Garbo - Dietrich - Kelly - Hepburn.. Cuatro mitos del cine.

Garbo - Dietrich - Kelly - Hepburn.. Cuatro mitos del cine.
Estrellas leyendas del cine dorado. Escenas con intriga y misterios, ilusión y desengaños, amores y traiciones, pasiones y odios. Son algunas de esas grandes estrellas, entre el universo de los mitos del cine. Estrellas del fascinante cine en “Blanco y Negro”. (Clic imagen portada)

lunes, 30 de agosto de 2021

Lee Remick, "los ojos azules más desgarradores de Hollywood". 2ª parte de "Las últimas actrices convertidas en estrellas con el cine en blanco y negro”


Lee Remick, "los ojos azules más desgarradores de Hollywood"

"Lee Remick, los ojos azules más desgarradores de Hollywood", como así aparecía en algún titular de algunas de las revistas más mediáticas del universo del cine.  También, "La espléndida actriz de hermosos ojos azules". Ella fue una de las actrices más representativas y versátiles del cine hollywoodiense de la década de los 60, aunque también de las más olvidadas en la antología del cine clásico.

Lee Ann RemickActriz estadounidense, nacida en Quincy (Massachusetts) el 14 de diciembre de 1935 y fallecida el 2 de julio de 1991. De niña se Instaló con su madre en Nueva York, después de quedarse solas tras el divorcio de sus padres. De muy joven comenzó a interesarse por la actuación y la danza, iniciándose como bailarina clásica. Al mismo tiempo estudió en el "Actor´s Studio", lo que la llevó a perfeccionar la interpretación. Además, también por entonces empezó a trabajar en el teatro y en la televisión. Luego ya en 1957, cuando sólo contaba con 22 años, conseguiría su primer papel en el cine interviniendo en la película "Un rostro en la multitud", de Elia Kazan, interpretando el año siguiente un papel destacado en "El largo y cálido verano". Y es a los 23 años cuando se convierte en estrella protagonizando "Anatomía en un asesinato". Más tarde, en 1963, su atractiva participación junto a Laurence Harvey en el film "El precio de la muerte", salvaría de la ruina a Carol Reed, que lo dirigió y fue su productor, ya que se estrenaba justo cuando se produjo el asesinato de John F. Kenned, pues por tal motivo se temía su fracaso. La película y la propia Remick se convertirían en leyenda. Lamentablemente la carrera de la actriz fue corta, aunque intensa y prolífica, rodando 24 películas sólo para el cine, y ello por su prematuro fallecimiento a los 55 años, lo que motivó que su leyenda cayera en el olvido. Aunque no consiguió el Oscar, en 1963 obtuvo una digna nominación al premio por "Días de vino y rosas", sin duda su mejor interpretación. Años más tarde, en 1966 triunfaría en Broadway con una obra de teatro que luego interpretó en el cine Audrey Hepburn bajo el título de "Sola en la oscuridad".

Algunos de los primeros planos de Remick en "Anatomía de un asesinato" y "Días de vino
y rosas", filmes que rodó en "blanco y negro"

Lee Remick debutó en 1957 con "Un rostro en la multitud", de la mano de Elia Kazan, un drama ambientado en el mundo de la televisión realizado en formato de blanco y negro. En 1958 participa en "El largo y cálido verano", que protagonizan Paul Newman, Joanne Woodward y Orson Welles. En 1959 protagoniza junto a James Stewart "Anatomía de un asesinato", dirigida por Otto Preminger, un drama judicial rodado en blanco y negro, obra maestra sobre los juicios criminales y uno de los trabajos más impecables de Stewart. A partir de 1960 y hasta 1970 le siguen una docena de películas muy notables. Títulos como "Río salvaje" (1960), de Elia Kazan y con Montgomery Clift en el reparto, un drama sureño por el que se dijo que fue "el mejor y más profundo trabajo de Elia Kazan", a la par que conmovedora la química interpretativa de Remick junto a Clift, sabedora del sufrimiento de éste por sus adicciones y atormentado por sus inseguridades en torno a su homosexualidad. En 1961 rueda "Requiem por una mujer", con Yves Montand. En 1963 es "Chantaje contra una mujer", con Glenn Ford en el reparto, "Días de vino y rosas", co-protagonizada por Jack Lemmon, ambas dirigidas por Blake Edwards, ésta última un intenso drama sobre el alcoholismo, un clásico, obteniendo un Oscar, cuatro nominaciones y otras tantas para el Globo de Oro y el BAFTA. En 1963 protagoniza "Camas separadas", de Arthur Hiller y con James Garner "El precio de la muerte", dirigida por Carol Reed y protagonizada también por Laurence Harvey y Alan Bates, el film que se estrenó la misma semana del asesinato del presidente Kennedy y cuya precaria recaudación al principio estuvo a punto de arruinar a los productores. 

Lee compartiendo fotograma con Jack Lemmon y Gregory Peck, su grandes amigos hasta su final,
quienes la lloraron en su funeral. Arriba con Lemmon y Bake Eduards en el descanso de un rodaje
de la película "Días de vino y rosas".

En la segunda mitad de los 60, aparte de la película "La batalla de las colinas del whisky" (1962), con Burt Lancaster, destaca en el film "El detective" (1968), de Gordon Douglas y con Frank Sinatra en el reparto, un drama policíaco. Luego rueda "Casta invencible" (1970), dirigida y protagonizada por Paul Newman, quizá su último trabajo notable. Se produce entonces un declive del que sólo le salva la película "La profecía(1976) con Gregory Peck en el reparto, una intriga de terror sobre el fin del mundo, que sirvió para estrechar más su amistad durante el rodaje y que ya tenía con él. Si acaso, otro título interesante fue "Alarma Catástrofe", con Richard Burton. Además de sus apariciones en algunos telefilmes y serie televisivas. mereciendo citar las miniseries "Ike" (1979) y "La reina de las nieves" (1985). Realmente no fue un declive de su carrera, sino un intento de evadir la prolongación de un estrellato que no deseaba y por lo que tal vez quiso refugiarse en el anonimato de los filmes televisivos y series intrascendentes. El recuerdo del inicio de su carrera meteórica le asustaba cuando pensaba en el ocaso que le esperaría. Y es que, sólo en cinco años, desde 1959 a 1963, había sido dirigida por cinco de los mejores directores de Hollywood de la época: Otto Preminger, Elia Kazan, Tony Richardson, Blake Edwards y Carol Reed.

En cuanto a su vida privada, Lee Remick a los 22 años se casó con un productor del que se divorciaría después de 11 años, volviendo a casarse a los 35 hasta su fallecimiento y cuando ella sólo tenía 55 años. Por lo demás, no se le conoce ningún romance, ni devaneo sentimental, fuera de las relaciones con sus dos maridos. Sin embargo sabemos que tuvo tres grandes amigos a lo largo de su carrera y que la acompañaron hasta el final, incluso que estuvieron en su funeral y hasta la incineración de sus restos. Ellos fueron Elizabeth Taylor, Jack Lemmon y Gregory Peck.

Tres clásicos primeros planos de la actriz en diferentes perfiles interpretativos y bajo el formato
en "blanco y negro"
De la prestigiosa revista estadounidense "The Hoolywood Reporter", de Los Ángeles, extraigo algunas de las anécdotas de la actriz americana. La primera se refiere a cómo la negativa de Lana Turner, a quien Otto Preminger había elegido para protagonizar "Anatomía de un asesinato", a causa de un altercado entre la estrella y el director, provocó que ella abandonara la película y éste seleccionara a Lee Remick para sustituirla. Más tarde, el propio cineasta reconocería que el incidente para contratar a Remick fue un logro y sirvió para conseguir un mejor perfil interpretativo en el personaje de "Laura", además del fulgurante lanzamiento al estrellato de la actriz. Kip Gowans, segundo marido de la actriz, declaraba en este mismo medio de Los Ángeles y según el artículo que escribía Mike Barnes en marzo de 2011, refiriéndose a Lee Remick, otras de 
las anécdotas que se producían en el mundo del reparto de papeles para el rodaje de un film. Pues lo cierto es que se produjo un encuentro entre Vincente Minnelli y Lee Remick, quien se hallaba en compañía de su amiga Liz Taylor en un restaurante de Hollywood. El director estaba ultimando el reparto de "Castillos en la arena" y tenía ya contratada a Taylor, además de a Richard Burton, pero le faltaba una actriz protagonista para otro de los personajes del film, por lo que pensó que Remick daba justo el perfil para el papel. El problema fue que ésta ya estaba contratada para la película "La batalla de las colinas del whisky" y finalmente MInelli se puso de acuerdo con Eva Marie Saint para ese papel. Las dos producciones se estrenaron ese mismo año de 1965. El realizador les había dicho, cuando estuvo con las dos estrellas: "Podríamos conseguir secuencias brillantes si consiguiéramos hacer coincidir en escena a las dos, mostrando los ojos violeta y los ojos azules más hermosos de Hollywood", refiriéndose a los de Liz y Lee.

