerimientos sexuales de sus pretendientes, con excepción de los romances que ella consentía. En cuanto a sus matrimonios, se casó cinco veces, la segunda con Orson Welles, después con el príncipe Ali Khan, que fue su boda más "sonada". En 1972 abandona el cine, momento en que comienza a sufrir los primeros síntomas de Alzheimer, aunque se diagnosticó como alcoholismo, enfermedad de la que murió a los 68 años.
  
Rita Hayworth filmó más de 60 películas y el "American Film Institute" la considera una de las 20 estrellas más grandes de todos los tiempos, a pesar de que no obtuvo ningún OscarSu carrera cinematográfica comienza cuando a los 16 años, siendo explotada sexualmente por su padre (como se dijo anteriormente) y durante una actuación en un club nocturno de Tijuana, en Méjico, un productor de la Fox se fija en ella y le propone trabajar en el cine. Es entonces cuando se convierte en Rita Cansino y abandona una vida que la había dejado marcada con el trato de depravación que había tenido que soportar en su relación paterna. Así, a los 17 años consigue su primer papel secundario, pero a los 18 cae en las redes de alguien que tampoco va a dejar de explotarla; su primer marido, quien la obliga a acostarse con hombres que le irían a ayudar en su ascenso a la fama, según se recoge de uno de sus biógrafos. Le consigue un contrato con la Columbia, pero le exige el escaso patrimonio que tenía y la queda en la ruina.
  
"Gilda", una película representada a veces
por "una canción, un guante y el bofetón de
Glenn Ford", aunque sin olvidar la imagen
de su mítico striptease del mismo film.
Afortunadamente para Rita Hayworth, en el 1942 se divorciaría y así terminaría la etapa más oscura de su vida. Antes, en 1939, conseguiría un segundo papel en "Sólo los ángeles tienen alas", dirigida por Howard Hawks y protagonizada por Cary Grant. A partir de entonces y durante más de una década se entrega de lleno a numerosas producciones que la convierten en una gran estrella. Destacan "Ángeles sobre Broadway"La dama en cuestión", ambas producidas por la Columbia en 1940, ésta última dirigida por Charles Vidor. En 1941, "La pelirroja", con James Cagney y dirigida por Raoul Walsh, y "Sangrey arena", con Tyrone Power. En el 42, sobresalen "Mi chica favorita", con Victor Mature, "Seis destinos", con Charles Boyer, y "Bailando nace el amor", con Fred Astaire. En los años 1944 y 1945 protagoniza otros dos musicales, género en el que ya había trabajado años antes, "Las modelos"Esta noche y todas las noches", las dos producidas por la Columbia y dirigida la primera nuevamente por Charles Vidor(Clic en los títulos de los films y en los textos con su nombre sobrescritos en azul tenue, que enlazan con documentos en vídeo).
  
En 1945, la carrera de Rita Hayworth llega a la cumbre con Gilda, un drama pasional y también un digno referente del cine negro. Icono de la historia del cine. En Filmaffinity, Pablo Kurt dijo "El simbolismo y estética de Gilda la convirtieron todavía hoy en una obra imprescindible". La película, con Glenn Ford como compañero de reparto, producida también por la Columbia, fue dirigida por Charles Vidor, para quien Rita ya había trabajado en varias ocasiones. Luego en 1947, cuando aún no había cumplido los 30 años, la Hayworth protagoniza un film, nuevamente "cine negro", hay quien dijo que de mayor calidad artística que el anterior. Fue "La dama de Shangai", dirigida por Orson Welles y con él mismo como compañero de reparto. Y a pesar de la complejidad de su guión y desarrollo, así como de una crítica negativa que tuvo, se dijo que fue "la mejor película extraña que se haya hecho jamás". Carlos Boyero, de El País, llegó a decir: "Inquietante, morbosa, trágica, una de las mejores películas de Welles".
  