De su rostro armonioso, su belleza discreta, pero sugerente y fascinante, se inspiraron los artistas
del pincel y consiguieron plasmar sus rasgos más identificativos. (John Springsfield, Paul Quarry)

Y recordando aquella célebre frase de "Días de vino y rosas": "Recoged las rosas mientras podáis, largos son los días de vino y rosas, de un nebuloso sueño, surge nuestro sendero. Y se pierde en otro sueño", Lee Remick declararía en una entrevista: "Cosechad amigos mientras podáis y guardad los mejores, porque vendrán malos tiempos y siempre vamos a necesitar la comprensión y el apoyo del buen amigo". Y decía: "El calor y el afecto que pueda dar el marido en un matrimonio no lo es todo", añadiendo: "...la magia del entendimiento del alma se produce en una buena amistad". Ella se refería a sus amigos Gregory Peck y Jack Lemmon, y a su cómplice Elizabeth Taylor.

De la publicación "Divas del cine", extraigo un artículo de julio de 2011 que hace referencia a la actriz estadounidense así: "Lee Remick fue una mujer bellísima; quizá su belleza no fue lo bastante "explosiva" como para convertirla en un "sex-symbol", cuestión que por otra parte nunca quiso como una de sus pretensiones. Su rostro armonioso, y su cuerpo cimbreante y esbelto, le aportaron un estilo que cautivó al público. En ella predominó ante todo la naturalidad, mostrándose tal y como era; hermosa, pero sencilla. Amaba la interpretación por encima de todo, y con el paso de los años se convirtió en una figura muy importante para el cine. Al contrario de otras estrellas, nunca se dejó influenciar por el mundo material y ficticio de Hollywood, negándose incluso a formar parte del sistema de estrellas que por entonces se hizo tan popular en la Meca del cine -algo similar a lo que también hizo Julie Christie, como vimos en el anterior artículo-. Fue una mujer discreta, muy familiar y sumamente profesional, con una categoría y una clase poco común y que hizo que fuera respetada y valorada, tanto artísticamente como por su perfil humano".

Ángel González "Rusty Andecor"

domingo, 27 de junio de 2021

Julie Christie, Lee Remick, Catherine Deneuve y Claudia Cardinale. Cuatro actrices que se convirtieron en estrellas con un film en "blanco y negro". Declive y final del formato del cine "en blanco y negro". Primera parte.

Julie Christie. Lee Remick. Catherine Deneuve. Claudia Cardinale.
Cuatro estrellas del celuloide que iluminaron el cine de los 60.
Cuatro estrellas representativas de cuatro nacionalidades distintas
.
"La felicidad es la ausencia de sufrimiento. Creo que la ausencia de sufrimiento existe muy rara vez en el mundo en que vivimos".

"Enamorarse y amar es fácil y difícil. El matrimonio requiere talento, como la música o la literatura, y yo no lo tengo. Hay muchas diferencias entre el matrimonio y el amor. Una no puede casarse sin amor Y hay cosas que no pueden forzarse. Pienso que el matrimonio es sólo una estructura inventada".

"Lamento no haber sido el tipo de persona que disfrutara de la fama"

"Los hombres no quieren responsabilidades en la pareja. Yo tampoco".

"El cine me utilizó porque tenía un rostro que atraía, pero a mi me tocó superar mi interpretación lo mejor posible".

(Las cinco frases, de Julie Christie)

"Recoged las rosas mientras podáis, largos son los días de vino y rosas, de un nebuloso sueño, surge nuestro sendero. Y se pierde en otro sueño", "El mundo me parece más sucio cuando estoy bebida"

(Lee Remick en "Días de vino y rosas)

"El amor es un continuo sufrimiento. Uno de los dos siempre quiere más"

"Un romance es como una pastilla. Nadie puede predecir sus efectos secundarios"

"Una mujer tiene que ser inteligente, tener encanto, sentido del humor, y ser amable. Son las mismas cualidades que necesita un hombre".

"La gente espera mucho más de alguien que se ve que interesante. Es una carga".

(Las cuatro frases, de Catherine Deneuve)

"El rostro de una mujer debe estar acuñado por su propia historia"

Julie Christie en "Darling". Lee Remick en "Anatomía de
un asesinato". Claudia Cardinales en "Rocco y sus
hermanos". Catherine Deneuve en "Repulsión". las 4
actrices consagraron su carrera en el celuloide de clásico
formato en "blanco y negro".
"Quienes se creen extremadamente inteligentes son tontos con complejos reprimidos"

(Claudia Cardinale)


Julie Christie, Lee Remick, Catherine Deneuve y Claudia Cardinale fueron estrellas del celuloide de los 60. Las cuatro representaron a cuatro nacionalidades distintas. Su carisma definió cada una de sus personalidades y su perfil interpretativo. Y lo cierto es que si viéramos un trabajo de cada una de las actrices encontraríamos esa peculiaridad que los directores y el mundo cineasta descubrieron en sus principales realizaciones. Pero, además, y tratándose de enfocar cada personalidad artística desde cómo y cuándo llegaron a debutar en el cine, sobre todo, protagonizando papeles en filmes en "blanco y negro", comprobaremos que su estrellato le llegó con una de esas películas. 

Julieº Christie lo consiguió en 1965 cuando tenía 24 años con la película inglesa "Darling", de John Schlesinger. Lee Remick se consagra con "Anatomía de un asesinato", estadounidense, bajo la dirección de Otto Preminger y con James Stewart en la cabecera de reparto, tenía 23 años. Catherine Deneuve renueva su consagración con el film francés "Repulsión", dirigido por Roman Polansky en 1965, pues ya había conseguido el estrellato con "Los paraguas de Cherburgo" y cuando sólo tenía 21 años. Finalmente, Claudia Cardinale tuvo su primer contacto con la fama con "Rocco y sus hermanos", un film italiano que dirigió Luchino Visconti en 1960 y que tenía a Alain Delón y Annie Girardot como protagonistas. Cardinale vería el estrellato un año más tarde con "La chica con la maleta". Tenía entonces 22 años.

Julie Christie en "Doctor Zhivago", Lee Remick en "El largo y cálido verano", Catherine
Deneuve en "Los paraguas de Cherburgo" y Claudia Cardinale en "El gatopardo". Fueron
sus primera películas de éxito en el formato del "color".

La realidad es que la década de los 60 fue la última para las producciones en que los más prestigiosos realizadores de la época arriesgaron su talento y la inversión de los productores en filmar en el formato clásico "en blanco y negro". El color se había impuesto muchos años atrás y al blanco y negro sólo le quedaba el "cine de culto" de los "claroscuros" y la sugerencia mágica de las luces y las sombras. Aún así, la apuesta duró parte de esa década e incluso los primeros años de los 70. Por otra parte, el "cine negro" también había quedado atrás; el contexto de filmación, el de la trama interpretativa y el impacto de las escenas claroscuras, toda la "maquinaria" de los rodajes, se había transformado. Quizá este artículo podría ser el último que publique este blog. Y tal vez, con el reportaje de estas cuatro "estrellas" pueda darse la mejor respuesta a ese cambio cromático del celuloide, pues cualquiera de las cuatro actrices supo encajar el cambio de su rol de un formato a otro. Podría añadirse alguna otra publicación, como apéndice o recapitulación que incluyera alguna actriz que hubiera quedado en el olvido. Sin embargo, creo que con el presente artículo podríamos dar por finalizada esta crónica que ha servido como tributo y homenaje al fascinante "universo de las estrellas en blanco y negro".

Son los rostros de Catherine Deneuve, Julie Christie, Lee Remick y
Claudia Cardinale, pintados por John Springfield
Y volviendo a las actrices que nos ocupan en este post, curiosamente, las cuatro debutaron, ya descubiertas por sus correspondientes directores; y lo hicieron como musas para sus trabajos en el cine en "blanco y negro". Christie fue descubierta por el británico John Schlesinger, con quien la actriz hizo 3 películas. Hoy, a sus 80 años, ya está retirada de los rodajes. A Remick la descubriría el norteamericano Elia Kazan y pocos años después fue musa de Blake Edwards, para quien rodó en dos filmes. La actriz falleció en 1991 cuando tenia 55 años. Por su parte, Deneuve sería descubierta como estrella por el francés Jacques Demy, quien también la adoptó como su musa y a la que volvió a dirigir 3 años más tarde. A sus 77 años, aún permanece activa y hace un año estrenó nueva película. Finalmente Cardinale fue descubierta, ya como aspirante al estrellato, por el maestro Luchino Visconti y con quien repitió años más tarde, ya como su musa, y que también lo fue. Igualmente, a sus 83 años, la actriz sigue activa.

A continuación daremos una visión biográfica, además de su semblanza personal, y una detallada reseña filmográfica de cada una de las cuatro actrices.

Julie Frances Christie. Actriz británica, nacida en la India el 14 de abril de 1941, de padres ingleses que estaban destinados en la colonia cuando India pertenecía a la Corona británica. Su madre, Rosemary, pintora. su padre, Francis, dirigía una plantación de té. Muy pronto, la madre se separó de su marido, volviéndose a Inglaterra, a la zona de Gales. Pasó un tiempo en un colegio de monjas de donde fue expulsada. Luego en Londres, inició su formación dramáticos. En París curso estudios de lingüista, que finalizó perfeccionando el francés e italiano, incluso el español. Volvió a Londres y continuó su carrera dramática. Fue entonces cuando accedió a la vida bohemia de los artistas y se entregó a la libertad que reivindicaba la joven generación de su época. Tras alguna aparición en el teatro, a los 20 años se inició en una serie para la BBC y un año más tarde experimentó en el cine. Julie Christie fue un icono del "swinging London", como representativa de la cultura y moda de la generación de jóvenes de los años 60. Galardonada con el Oscar en 1965 y nominada otras tres veces, además de con el con el Globo de Oro en 2007 y candidata en otras dos ocasiones, con el BAFTA en 1965 y 1997. También nominada otras 6 veces y obteniendo otros muchos premios en distintos certámenes. La última película que rodó fue en 2012. Tenía entonces 71 años.

Julie Christie y Warren Beaty durante su tórrida relación
en los años 70
De su vida personal, además de un corto idilio que tuvo a los 19 años con Terence Stamp, su affaire con Omar Sharif durante el rodaje de "Doctor Zhivago", el noviazgo que disfrutó exhibiendo en público en 1966 con el pintor inglés Don Bessant, fallecido en el 93, tuvo ya más tarde, durante su estancia en Hollywood en los 70, un largo  y tormentoso romance con Warren Beatty y que duró hasta 1975. La relación se rompió debido a frecuentes infidelidades y mentiras de BeattyChristie no volvió a tener pareja hasta que en 1979 conoció al periodista británico Duncan Campbell de "The Guardian". Desde entonces estuvo viviendo con él, casándose en
 2007 después de casi 30 años de relación y ya a sus 66 años. Desde hace tiempo reside durante casi todo el año en Adsubia, un pequeño pueblo de la comarca de "La Marina" de Alicante. El resto, en Gales y en Londres, con su marido Duncan. 

En cuanto a la filmografía de Julie Christie, cuando aún no se había estrenado en el cine, hay un precedente anecdótico muy curioso. A sus 19 años estuvo a punto de ser "chica Bond". Se presentó al casting y no consiguió ser seleccionada ni en la primera entrevista, pues fue rechazada porque tenía poco pecho y muy poca estatura. El cine reconoció después que aquel rechazo fue una suerte, pues con un perfil tan frívolo como el del papel que iba a representar, ningún gran director se hubiera fijado en ella después, tal y como lo haría luego Schelsinger. En 1961, al año siguiente tuvo su primer trabajo. Fue la miniserie británica de ciencia ficción "A for Andromeda". Luego, sus primeros papeles destacados fueron en "Billy, el embustero" (1963), dirigida por John Schlesinger, su descubridor, y "El soñador rebelde" (1964), que protagonizó con Rod Taylor y Maggie Smith. Y es en 1965, en que acababa de cumplir 24 años, cuando consigue el estrellato. Primero es "Darling", en la que la vuelve a dirigir John Schlesinger, con Dirk Bogarde y Laurence Harvey. Una crítica al mundo de la moda londinense de mediados de los 60, exaltando su permisividad sexual y la amoralidad de una modelo que lo intenta todo para triunfar. La película consiguió 3 Oscar, incluido el de la mejor actriz que fue concedido a la propia Christie.

Julie Christie en algunas de las imágenes más emotivas de su personificación en el papel de Lara,
en su película de "Doctor Zhivago"
Después, la consagración le llega con una superproducción estadounidense que dirige David Lean y producida por Carlo Ponti. Un drama histórico y de aventuras enmarcado en todo un género romántico y basado en la novela de Boris Pasternak. Se trata de "Doctor Zhivago", también rodada en 1965, con Omar Sharif, Geraldine Chaplin, Alec Guinness y Rod Steiger, con el lujo de la banda sonora de Maurice Jarre. La producción obtuvo 5 Oscar, 5 Globos de Oro, además de otros premios. Entre las curiosidades del casting, para el papel de Zhivago fueron barajados nombres como los de Peter O´Toole, Paul Newman y MIchael Caine. Se pensó en Sophia Loren para el personal de Lara y en Audrey Hepburn para Tonya. Incluso se consideró a Marlon Brando para Komarovsky, pero éste lo rechazó. En cuanto al rodaje de exteriores, l
a mayor parte de ellos fueron naturales y rodados en España. En concreto, se buscaron lugares nevados en Madrid, en Soria y en Salamanca, además de algún rodaje de tomas nevadas en Finlandia y Canadá. Se utilizó la estación de Delicias para simular la de Moscú y las de Soria-Cañuelo para las de Yuriatin y Varikyno, en los escenarios ferroviarios. La productora tuvo que alquilar media docena de locomotoras "Mikado" y un centenar de vagones desechados para los dos escenarios.

Reconstrucción del escenario de la multitud del proletariado cantando el himno de
"La Internacional", en los rodajes de "Doctor Zhvago" que se hicieron en las calles
Silvano y Canillas de Madrid, en el distrito de "Hortaleza".
En cuanto a la reconstrucción de los escenarios de Moscú y para su rodaje, se recrearon las escenas principales en la calle Silvano, entre el Palacio de Hielo y el cementerio de Canillas, en el distrito de Hortaleza de Madrid. Y como anécdota, tengo la información de primera mano que me da mi amigo Vicente Porra, que en aquel octubre de 1965, entonces a sus 24 años y formando parte del sindicato de artistas, para rodar una de las secuencias, actuaba como extra en aquellos lugares, entonando a coro con el resto de figurantes "La Internacional", el himno del proletario. Tomaba hoy café con él y me decía: "Nos pagaban 8.000 pesetas por día, más de lo que yo cobraba al mes como funcionario. Yo trabajé en los rodajes de Madrid y Segovia unos 15 días y con lo que saqué tuve para comprar los muebles y electrodomésticos de mi casa, y me sobró dinero". Al parecer, tenían que cantar en tono muy bajo, porque la guardia civil tenía orden den controlar el "entusiasmo" del cántico. Por cierto, que la propia Geraldine Chaplin declaró años más tarde que el pasodoble de fondo que los figurantes de coro cantaban era debido a las apariciones que de improviso hacía la guardia civil, ante las informaciones que recibían sobre el canto del himno prohibido por la dictadura de Franco.  Mi amigo Porras me comentaba además: "Participé también en una de las tomas del tranvía que se reconstruyo en el escenario de Canillas, y también en la estación de Delicias, en las tomas de la llegada del tren a Moscú". Y en 
cuanto al desarrollo del argumento de la película, para estructurar su compleja trama, se recurrió al flashback, de forma que el mismo personaje que comienza a narrar el argumento lo acaba cuando finaliza la película.

La actriz en algunas de las escenas de los filmes "Darling" (1965), "Petulia" (1968),
"El mensajero" (1966), "Fahrenheit 451" (1971) y "Lejos del mundanal ruido" (1967)
Durante los 3 años siguientes, la actriz se mantiene en la cumbre, rodando una película por año y con el mismo éxito que ya le precedía. "Fahrenheit 451" (1966), de Francois Truffaut, una adaptación de Ray Bradbury pretenciosa, quizá por su tono satírico. "Lejos del mundanal ruido" (1967), dirigida por John Schlesinger y co-protagonizada por Terence Stamp, Peter Finch y Alan Bates, un drama de época junto a una perfecta ambientación, digno de calificarse como de los mejores filmes de este director y en el que Christie vuelve a revalidar su talento y su belleza. "Petulia" (1968), de Richard Lester y con George C. Scott en el reparto, una comedia dramática muy representativa del espíritu de los 60. Un film audaz y dramático, irónico y romántico, al mismo tiempo. Luego y a partir de aquí, los trabajos de la actriz se alternan en cuanto a los distintos géneros y resultados de la producción. Destacan "Los vividores" (1971), dirigida por Robert Altman y co-protagonizada por Warren Beatty, un western en el que se recrea el nacimiento de la prostitución en el oeste de Estados Unidos. La anécdota es que, en este rodaje Julie y Warren comenzaron su apasionado romance. "El mensajero
(1971), otro drama de época que dirige Joseph Losey y con Alan Bates, Margaret Leighton y Michael Redgrave en el reparto. De los mejor del realizador y premiada al Palma de Oro, al Globo de Oro y al BAFTA. Incluso protagoniza también, junto a Donald Sutherland, "Amenaza en la sombra" (1973), un misterioso y extraño thriller de terror que dirige el británico Nicolas Roeg y que tuvo una buena crítica, sobre todo por su ambientación y fotografía en el marco de Venecia y su inquietante y truculento montaje.

Arriba, Julie Christie escenificando "Shampoo" (1975) y "El cielo puede esperar" (1978).
Debajo, en "Hamlet" (1996), "Afterglow" (1997) y "Lejos de ella" (2007).
A mediados de los 70, la actriz comienza a tener un declive por menor relevancia de sus trabajos. Aún así, destacan
"Shampoo" (1975), con Warren Beaty, una comedia que tiene como aliciente a la atractiva e idílica pareja. "El cielo puede esperar" (1978), también con Warren Beatty, además de ser quien dirige esta comedia fantástica. Julie Christie entra en una clara decadencia. No es que su talento se esté apagando, quizá fue el desgaste de su imagen en la pantalla de las décadas que le siguieron. En los 90, aparte de "Afterglow" (1997), una comedia en la que es nominada al Oscar como mejor actriz, sólo me atrevería a mencionar "Hamlet" (1996), dirigida y protagonizada por Kennett Branagh, y Kate Winslet en el reparto. En 2004, destaca "Descubriendo Nunca Jamás", con Johnny Deep y Kate Winslet en el reparto. Finalmente, sobre todo, la película con la que cierra su carrera como intérprete protagonista y con honores fue "Lejos de ella" (2007), un drama romántico de una belleza extraordinaria que trata sobre una historia de amor empañada por el Alhzeimer. Christie obtuvo el Globo de Oro, el premio de la Crítica de Nueva York, además de nominada al Oscar, al BAFTA y otros premios. Su última interpretación, ya como actriz secundaria, fue en "Pacto de silencio" (2012), dirigida y protagonizada por Robert Redford.