El glamour de Rita Hayworth se manifiesta también en los muchos
dibujos que se hicieron de la carismática actriz.
En los años 48 y 52 le siguieron otros dos películas con  Glenn Ford, "Los amores de Carmen" y "La dama de Trinidad", respectivamente, ambas de nuevo con la Columbia, éstas última dirigida también por Vidor. Entre el 53 y el 57 le siguen otras cuatro de la misma productora: "La bella del Pacífico", "Salomé" (clic full movie), "Fuego escondido", "Pal Joey", ésta última con Frank Sinatra y Kim Novak como actores en el reparto. A sus 40 años, en 1958, hace su último gran trabajo en la película de Delbert Mann titulada "Mesas separadas", en un reparto de lujo con David Niven, Burt Lancaster, Deborah Kerr, Rod Taylor, entre otros. Se trata de una mezcla de historias ambientadas en un viejo hotel que sirve para el lucimiento de magníficas interpretaciones, como las de Lancaster, Niven y la propia Hayworth. Por cierto, uno de los mejores "blanco y negro" de los 50.
  
Rita Hayworth había llegado a lo más alto como estrella de la interpretación y ya a finales de los 50 y durante los 60 apenas consigue sobresalir en algún otro trabajo conocido de su filmografía. Así pues, además de "Sangre en primera página", un drama judicial producido en el 59, sólo dos películas realizadas a mediados de los 60 son conocidas; "El fabuloso mundo del circo", con John Wayne y Claudia Cardinale, y "La trampa de.l dinero", nuevamente con Glenn Ford. A partir de aquí, su declive ya es evidente; los primeros síntomas del Alzheimer le impiden memorizar el guión y desaparece el brillo de su carisma y de su encanto. En el 72 hace su último intento en una mediocre producción que salva Robert Mitchum. Se dijo que la Hayworth "entró en una espiral de destrucción" y que, tristemente, "solo encontró consuelo en el alcohol".
  
Son escenas de dos secuencias de "Gilda", en las que Rita aparece con su pareja, Glenn
Ford, de quien se dijo se enamoró perdidamente de ella. Por cierto, el actor sería después
y hasta su muerte, su leal y mejor amigo. Inolvidable esta secuencia del film en que ella

interpreta quizá la canción más conocida de Gilda: "Amado mío" (Clic en el título)
Años más tarde, en 1976 sería fotografiada en el aeropuerto londinense. No había ni rastro de aquella encantadora imagen de femme fatale que había inmortalizado la Hayworth en sus películas. Su aspecto envejecido e irreconocible, desorientada, marcó el fin de la estrella. (Hay fotos en ese estado, pero en mi crónica he preferido omitirlas, pues me parecía de mal gusto incluir una sola en un digno homenaje hacia ella). De su lamentable deterioro, lo peor fue que todo el mundo pensó que fue la adicción a la bebida o las drogas lo que motivó aquel cambio. Sin embargo fue la terrible presencia del Alzheimer cuyos efectos nadie conocía. Incluso su hija Yasmín parece que la repudió acusándola de borracha. Un par de años después, cuando tenía 60 años, Rita no sabía ni quién era ni quién había sido, ni quienes habían sido sus maridos. Arruinada, olvidada por todos, absolutamente sola, falleció al poco tiempo en 1987.
  
Y concluyendo con su vida privada, de sus frustraciones y desgracias, decir que Rita Hayworth nunca fue feliz. A los tres años su padre ya la obligaba a recibir clases de baile y a ensayar para formar pareja con él. A ella no le gustaba, pero no se atrevía a negarse. Al principio lo adoraba, hasta que un día a sus 14 años, comenzó a sufrir sus abusos sexuales. Y si en su niñez y adolescencia ya sufrió vejaciones, luego sus matrimonios serían todos un fracaso. En varias ocasiones estuvo a punto de dejar el cine y huir del acoso mediático que la envolvía si con ello podía encontrar la felicidad. Ella decía que sólo quería que la amasen, pero no que la deseasen por su cuerpo. Creyó tener una oportunidad con Orson Welles, quien se enamoró de ella y cuyo magnetismo la sedujo. Sin embargo, y después de su matrimonio en 1943, él comenzó a abandonarla y a dedicarse a otras mujeres.
  