La revista FHM colocó a Julie Christie en el noveno lugar entre "las 100 mujeres más sexys de
todos los tiempos". "Vanity Fair" la nombró "la actriz más deseada del cine de los años 60"
Julie Christie
... ¿Qué tenía aquella joven promesa de los 60? Pues era menuda y de pequeña estatura. Eso sí; de ojos muy azules y mirada dulce y entrañable, con una expresión cándida e ingenua, a veces melancólica, aunque muy sensual y cautivadora. Así la veíamos en el cine. Y siempre la recordaremos en aquel maravilloso personaje de "Lara", en "Doctor Zhivago". Por entonces
 fue elegida como la mujer más sensual del mundo. Otra revista también lo confirmó y la nombró como la actriz más deseada del cine. Incluso en la publicación húngara "Periodika", cuando Julie tenía 60 años ocupó el segundo lugar entre esas "mujeres más sexys del mundo". Por su parte, la revista FHM, en el 2009 y a sus 68 años, la colocó en el noveno lugar de "las 100 mujeres más sexys de todos los tiempos". Y es que nadie escapó a la fascinación de sus ojos y de su arrebatadora mirada. Ni al atractivo sensual que irradiaba su imagen. Yo mismo, y así lo confesaba a mis amigos, que en aquellos años estaba enamorado de ella, por supuesto que "platónicamente", me sentí cautivado durante mucho tiempo. No sólo las imágenes de la célebre película de "Doctor Zhivago" la convirtieron en un personaje de leyenda, también la música, el célebre "tema de amor" de Lara la identificó como la musa más bella y turbadora de las actrices de los 60. Además, la crítica la comparó con la esencia de la poesía convertida en el inolvidable personaje de la novela de Pasternak y del legendario film. El propio Al Pacino, el célebre actor norteamericano, dijo de ella: “Es la más poética de todas las actrices que el cine ha tenido”.

Durante dos décadas, la actriz Julie Christie fue portada de revistas internacionales del mundo
del entretenimiento, la cultura, la moda y el cine.
Sin embargo, una de las cosas que más le costó aceptar a Julie Christie fue saber que en la década de los 70 la vieran como un símbolo sexual de los años 60, algo que ella reprobaba como mérito en una actriz de cine. "Me sorprendió -confesaba a la revista Variety- que parte de mi celebridad se debiera a verme  como a una muñeca del pasado"
Ni siquiera quiso aceptar el título artístico de "estrella". Y es que Christie nunca se consideró una estrella, definición que según ella estaba reservado al contexto mediático de la prensa y la crítica del cine, además de ser un invento del mundo de la publicidad. Decía que prefería ser actriz y que le llamaran con ese título tan digno de la profesión.

Julie Christie confesaba a Variety, antes de dejar el cine con la frecuencia y entrega que tuvo en los 60 y 70: "Dejé el cine después de los 70 porque no me gustaba esa vida agitada de su mundo". Al parecer, según ella, esa sería la razón de su ausencia en los platós. Y añadía, mientras nos dijo que entonces fue cuando comenzó a verse a sí misma en la industria del cine: "Me sentía rodeada de todas las cosas que más odias en la vida, que son el consumismo y la publicidad, por una parte, y la falsa representación de la celebridad, por otra". Luego, en otra ocasión declaraba a la revista "Vanity Fair": "Hay un momento en tu carrera en que la celebridad te confunde, los viajes continuos por el trabajo te cansan y te estresan. Y según pasan los años, la preocupación de envejecer ante las cámaras te agobia y no te permite disfrutar de esa hermosa etapa de la vida a la que todos deseamos llegar lo mejor posible".

La actriz británica tuvo sus escarceos con el erotismo, aunque parece que no pasó de su debut de
protagonista en "Darling", imágenes éstas de algunas de las escenas de la película. Christie
no tenía prejuicios en contra de exhibir la naturalidad de escenas de eróticas y de sexo si había un
argumento y guión serio que lo exigía. Lo que siempre reprochó a Hollywood fue su actitud
depredadora para comprar la dignidad del oficio de actriz y venderlo como carnaza en las pantallas.
Tampoco le faltaba su crítica a ese lado oscuro que esconde el mundo del cine. Y continuaba en Variety: "Creo que en el oficio de actriz, más que en el de actor, es donde más abunda el depredador para valerse de su voracidad y depravación sobre las artistas que contrata y que quieren trabajar en el cine al precio que sea". Julie Christie añadía: "Casi nunca te dan un papel sin nada a cambio. Si quieres que el productor o tu agente te ayude y te proteja, tienes que ceder en tu estima y en tu dignidad. Y si no lo haces, te arriesgas a perder tu clase y tu caché. Pero no puedes, ni debes ceder al chantaje y a la bajeza de vender tu cuerpo y tus sueños". En otra ocasión declaraba a New York Times:
"No quiero saber nada de esa parte del corrompido mundo del cine. Prefiero hablar con mis patos que con algunos de los monstruos que conocí en Hollywood. La gente no se imagina hasta dónde puede llegar su indecencia y sus abusos. Prefiero la vida de las campiñas de Gales o de la sencilla y tranquila vida de un pueblecito de España en donde vivo parte del año". Después, en otras declaraciones que hizo en 2006 a ese mismo diario, extraemos: "Es cierto que no me gusta vivir el mundo del cine, aunque siento que debería disculparme porque suena muy remilgado y desagradecido. Sé que he sacado mucho del cine y me alegro de cuanto ha supuesto para mi vida, pero no puedo evitarlo: deja un sabor ligeramente malo en mi boca"

Julie Christie, icono del "Swinging London" marcó tendencias en la moda de los 60 y 70. Y
según Vogue, parece que las marca ahora. La vemos con un minivestido típico de los 60, en una
gala en 1967, el pañuelo en la cabeza, o los vestidos cuello bebé y estampados geométricos.
Finalmente, y extrayendo de la semblanza personal de Julie Christie y de su anecdotario, resumimos así: Julie Frandes Christie ha sido una mujer de fuerte carácter, marcadamente feminista, a la que nunca le importó la fama ni los premios. Tanto es así, que tiene su Oscar en la buhardilla de su casa, entre el polvo y las telarañas. Nunca le gustó presumir de su celebridad, porque dice que es algo "hueco, falso y banal", y que de los único que le gusta presumir es de sus fieles amigos, los que le quedan -dice- después de dejar el cine. De su apariencia melancólica, como la han definido, quizá por sus rasgos algo tristes, ella dice que en absoluto lo sea. Lo que sí es cierto, es que ha representado, precisamente en el mundo de la moda, una tendencia del "swinging" que marcó una especie de estilo en el vestir. La revista "Vogue" exhibía la imagen de Christie con sus atuendos mas característicos y con los que la conocimos mostrándolos en la pantalla en algunos de sus filmes, tales como los vestidos de cuello bebé y los pañuelos en la cabeza, al estilo Audrey Hepurn, o los vestidos con aberturas y estampados florales o de cuadros vichy.

Fueron las relaciones más mediáticas y reconocidas por la actriz inglesa. Arriba, con Omar Sharif
 y Terence Stamp, éste a la derecha. Debajo, con Warren Beaty, y a la derecha con el periodista
Duncan Campbell, unos años antes de casarse con él.

En cuanto a sus relaciones sentimentales, Julie reconoce que siempre fue muy enamoradiza y romántica, pero que en sus affaires nunca le fue infiel a su pareja mientras estuvo con ella. Ella misma confesaría que el mayor desengaño que tuvo entre sus romances fue con Warren Beatty y con quien rompió después de casi 5 años a causa de sus continuas infidelidades. Curiosamente, unos años más tarde, Beatty parece que quiso recuperar a Christie invitándola a participar en la película "El cielo Puede esperar", producción que él mismo iba a dirigir, además de protagonizar. La actriz aceptó el papel, pero ya no quiso volver con el. Fue entonces cuando se volvió a Londres, decepcionada del mundo hollywoodiense, tan oscuro y envilecido. Al poco tiempo conoció a Duncan Campbell periodista del diario británico "The Guardian". Con él inició una larga relación, que ho    y después de más de 40 años, casada ya con él hace 14, aún se mantiene. Por cierto, que Julie Christie enarboló siempre su reclamo reivindicándose en contra del matrimonio. Ella decía que quiso sentirse libre, sin ataduras ni compromisos, porque quería evitar hacer daño al compañero sentimental que tuviera en su momento. Y ella sabía que el matrimonio era demasiado estricto para permitir errores y deslices.

Julie Christie, ya a sus 80 años, junto a
su marido Duncan Campbell, de regreso
del mercadillo, con su bolsa en la mano
Y
 por cierto... ¿Quien es ahora Julie Christie, después de cumplir 80 años en el pasado abril? Pues sabemos que vive, unos meses en una granja de Montgomery, en la campiña de Gales, aunque la mayor parte del año en un pueblecito de "La Marina", en Alicante, en Adsubia. Parece que allí, el clima le viene muy bien para su síndrome amnésico temporal, una afección que le produce pérdidas de memoria y olvido de sus recuerdos, algo que en principio no parece que sea Alhzeimer. El caso es que alguien, que la reconoce aquí en La Marina, nos dice
 que, aunque el tiempo ha hecho mella en su rostro, aún conserva los restos de su belleza y pudo contemplar el momento en que se quitó sus gafas oscuras para ver un folleto que le habían entregado. Nos dijo que sus ojos seguían siendo los mismos azules y bellos y con la misma expresiva y arrebatadora mirada con que sedujo a sus galanes y nosotros, desde la imagen de sus películas.

Un amigo mío que reside en Gandía, me contaba que conoce a la dueña de un hotel familiar que está a medio km. de Adsubia y, sabiendo que vive allí la legendaria actriz, le decía que las únicas veces que se la ve a la en público, en la zona de la villa, es cuando va al mercadillo semanal de la fruta o al de la artesanía, y al que siempre suele acudir. Me decía mi amigo: "Es curioso, porque las dependientas de los puestos ya la conocen y la ayudan pues la ven algo torpe. Ellas no saben que fue una estrella del cine. La llaman cariñosamente "Señora Julia" y a veces suelen tener un pequeño diálogo sobre lo que ella quiere comprar. Recordemos que la actriz habla un correcto español, ya que fue un idioma que aprendió de muy joven en París.


Julie Christie con el Oscar que le fue otorgado en 1966 por la Academia en su 38th edición y
que le entregó de manos de Rex Harrison. El resto de imágenes pertenecen a escenas posteriores
de su carrera, y la última ya después de cumplir 60 años
Me decía también mi amigo que las señoras de los puestos, las dependientas que suelen atenderla, comentan entre ellas sobre la simpatía que la desconocida "señora Julia" les muestra y admiran la risa tan encantadora que comparte. S
ólo la conocen como la esposa del señor Duncan Campbell, un escritor y periodista inglés que suele venir con frecuencia desde Londres, desde el piso que también allí en donde trabaja como escritor y columnista, para estar con ella algún timpo en la propiedad que tiene el matrimonio en la villa. Las personas del mercadillo no se creerían quien ha sido ella, porque no entenderían cómo una mujer tan menuda, con 1,56 metro de estatura, haya sido la famosa actriz Julie Christie. También es cierto que Campbell ha pedido discreción al servicio que tienen allí y a las personas más cercanas a la actriz.

Julie Christie. Una actriz que nunca quiso ser estrella, sólo actriz. Una musa del celuloide de los 60 y que un personaje de novela y poesía la convirtió en una bella leyenda llamada "Lara". Una perfeccionista de la interpretación que no dudó en dejar la cima de oficio, rechazando ofertas millonarias para entregarse al teatro de Shakespeare, además de a las causas sociales, a la protección de los animales y, en alguna ocasión, al activismo político, luchando contra la opresión de regímenes como el de Somoza en Nicaragua, aunque retirándose después a una vida más sencilla.

Julie Christie "en blanco y negro", a través de algunas imágenes de su etapa más joven,
quizá la que representó su estilo de vida más "swinging girl" de los 60.
Por cierto, y y.a para terminar, he recuperado un par de entrevistas que le hicieron a Julie Christie antes del estreno de "Doctor Zhivago" Y es que en sus declaraciones es donde más claramente se define su cultura y estilo del "swinging girl" de los 60. Tenía entonces 24 años. En ellas, Christie reconoce que representa a una generación libre y espontánea, aunque cuando se le recordó su aparente parecido con la vida intensa del personaje del film "Darling", ella dijo que la vida que se describía en aquella película era tan horrible que incluso la mujer que allí aparecía detestaba ser así, además de que no tenía nada que ver con su vida real. Cuando le preguntaron sobre el amor y el matrimonio dijo: Enamorarse y amar es fácil y difícil. El matrimonio requiere talento, como la música o la literatura, y yo no lo tengo. Hay muchas diferencias entre el matrimonio y el amor. Una no puede casarse sin amor Y hay cosas que no pueden forzarse. Aún así, yo no estoy casada y no lo sé". Dijo también que prefería hacer teatro antes que cine porque lo disfrutaba más. Cuando se le recordó sobre lo que se dijo de que ella misma había dicho que no le gustaba ser estrella y que prefería ser solo actriz, aclaró que no lo había dicho así, aunque reconoció: "Es una conjetura muy realista y la verdad es que no tengo, ni tiempo ni quiero quedarme sin vida privada, sólo por ser estrella"

Julie Christie sirviéndose una taza de té, mientras era entrevistada poco antes de la gala de estreno
de "Doctor Zhivago" en diciembre de 1965, su película favorita, según ella misma decía.

En otra de esas mismas entrevistas contó cómo nadie se escapa de la angustia que se siente cuando te pones a pensar en rodar dentro de 10 ó 15 años. Decía: "Yo misma pienso que ya no podré hacer un papel de mujer joven y te planteas si querrán contratarte para hacer de un personaje mayor". Y añadía: "Nosotras, las mujeres somos más vulnerables porque se exige más en nuestro físico, y el hombre sabe que lo tiene más fácil". Le preguntaron si "Darling" era su película preferida, ya que con ella consiguió el Oscar. Christie dijo: "Rotundamente no. Mi película favorita es Doctor Zhivago. Mi papel allí fue precioso". Muchos años después, volvería a decir lo mismo y añadiría: "Creo que no ha habido un personaje tan hermoso y romántico en el cine como el de Lara. Cuando me vea en aquella escenas no puedo evitar emocionarme".

    Ángel González "Rusty Andecor"

Continuará este reportaje próximamente, con una segunda parte dedicada a Lee Remick, Catherine Deneuve y Claudia Cardinale.

domingo, 14 de febrero de 2021

"Las otras mujeres de Alfred Hitchcock" o "Las últimas musas del maestro del suspense": Eva Marie Saint, Janeth Leigh y Tippi Hedren"

Las últimas musas de Hitchcock. La fascinaban rubias, de peinados perfectos, elegantes
y sofisticadas: Janet Leigh, Eva Marie Saint, Vera Miles y Tippi Hedren.

La psicóloga Valeria Sabater escribe en la revista "La mente es maravillosa" sobre el maestro del suspense: "Alfred Hichcock reflejó como nadie la naturaleza misteriosa de las mujeres. Gran parte de sus personajes femeninos seguían un mismo patrón: eran rubias, de peinados perfectos, sofisticadas, enigmáticas e inteligentes. Sin embargo, tras ese resplandor se escondían a su vez una obsesión en el cineasta, un apetito frustrado que se evidenciaba no sólo en sus películas, sino también en la vida real".

Y es que, no sólo fue la fascinación estética o artística de esas actrices lo que perturbó al realizador, sino la obsesión morbosa y compulsiva que le movió a ejercer sobre ellas un acoso sistemático que, en algunos casos, tuvo consecuencias sobre esas mujeres. Titulares como los que aparecieron en algunos medios de prensa, publicados ya pasado el tiempo, se referían a él como el prototipo de un depredador sexual que se escondía tras el prestigio y talento de un mito del cine. Estos han sido algunos de esos titulares: "Alfred Hitchcock convirtió en estrellas a Grace Kelly y Tippi Hedren, pero no aclaró que esperaba algo a cambio", por Elena de los Ríos, de "Mujer Hoy"; "Alfred Hitchcok, el torturador de mujeres. El genio del cine de suspense, martirizó en muchas ocasiones a las protagonistas de sus películas. Kim Novak, Tippi Hedren o Grace Kelly estuvieron a punto de sucumbir ante las presiones de un hombre que murió sólo y alcoholizado", por Francisco González, de "XL Semanal"; "Alfred Hitchcock y el acosos a Tippi Hedren por el que hoy sería juzgado", por Dolores Moreno, de "La Nación"; "Alfred Hitchchock abusó sexualmente de Tippi Hedren", por Redacción Tribuna, de "El Plural"; o "Hitchcock: El maestro de la misoginia", por Rachel Blanc", de "Píkara magazine".

Hitchcock con sus últimas actrices. Con Janet Leigh, "Tippi" y Eva Marie Saint,
a la izquierda. Con Eva Marie Saint y "Tippi" a la derecha. Debajo aparecen
también Cary Grant y James Mason.

Aglaia Berlutti escribe en "Hipertextual": "Alfred Hitchcock reinventó el concepto de cine espectáculo, creó cine de autor con un presupuesto ínfimo y además llevó el lenguaje cinematográfico a una nueva dimensión. Pero más allá de la colosal figura del ídolo, también hay una considerable sombra durante los últimos años, los rumores sobre abusos, acoso y control obsesivo a los que sometía a sus actrices han salido a la luz". Y continúa Berlutti: "Una percepción sobre la figura del director tan macabra como cualquiera de sus películas".