Su aspecto en una escena de "La dama de Shangai". Una imagen
en contraste con la de su famosa y melena pelirroja.
Welles la obligó a cortarse el pelo y teñir de rubia platino.
Revisando su anecdotario hemos sabido que en el proyecto de "La dama de Shangai" la Columbia se negó rotundamente a que Welles la dirigiera, no obstante formar parte también de la producción. Sus escaramuzas fueron tales que estuvo a punto de acabar con su carrera si no es por la intervención de Rita ante los productores de la propia compañía, a quienes ella pudo convencer para dirigir e incluso para que le apoyaran después, y ello a pesar de que él, celoso como era, la trataba mal e incluso la llamaba "idiota" ante la prensa. Ella, tímida y vulnerable, había aprendido a callar y a aguantar todo tipo de insultos.
  
Otro dato a destacar de la vida de la Hayworth fue la espectacular ceremonia celebrada en 1949, cuando se casó con Ali Khan. El suceso se convirtió en uno de los enlaces más sonados de la época. Un manto de 60.000 rosas junto a una piscina llena de agua de colonia de una prestigiosa marca de perfumes en la Riviera francesa fue el lugar escogido para la boda. El hecho es que Kahn no fue mejor marido que Welles. Ludópata, mujeriego y pervertidor de menores. Así, en 1953 se produjo el divorcio. Y lo cierto es que tampoco tuvo suerte con los otros dos matrimonios. El cuarto, un cantante argentino que incluso le pegaba. El quinto, un productor salvaje y degenerado que la trataba como a un animal. Se contó en la prensa que Charlton Heston con su mujer cenaron una noche con Hayworth y su marido en España. El matrimonio Heston no pudo evitar presenciar los insultos y humillaciones hacia la infeliz Rita proferidos por su marido. El actor confesaría después "Fue la noche más vergonzosa de mi vida".
  
Además de que las curvas de Rita marcarían la pauta de la belleza durante una década, su boca
y las facciones de su rostro sugestivo y descarado fue la portada más erótica y sensual de entonces.
En cuanto a sus supuestos amoríos, sus relaciones sentimentales (no sabemos si en el transcurso de sus matrimonios o entre el tiempo que estuvo divorciada, entre unos y otros), se habló de que fueron amantes Victor Mature, Kirk Douglas, David Niven, Glenn Ford, incluso el futbolista Paco Gento. Aunque, precisamente fue Ford, el actor que trabajó varias veces con ella como compañero de reparto, quien siempre fue un buen amigo para RitaGlenn Ford contaba al conocer su muerte: "Estoy triste, una querida amiga me ha dejado sólo. Ver sus imágenes, sentir el halo que desprenden, hace más terrible pensar en su lento deterioro. Pocas como ella lograron hacer brillar tanto la magia del cine. Y ninguna pudo brillar tan alto y con tanta alegría de vivir". En otra ocasión, éste reconocería que se enamoró de Hayworth durante el rodaje de "Gilda", aunque ella no pareció corresponderle, porque decía "era imposible no volverse loco por ella", llegando a calificarla como "la actriz más sensual de la historia de Hollywood". En su entierro y en el funeral celebrado en la iglesia católica, en Los Ángeles, una orquestas de cuerda interpretó diversas melodías de sus películas durante el oficio religioso. Su cuerpo yacía rodeado de lilas y tulipanes blancos. Velaban su cuerpo, además de Glenn Ford, Tony Franciosa, Ricardo Montalbán, Jane Withers y César Romero, entre otros.   

Rita Hayworth, el sex symbol de toda una década entre los 40 y los 50, tímida y retraída, escondía sus
complejos bajo el glamour de sus personajes. Quizá habría que haberla descubierto mejor en la
autenticidad de sus colores naturales, tras aquella atormentada "Gilda", más que en el melancólico 
perfil claroscuro del "blanco y negro" del film. (Rita, en una de las escenas de su genial personaje (clic),
aunque envuelto con la fantasía y la magia del color)
Finalmente, y recurriendo a ese mismo anecdotario, el que nos relata otros de los datos biográficos de la estrella, unos más y otros menos conocidos, recordemos que uno de los disgustos más grandes de su vida fue descubrir que una bomba atómica lanzada de pruebas por EE.UU. llevaba su foto interpretando a Gilda, teniendo en cuenta que ella era pacifista. Incluso para irritarla aún más, su rostro aparecía dibujado en cada avión de combate de la segunda guerra mundial.
  
Y una última anécdota, ésta más bien con la llegada de la película "Gilda" a España. La Iglesia la consideró "gravemente peligroso" por la escena del striptease del guante y por el descaro con que se mostraba Rita Hayworth en algunas escenas. Incluso, amenazando a las autoridades y salas de cine con ex-comulgarles si no se cortaban esas escenas. Los censores les dieron la razón y la llamaron desde "indecente" hasta "enviada de los infiernos". Así pues, se dispusieron a cortar las que llamaron "escenas inmorales". Sin embargo ocurrió algo sorprendente; pues el General Franco, que era un cinéfilo empedernido, se enteró que Rita Hayworth era española y sevillana, que se llamaba Margarita Cansino y que había sido de niña bailarina. Se dispuso a ver la película en el lujo de su cine privado y ordenó a los censores que no se les ocurriera tocarla y que "guardaran las tijeras". Fue increíble, pero España pudo ver "Gilda" sin cortes ni censura. Y Franco pudo ver su secuencia favorita, repetidas veces, una y otra vez (eso decían los "cotillas" de su palacio), la de "Amado mío".
  
Ángel González "Rusty Andecor"

domingo, 17 de septiembre de 2017

Lauren Bacall. "Bogart y Bacall, un amor más grande que el cine"

Lauren sólo tenía 33 años cuando falleció su adorado Bogie.
Solitaria y triste, miraba en su imaginación la imagen de
Humphrey, aún después de irse. Siempre la estuvo mirando.
"La imaginación es lo más alto
que una cometa puede volar"
  
"Yo soy esencialmente
una solitaria"
  
"No puedes comenzar
a preocuparte por
lo que va a pasar.
Ya tienes suficiente
trabajo preocupándote
con lo que está
pasando ahora"
  
  
Lauren Bacall. Estadounidense, nacida en Nueva York (1924 – 2014), hija de emigrantes judíos, su padre polaco y su madre rumana, De muy joven trabajó de acomodadora de cine y como modelo. Fue el director y productor Howard Hawks quien la descubrió quedando fascinado cuando vio su foto en la revista Bazaarpara la que había posado en un discreto reportaje que le ofrecieron. Sin embargo a Howard, al conocerla, le decepcionó mucho su aire de jovencita demasiada tímida y con una voz tan nasal. Aún así, Hawks pensó que era un diamante en bruto, que la imagen de su rostro y su mirada cautivaba, y la llevó al estrellato cuando la incluyó como protagonista en To Have and Have not” junto al consagrado Humphrey Bogart. Curiosamente, fue aquella “mirada de soslayo”, inocentemente sesgada, cuando aparecía tan nerviosa en la película, temblando de miedo ante su ídolo Bogart, aunque también su gesto algo pícaro y sugerente, lo que aumentó el magnetismo de su fotogenia. Solo tenía 19 años, 25 menos que su compañero de reparto, nada más y nada menos que Humphrey Bogart. (Clic en su nombre y textos sobrescritos en azul tenue para enlaces).
  
De las fotos de aquel reportaje de "Bazaar" en que posó
Lauren, fue ésta, la menos sofisticada, la que fascinó a
Howard Hawks, quizá la clave de que llegara al éxito.
Lauren Bacall. Primero la llamaban "la chica de Bogie", luego fue "la costilla de Bogart", finalmente fue "la eterna viuda de Hollywood". En mi homenaje a Lauren Bacall, el que hice en mi cuenta de Facebook hace ya más de tres años cuando falleció, decía: "Se fue la última de las leyendas del viejo cine, "una de las más grandes", pero también desapareció una parte de ese mito que significó la eterna magia entre una pareja de cine, ella y Humphrey Bogart. Irremediablemente enamorada hasta después de la muerte. Para enmarcar aquel título que entonces apareció en la prensa: "Bogie y Bacall, un amor más grande que el cine". (Clic al principio en su nombre para homenaje "Movie Legends")
  