De entre todas esas mujeres que el cineasta llevó a los rodajes de sus películas, las primeras como Joan Fontaine, Madeleine Carroll, Margaret Lockwood o Teresa Wright, que fueron como anuncios de la imagen ideal que tenía en mente, no pudo resistirse luego a mostrar sus instintos más básicos, tendentes a expresar otra imagen más morbosa, la de la respuesta a sus frustraciones sexuales. Y lo hizo, utilizando los iconos femeninos de sus musas más turbadoras, a las que contrató después, sobre todo con la exhibición de Ingrid Bergman, Grace Kelly, Kim Novak, Janet Leigh, Eva Marie Saint y Tippi Hedren. De Bergman sabemos que la perseguía entre rodaje y rodaje. En uno de ellos, escribe Donald Spoto en "Las damas de Hitchcock", sufrió un acoso tal que, tratando de disimular su trato paternalista con ella, después de congraciarse y manosearla, intentó violarla. Gracias a que su compañero Cary Grant estaba advertido y entró en el camerino de Ingrid cuando ésta comenzó a gritar. Kelly fue otra de las víctimas de Hitchcock. Sus insinuaciones lascivas hacia ella fuera del plató eran constantes, relataba Spoto. Durante el último rodaje, en "Atrapa a un ladrón", la habilidad y el ingenio de la actriz le llevó a tomar un actitud de burla contra él, hasta divertirse mediante humillaciones que desarmaron al realizador. De Novak, a quien dirigió en "Vértigo", cuando estuvo amenazada para ser atacada, ella se defendió propinándole una sarta de guantazos.

  "Tippi" y Hitch, en sus primeros encuentros fuera de los rodajes. no habían comenzado
sus enfrentamientos a causa de los abusos y acosos del director hacia ella.

Sus últimas "musas", las tres actrices "rubio platino" más emblemáticas de su etapa más oscura, respecto a sus perversas inclinaciones, fueron Eva Marie Saint, Janet Leigh y Tippi Hedren. De las dos primeras, no parece que se tenga constancia de abusos que desataran sus bajas pasiones, al menos que se haya publicado. Sin embargo de "Tippi", como ya se dirá más adelante, ella fue la más hostigada, perseguida y martirizada por el director, hasta sobrepasar los límites. Según escribe Spoto, durante el rodaje de "Los pájaros", la actriz tuvo que ser atendida en urgencias a causa de una crisis nerviosa que le ocasionó Hitchcock. Al año siguiente, cuando se filmó "Marnie, la ladrona", se produjeron tales enfrentamientos entre ambos, por no acceder Tippi a las pretensiones del director, que terminaron con las amenazas de acabar con su carrera, lo que cumplió al no volver a ser llamada por ninguna productora para hacer alguna película importante. De ello, se incidirá en el transcurso de este artículo.

Y hay que decir que ninguna de sus actrices, ni siquiera los actores, fueron objeto de elogios por su parte, ni el más mínimo reconocimiento. Es más, escribe "La Vanguardia" el 14 de noviembre de 2008, según Donald Spoto en su libro "Las damas de Hitchcock" antes mencionado, cómo hablaba de sus artistas diciendo de ellos: "Los actores son ganado", o corrigiendo después: "quise decir que a los actores hay que tratarlos como a ganado". También es cierto que tras "la cara oculta del genio", como definió Spoto, se guardaba de ocultar sus fechorías y los desprecios a sus actrices. Por eso, cuando sabía o preveía que iba a tener alguno de sus "asaltos" para acosarlas, buscaba el lugar y el momento en que no hubiera testigos para que nadie pudiera probar nada. Sin embargo, siempre quedó el testimonio de la víctima o de alguien que oyera o viera algo. Y es triste reconocerlo, como relata el libro, pero la realidad es que un director tan brillante como Alfred Hitchcock, con el talento excepcional que demostró a lo largo de su filmografía, se mostrara, al mismo tiempo, "como un hombre desdichado, solitario, lleno de desprecio hacia si mismo, y que plasmara sus carencias e inseguridades en la creación de obras que forman parte de la historia del cine".

Por esto, aun tratándose de la faceta luctuosa de un genio, pero sobre todo por el arte y talento que demostraron todas esas brillantes mujeres que contribuyeron al éxito de muchas de las grandes obras cinematográficas del suspense, publica este blog su homenaje, no sólo a sus interpretaciones, sino a su calidad humana, por su capacidad para contener la rabia y el fracaso que pudieron sentir en algunos de los casos más vergonzantes, y por el testimonio de cómo demostraron al mundo su dignidad como artistas y como personas. El presente artículo incluye el reportaje de las últimas actrices por publicar: Eva Marie Saint, Janet Leigh y Tippi Hedren.

Eva Marie Saint. Elegante y sofisticada, en sus filmes; unas veces sutil y frágil, dulce y delicada.
Otras, impenetrable y enigmática.

Eva Marie Saint. Estadounidense, nacida el 4 de julio de 1924, aún superviviente, se graduó a los 22 años en interpretación, trabajando al principio en el teatro, además de la radio y televisión. En 1953 obtuvo el Premio de los Críticos de Teatro. Su rostro dulce y ademanes delicados, llamó la atención al productor San Spiegel, de la Columbia, que se fijó en ella para una película que iba a dirigir Elia Kazan y que protagonizaría Marlon Brando. La película, titulada "La ley del silencio", se estrenó en 1954 y ese mismo año consiguió el Oscar a la mejor actriz secundariaSaint tenía entonces 30 años. Por cierto, el acto de entrega en la gala fue muy emotivo, como se puedever en el vídeo. Un film que obtuvo en total 8 Oscars, 4 Globos de Oro y un montón de premios más. Un impresionante drama que trata sobre los métodos mafiosos para explotar a los estibadores de los muelles neoyorkinos. Un retrato psicológico, sórdido y asfixiante de las personas que son víctimas de la inmoralidad y la corrupción. Brando está impecable. Inolvidable aquella frase suya: "Eras mi hermano y no cuidaste de mí, pude haber ganado aquella pelea, pero sólo me dísteis un pasaporte al fracaso".

En su filmografía destacan además excelentes títulosEn 1957 protagoniza dos dramas. "Un sombrero lleno de lluvia", de Fred Sinnemann, con Anthony Franciosa y Don Murray en el reparto, y "El árbol de la vida", de Edward Dmytryk, con Montgomery Clift Elizabeth Taylor. Pero su estrellato le llega con "Con la muerte en los talones" (1959), de Alfred Hitchcock, una de sus obras maestras, y que protagoniza junto a Cary Grant y James Mason, un suspense lleno de intriga y de emoción, con un toque ingenioso y sofisticado. El crítico Pablo Kurt dijo del filme: "Toda una experiencia, una sobredosis de evasión, asistir al paradigma del cine como fascinante entretenimiento. Una de las películas de espionaje más cautivadoras de la historia del cine""Éxodo" (1960), dirigida por Otto Preminger y con Paul Newman en la cabecera de reparto. En 1962 rueda un melodrama en "blanco y negro" que dirige John Frankenheimer y con Warren Beaty en el reparto. Su título, "Su propio infierno". Es el film con el que termina la primera etapa de su carrera en el cine. Eva Marie había cumplido ya 38 años. (Clic en el texto y los títulos en azul tenue para ver los vídeos documentales que aparecen en este artículo).

Eva Marie Saint en algunas de las escenas de la película "Con la muerte en los talones",
con Cary Grant, su compañero de reparto, más carismático que nunca.

Ya en una segunda etapa, más madura de la carrera cinematográfica de Eva Marie Saint, destacando los títulos más relevantes, comenzamos por "36 horas" (1965), un thriller de espionaje que dirige George Seaton, con James Gardner y Rod Taylor en el reparto, y "Grand Prix" (1966), un drama sobre las carreras de "Fórmula 1" que dirige John Frankenheimer y co-protagonizan Yves Montand, James Gardner y con una curiosa intervención secundaria de Francoise Hardy. Luego, ya en 1968, Saint rueda "La noche de los gigantes", un western que dirige Robert Mulligan, con Gregory Peck como compañero protagonista. Una obra maestra del género olvidada y que ofrece una puesta de escena impecable para describir un relato turbio e inquietante. Después, ya a partir de los 70, Eva Marie se dedica casi exclusivamente a la televisión, a los telefilmes y series que no pasan de ser producciones un tanto mediocres, aunque también rodara alguna que otra película de bajo coste. El mundo del cine más clásico nunca entenderá porqué ninguna productora volvió a fijarse en ella para rodar una película al nivel de su talento, con la excepción de la "Universal Pictures" y el guionista de Hitchcock, que quisieron ficharla para protagonizar "Marnie", sin embargo éste ya tenía a Hedren para el personaje. Lo que sí hubo fue un intento por parte del director para que aceptara un papel destacado en "Frenesí", una de sus últimas producciones y adaptando el guión y el perfil del personaje para ella, pero Saint estaba entonces completamente retirada de los platós y no pudo acceder a la oferta.

En cuando a su vida personal, Eva Marie Saint se casó a los 27 años con Jeffrey Hayden, un director de televisión, matrimonio que duró más de 60 años, hasta la muerte de éste. Ella ha sido una de las pocas estrellas del cine de quien se sepa nunca tuvo relación sentimental alguna, aparte de su marido y de la amistad que mantuvo con Cary Grant hasta 1986 en que éste falleció.

Primeros planos de Eva Marie Saint en "blanco y negro" en sus diferentes perfiles.

Una de las últimas apariciones públicas de la rubia estrella norteamericana fue en los Oscar de 2017. Escribía "El País" en mayo de 2018: "Su presencia fue una de las más comentadas en la pasada edición de los Oscars. Allí estaba, a sus 93 años, posando sobre la alfombra roja y luego entregando uno de los premios, sobre el escenario del Dolby Theatre. "Soy más vieja que la Academia de Hollywood", dijo sonriendo. Fue la inolvidable protagonista de "La ley del silencio", la película de Elia Kazan en la que actuó con Marlon Brando y por la que ganó en 1955 la estatuílla como mejor actriz de reparto. Eva Marie Saint, la inquietante Eve Kendall de "Con la muerte en los talones", de Alfred Hitchcock".

Por cierto, que en este mismo reportaje de "El País", la actriz recordaba refiriéndose a Hitchcock, "Cuando hice la película bajo su dirección, él me dijo tres cosas que no tenía que olvidar. Que bajara la voz, que no usara las manos y que siempre mirara fijamente a Cary Grant a los ojos; ésto último era fácil", y aquí Eva Marie reía con un guiño de picardía. Luego, en otra de las últimas entrevistas que dio la actriz, dijo de Cary Grant que, más que un compañero de trabajo, era un galante caballero, que buscaba cualquier pretexto para agradarme, que incluso intentaba que su propia imagen en una foto no saliera mejor que la suya. Y en esa misma entrevista dijo: "Lo que nunca me había pasado me sucedió con Archie" (como se le llamaba a Cary Grant). "... y es que jamás intenté frivolizar públicamente con un compañero, y resultó que me pasó con él. Me gustaba llamar su atención bromeando, hacer tonterías, como si tuviera la tentación de seducirle. Sabía que esto era imposible. Pero él siempre respondía de la forma más simpática y encantadora, aunque sin dar ningún paso ante mis insinuaciones y gestos".

Janet Leigh, "la rubia del grito en la ducha" en otros perfiles escénicos de su filmografía.

Janet Leigh. Estadounidense, de California, nacida el 6 de julio de 1927 y fallecida el 3 de octubre de 2004. De nombre original Jeanette Herlen, fue descubierta por la actriz Norma Shearer cuando era una estudiante universitaria, quien la recomendó a la MGM y con la que firmó un contrato en 1947 cuando sólo tenía 20 años. Ya en ese mismo año rueda con la productora dos películas, debutando con "El romance de Rosy Ridge" y que dirigió Roy Rowland. Durante los dos años siguientes participa en el reparto de media docena de películas en las que no tiene papel destacada alguno. Es en "Acto de violencia" (1949), un "cine negro" que dirige Fred Zinnemann y con Van Heflin y Robert Ryan de protagonistas, en donde ya luce sus dotes interpretativas.Y precisamente, ese año trabaja en "Mujecitas", junto a Elizabeth Taylor Peter Lawford, un drama basado en la famosa novela y que dirige Melvyn LeRoy.

Hasta 1952, Janet Leigh no destaca en ninguna producción de entre las que interviene. Ese año consigue con "Scaramouche", un film de aventuras que dirige George Sidney y junto a Stewart Granger, Eleanor Parker y Mel Ferrer, un reconocimiento que la lleva a protagonizar en los años siguientes papeles mucho más notables. En 1953 participa en "Colorado Jim", de Anthony Mann, junto a James Stewart Robert Ryan. En 1954 sobresale en "Prisionero de su traición", otro "cine negro" dirigido por Roy Rowland y junto a Robert Taylor. Su consagración como gran actriz le llega en 1958, pues ese año, además de su participación en "Vacaciones sin novia" que dirige Blake Edwards, y en "Los vikingos", de Richard Fleischer, con Kirk Douglas y Tony Curtis en el reparto, obtiene el estrellato con "Sed de mal", una película de intriga en clave de "cine negro", dirigida por el maestro Orson Welles y que, protagonizada por Charlton Heston, Marlene Dietrich y por él mismo, se convierte en una obra maestra de Welles y de la intriga policíaca. "Un drama crimina oscuro y extravagante" (Andy Seiler, en "USA Today"). "Expresionista al extremo... La película eleva el habitual ambiente perturbador del cine negro a un nivel al que pocas películas han apuntado" (Kenneth Turan, de "Los Ángeles Times"). Por su parte, Angie Errigo, de Time, dijo: "Increíble fotografía e interpretada con brillantez, es sin duda una de las películas criminales más influyentes de la historia". Y en cuanto a Pablo Kurt: "Obra maestra de Welles de deslumbrante reparto y compleja historia sobre el poder y la corrupción. Espectacular el plano en la secuencia de apertura, un prodigio de dominio de la técnica y puesta en escena, sin duda uno de los mejores comienzos de la historia del cine".

Janet Leigh estuvo casada felizmente con Tony Curtis entre los años 51 y 62. Son imágenes de la

pareja durante su convivencia de casados.

En 1960 y después de hacer un par de comedias, Leigh repite con otra genial interpretación, precisamente en otro thriller. En esta ocasión se trata de la obra cumbre del maestro del suspense, "Psicosis" de Alfrede Hitchcock, compartiendo reparto con Anthony Perkins, John Gavin y Vera Miles, y por la que Janet consigue un Globo de Oro y una nominación al Oscar. Por cierto, que Perkins parece que quedó marcado por el rol de su personaje, nunca sabremos si para bien o para mal. Fernando Morales, del Diario "El País", dijo: "Una de las grandes obras maestras del género. Tensión, terror e intriga en un filme de imprescindible revisión". Janet Leigh tenía entonces 33 años. Después, en su carrera solo hay un film que destacar. Se trata de "El mensajero del miedo" (1962), un thriller psicológico que dirige John Frankenheimer y que protagonizan Frank Sinatra y Laurence Harvey. A partir de aquí, la imagen de su perfil no parece ya entusiasmar a los directores, ni cumplen los proyectos que tienen los productores. Y es que hay que recordar que en la segunda mitad de los 60 la perspectiva de la imagen de una actriz, para el perfil interpretativo que podía dar, entonces cambió mucho en el cine. Janet solo sobresale, si acaso en un papel secundario en la película de terror "La niebla", de John Carpenter. Y ya en los 70, sus trabajos son la mayor parte en series de televisión, siendo lo más conocido sus apariciones en la serie "Más allá de los límites de la realidad", cuyos capítulos se rodaron entre los años 85 y 89.

De su vida personal, Janet Leigh estuvo casada cuatro veces. Su primer matrimonio no duró apenas un año. Sólo tenía 16 años cuando se casó. Su tercer mario fue Tony Curtis, con quien vivió 12 años, entre 1951 y 1962. Con él tuvo a Jamie Lee Curtis, la famosa actriz de cine. Y de su vida social, la propia Leigh declaró que de muy joven el magnate y productor de cine Howard Hughes la cortejaba e intentó seducirla, a lo que ella se opuso cuando supo que sus intenciones eran solo sexuales. Durante su matrimonio con Curtis, participó también en alguna campaña política por el partido demócrata y como apoyo a su marido.

Imagen de Tippi Hedren en su época de rodajes de los filmes que hizo con Alfred Hitchcook.
Bellísima y sugerente, sofisticada y misteriosa, la musa que más perturbó al maestro del suspense

Tippi Hedren. Estadounidense, aunque hija de padre sueco y madre noruega, nació el 19 de enero de 1930, aún superviviente entre las estrellas próximas a llegar a centenarias. De nombre original Nathalie, su padre le puso de apodo "Tippi", que en sueco significa "cariño". A finales de los 50 y principios de los 60, Tippi se dedicada al mundo de la moda como modelo profesional. Fue el propio Alfred Hitchcok quien la descubrió a través de la portada de la revista Life y de un anuncio de bebidas dietéticas. Fue entonces cuando Hitch le ofreció el papel protagonista de "Los pájaros", sabiendo que encajaba en el perfil que buscaba. La película, considerada hoy en día como "de culto", tuvo en el reparto a Rod Taylor como co-protagonista. Miguel Ángel Palomo, de "El País" se refería así al film: "Arrebatadora, una de las narraciones más complejas y revulsivas del cineasta más perverso de la historia". Por su parte Fernando Morales, también de "El País""uno de los filmes más surrealistas y personales del maestro". La crítica de Variety escribió: "La premisa es fascinante... Las redadas de pájaros son cautivadoramente extrañas y terroríficas... La situación y la película tropiezan en la esfera de lo humano""Tippi" obtuvo un Globo de Oro como nueva promesa femenina. En "Los pájaros"Hitchcock demuestra, más que en ninguna otra de sus obras, su maestría para engañar al espectador en la anticipación de sus secuencias, así como su genialidad para generar y mantener el suspense.

Arriba, Tippi y Rod Taylor, en "Los pájaros". Debajo, la actriz junto a Sean Connery, en
"Marnie, la ladrona". Taylor, desde aquel rodaje en 1963 se convertiría en el mejor amigo de 
la rubia "Tippi" hasta 2004 en que él falleció.