"Se dice que Lauren Bacall, a sus 19 años, en su primera película con Bogart, "Tener o no tener", estuvo mirándole "a hurtadillas" durante todo su rodaje, con aquellos ojos transparentes y "picaronamente" entornados. Se dice que estuvo mirándole durante los 12 años que estuvieron casados, absolutamente fascinada y hasta que él se fue"
  
"Pero también se dice de Lauren que estuvo mirándole durante todo el resto de su vida, después de perderlo. Tanto es así, que cuando se casó de nuevo, a las pocos años de la muerte de "su Bogie", intentó rehacer su vida. Sin embargo, Bacall no consiguió retener la claridad de su imagen amada, pues era tan compulsiva su obsesión que, encolerizada por su frustración, se adentró en una profunda depresión. Pero también se dice que con el tiempo su recuerdo hacia Humphrey se fue haciendo más definido y seguro, más confiado y cercano a los años en que convivieron.
  
En cualquiera de las imágenes de Lauren queda aún el soslayo de su mirada. Quizá nos mira a todos,
pero sin quererlo lo hacía para que viéramos en sus ojos el amor y la admiración que seguía sintiendo
por su "Bogie". Quizá, por eso eran "los ojos más turbadores de la historia del cine"
De Lauren Bacall se dice además, que cuando nos miraba a todos nosotros, en sus verdes ojos podíamos ver su amor y admiración por Bogart. Es posible que le venga de ahí otro de los sobrenombres que le dieron y que relatan las crónicas de las grandes actrices de la historia del cine: "Los ojos más turbadores de la historia del cine".
   
"No sabemos si es cierto del todo o hay algo de anécdota romántica, pero se habló mucho de que en el féretro de Bogart, ella le dejó un silbato y una nota que decía: "Si me necesitas, silba". Parece ser que Humphrey no pudo soportar la espera para reunirse con Lauren y hace pocos días le silbó (el día en que falleció). Ella no se hizo esperar y "acudió" presurosa a su "eterna cita". Todos sabemos que ella lo seguirá mirando, extasiada y feliz, con aquellos ojos tan turbadores, porque nada ni nadie va a perturbar el placer de su infinita mirada y durante todo ese... "sueño eterno".

"Bogart y Bacall, un amor más grande que el cine". Nadie dudaría que ella se deshacía en los brazos de él.
De su carácter y su temperamento, se ha dicho que era una mujer con una fuerte personalidad, sincera hasta el punto de hablar "demasiado claro" y muy convencida de lo que decía. Quizá parecía una mujer "dura", pero en la intimidad... se deshacía en brazos de Bogart. Por lo demás, siempre la vimos elegante, aunque el paso del tiempo le restase belleza. Por cierto, entre sus anécdotas, Lauren Bacall tuvo como vecino, en "la Gran Manzana" de Nueva York (en el famoso edificio "Dakota", nada menos que a John Lennon. De ambos se decía que eran grandes amigos y que solían entablar interminables conversaciones cuando por casualidad se encontraban.
  
En cuanto a su filmografía, Lauren Bacall no tuvo un historial de cine tan prolífico como otras actrices de su época, ni siquiera entre las que ni se aproximaron a su talla artística. Fue la categoría impecable de sus trabajos y el perfil interpretativo de sus papeles, además de su gran clase como elegante dama del cine, la que le hicieron "una de las mejores del séptimo arte". (Clic en los títúlos de los films sobrescritos en textos azul tenue, para ver enlaces).
  
La fascinación de Lauren se revelaba, además de la sensualidad de su belleza, en su mirada seductora
y quizá también en la insinuación del mensaje de sus ojos verdes y transparentes. La galería de fotos
son algunos de los rostros de Bacall de algunos de los perfiles interpretativos de sus primeros filmes.
Entre sus películas más conocidas, después de su éxito en Tener y no tener del ya mencionado Howard Hawks (1944), Lauren Bacall repitió con Bogart en El sueño eterno (1946), La senda tenebrosa (1947) y Cayo Largo” (1948). De ellas, las dos primeras fueron dirigidas por Hawks, la tercera por Delmer Davis y la última por John Huston.
  
En el primero de los films, obra maestra del cine negro, Lauren Humphrey muestran una atracción tan deslumbrante que nadie dudaba que acabaría en uno de los romances más apasionados del cine. El segundo film, "El sueño eterno", no solo es otra obra maestra del género sino del gran cine en general, y es la antología de sus mágicos momentos, el guiño sugerente y la química de sus dos personajes, gestos y miradas que parecen salir de la pantalla, lo que la hace, si cabe, una de las películas más fascinantes del cine. Después viene otro clásico del cine negro, “La senda tenebrosa”, el último protagonizado por la legendaria pareja y el que nos da una lección de un impecable suspense elaborado con una acertada dosis de interminables diálogos y una excelente muestra de escenas de acción.
  
Se dice que su radiante y elegante aspecto, su voz profunda y
su incisiva mirada (la llamaban "The Look") impactó a la
crítica y público de la época. A la derecha, la foto de portada
de "Bazaar" que publicaba un reportaje de la Bacall en una
edición de 1943. Howard Hawks la descubrió en esas fotos.
Ya en la década de los 50 vendrían otros de sus éxitos cinematográficos, tales como Escrito sobre el viento (1956) con Rock Hudson, Mi desconfiada esposa (1957) con Gregory Peck. Mención especial, ya en el 1974, para la película "Asesinato en el Orient Expres", un clásico de Agatha Christie y que dirigió Sidney Lumet y que tuvo un reparto de lujo, Ingrid Berman, Richard Widmark y Sean Connery entre otros. Estos y otros films que quedaron como ejemplos del buen cine en muchas de sus antologías.
  
Lo cierto es que, aunque habitual en papeles dramáticos y de cine negro, también se adaptó bien a la comedia, como es el caso de la que co-protagonizó con Gregory Peck y que dirigió Vicent Minelli o "Cómo casarse con un millonario" (1953), película en que compartió reparto con Marilyn Monroe. Luego y tras un lapso de tiempo, hasta que se recuperó de la muerte de Bogart, Bacall regresó al cine en 1964 con una divertida comedia titulada "La pícara soltera" y que protagonizó con Tony Curtis, Natalie Wood y Henry Fonda.
  
Bacall ha sido una de las más actrices injustamente olvidadas en la entrega del Oscar. En 1997 recibió su única nominación y fue en la categoría de actriz secundaria por su trabajo en la película "El amor tiene dos caras". La Academia no recompensó a este mito del Hollywood dorado y la ganadora de la estatuilla fue a parar a la intérprete francesa Juliette Binoche por "El paciente inglés". Sin embargo, en 2009 la Academia de Hollywood decidió entregarle el Oscar de Honor por en homenaje a su carrera cinematográfica. Lauren Bacall tenía 85 años.
  
Finalmente... citar algunas de sus frases más incisivas y agudas, de las que se recogieron en algunas de las entrevistas que le hicieron: "Creo que el curso de la vida se muestra en el rostro y que una tiene que sentirse orgullosa de ello", "No deberíamos valorarnos por lo que hemos sido, sino por lo que queremos ser", "No tiene sentido trabajar toda tu vida para después jubilarte".
Con esta composición fotográfica hacemos un homenaje a una estrella del cine en blanco y negro,
cuya mirada fue siempre su talismán de belleza, con su peculiar forma de inclinar la barbilla,
subir sus verdes y transparentes ojos y cautivar a quien se ponía delante de ella.
  
Lauren Bacall, "La heroína del cine negro", "Los ojos más turbadores de la historia del cine", "La fascinación de la mirada" ("The Look"). Honesta y sincera con sus compañeros de trabajo y sus amigos, no obstante fue una mujer con mucho carácter y una fuerte personalidad. "Lauren Bacall, uno de los tesoros del patrimonio de la gran epopeya del cine"  
Ángel González "Rusty Andecor"
  
Nota: Puede consultar la referencia de esta estrella del cine en la sección "Galería fotográfica de las estrellas", más abajo. También, en la parte inferior a crónica de homenajes que aparecen en esta página de portada, la relación de los artículos publicados.