Después del rodaje de este film con el que "Tippi" debutó, Alfred Hitchcock no dejó de pensar en su nuevo trabajo. Por cierto, que había una doble obsesión durante el tiempo que tardó en madurar la idea que le inspiró la novela de Winston Graham y con la adaptación que proporcionó su guionista. El título era "Marnie". El rodaje se hizo en 1964 y el actor como pareja protagonista fue Sean Connery. Además, se contó como actriz de reparto con Diane Baker. Sin olvidar que la productora y el guionista Joseph Stephano le habían propuesto a Saint, Lee Remick o Grace Kelly para el personaje. Pero el realizador, sabiendo que a Kelly la realeza monegasca ya no le permitía seguir trabajando en el cine, se sentía ahora atrapado por una obsesión morbosa por Tippi Hedren, aunque también por el comportamiento psicológico del personaje que imaginaba quería representase, tanto que en su celo por exagerar su enajenación, quizá por la frustración sexual que parecía encubrir, en no se sabe si en el personaje o en él mismo, lo que consiguió el director fue un descalabro cinematográfico, cuando podía haber hecho otra obra maestra. Y ello, pienso yo, si nos atenemos a las premisas que suelen regir como claves en su suspense, ni la trama ni su desarrollo cumplen el objetivo. Aún así, y aún el intencionado o involuntario morbo de su oscura obsesión, la crítica publicó del film: "Electrizante, exuberante, fría y extrañamente emotiva" (Geoff Andrew, de "Time Out"), "Fascinante estudio de una relación sexual(del "New York Times"). Por otro lado, para ser justo, en tanto que la interpretación de Connery resulta muy poco lucida, quizá porque aún siguiera atrapado por su rol de "Jmes Bond" reciente, la que hizo en cambio Hedren es soberbia, con una expresión dramática muy creíble y muy superior a la que interpretó en el filme anterior.

El tercer y último trabajo destacado de Hedren, antes de entrar en su decadencia con películas sin más relevancia que su lucimiento, le llega en 1963 con "La condesa de Hong Kong", una producción de Charles Chaplin, que dirige él mismo y que tiene como protagonistas a Marlon Brando Sophia Loren, y en la que Tippi tiene un papel secundario junto a Sydney Chaplin y el propio Chaplin. Una comedia dramática que no fue bien recibida por la crítica, según mi opinión porque se esperaba otra cosa de Chaplin, más que por lo que, según yo considero, fue el injusto juicio de un desarrollo impecable de trabajo de cine, teniendo en cuenta algunas de las brillantes escenas que aparecen en la película. Curiosa la casual supervivencia de las dos actrices que rodaron, Loren y Hedren, 86 y 91 años respectivamente ahora. Impresionante la banda sonora del mismo Chaplin, con arreglos de Thomas Beckmann e inolvidable aquel romántico "Tanto de Natascha".

Tippi Hedren tenía un perfil en el que conjugaba la elegancia y ese atractivo misterio, tan oculto
como encubierta era la sensualidad que emergía a veces desde cualquier pose que mostraba.

En 1985 destacan sus apariciones en una temporada de la serie de televisión "Alfred Hitchcock presenta" y en la que por cierto también interviene su hija Melanie Griffith. Aparte de alguno de los papeles secundarios que hace en filmes, como en "De repente, un extraño" (1990), con Michael Keaton y otra vez Melanie. Por lo demás, sólo un sinfín de trabajos mediocres, con los que pasó desapercibida, completaron lo que fue un injusto declive para la joven "Melanie" de "Los pájaros". Aún así, se puede decir que Tippi Hedren es la actriz, quizá la única en la historia del cine, que se convirtió en estrella por sólo dos películas que protagonizó.

De "Tippi" hay que decir que durante el rodaje de "Los pájaros" pasó un infierno a causa de los ataques de acoso sexual de Hitchcock, hasta el punto de que en uno de ellos, y en pleno rodaje, al director, enfurecido por las negativas de la actriz, se le ocurrió lanzarle un pájaro camuflado de madera, impactándole en un ojo, lo que le provocó un derrame. Tippi sufrió una crisis de angustia y un ataque de llanto, tanto que tuvieron que llevarla a urgencias. Y al año, cuando rodó "Marnie", según relatan los biógrafos de Hedren y del propio Hitchcock, los abusos de éste llegaron hasta proponerle sexo, diciéndole: "Espero estés disponible y accesible para, sin importar cómo y dónde yo quisiera, te ofrezcas para mi", y ello, -continuaba el relato- mientras la miraba de forma descarada y con gestos ofensivos. Ella recoge en sus memorias, que aparecieron en el libro "Tippi" y según publicaba "The New York Post": "Las demandas sexuales fueron tan horribles como horribles fueron las peleas que después tuve con él, pues -confesaba- cuánto más me oponía más perverso y agresivo se volvía", Suzanne Pleshette, actriz de reparto en "Los pájaros" -cuenta el libro- que en una ocasión le dijo a Tippi que no se preocupara demasiado, animándola, que Hitch no siempre era así, al menos en los rodajes, ni fuera de ellos, que intentara de usar su habilidad y buen tacto para conseguir moderar de él la forma de tratarla.

Diane Bakerf y Tippi Hedren, íntimas amigas desde
que en 1964 rodaran juntas "Marnie, la ladrona".
No hace muchos años, ahora en su "edad dorada"

Diane Baker, compañera de rodaje en "Marnie", siendo testigo de los acosos del director, y ante la tensión que tuvo que soportó, también ella necesitó ser atendida por el shock que ésta sufrió. Donald Spoto escribe en su libro, al que ya nos hemos referido, cómo Baker Hedren descubrieron un día que Hitchcock instaló una puerta secreta que conectaba su despacho con el camerino de Tippi para poder visitarla en cualquier momento. Entraba de improviso y -continúa Spoto"le pedía entre susurros que le rozase y se dejara abrazar, asegurándose de que nadie del equipo pudiera escuchar".

La tensión entre director y actriz fue tal, que llegó un momento en que Tippi amenazó al realizador con dejar la película sin terminar y no volver a trabajar más con él, a lo que él le respondió que destruiría su carrera y que nunca volvería a protagonizar una producción importante. En la biografía de la actriz, ella declaraba que le respondió: "Haz lo que tengas que hacer". Y añadió, confirmando cómo luego Hitchcoch cumplió su amenaza: "Él arruinó mi carrera. Me mantuvo bajo contrato, me pagó para no hacer nada durante años". Incluso, varios años después, algún productor que quiso contratar a Hedren para su película, como fue el caso de Truffaut para protagonizar "Fahrfenheit 451", antes de escoger a Julie Christie, que tuvo que vérselas con Hitchcock para que éste cediera, pero él no consintió, no obstante la buena relación que había entre ambos realizadores. Finalmente, fue la actriz británica Christie la que hizo ese filme. Hedren declararía en una entrevista, con cierta dignidad y satisfacción: "Hitchcook arruinó mi carrera, pero no arruinó mi vida, como pudo hacerlo si yo hubiera consentido en sus pretensiones"

"Tippi" con su nieta Dakota y su hija Melanie, a la izquierda. Con alguno de sus felinos.

En cuanto a la actividad de Tippi Hedren después de sus trabajos con Hitchcock y el que hizo con Chaplin, aparte de las apariciones irrelevantes que tuviera en algún telefilm y alguna dedicación ocasional de modelo, como el que tuvo con Gucci, Hedren ha estado volcada casi exclusivamente a la protección de animales que ella misma se encarga de cuidar en una reserva natural de su propiedad, situada en California. Al parecer, cuenta en esa reserva con 13 animales felinos, entre tigres y leones. Ella misma preside una Fundación que tiene como finalidad la protección de animales felinos. En cuanto a sus relaciones sentimentales, "Tippi" solo tuvo un gran amigo en su vida, aparte de las relaciones con sus cuatro maridos. Y fue su fiel amigo Rod Taylor, su compañero en "Los pájaros", al que conoció en el rodaje y que tuvo como su mejor aliado en los peores momentos de su relación con Hitchcock. Fallecido el actor en 2014, Hedren dijo de él, después de llorar su muerte: "Rod fue un gran amigo para mi y un gran apoyo. Éramos muy buenos amigos y yo lo adoraba. Era una de las personas más divertidas y honestas que he conocido. Rod era reflexivo y tenía clase, de lo que hay muy poco en el cine. Todo era muy bueno en ese hombre". "Tippi" también mantiene una gran amistad con la actriz Diane Baker, que fue compañera de reparto en su segundo film "Marnie, la ladrona". Por cierto, que cuando falleció Hitchcock, el mundo se sorprendió por la asistencia de Tippi en su funeral. Ella declaró a la prensa "Ya le he perdonado todo cuánto me hizo. Me siento en paz y mucho mejor así".

Fantasía pictórica del inquietante mundo cinematográfico de Hitchcock: sus turbadores personajes,
 sus tramas, sus escenografías

En cuanto a su familia, como matriarca de uno de los linajes más consolidados del "Hollywood del cine"Tippi Hedren, a sus 91 años se siente orgullosa de que su nieta, la actriz Dakota Johnson, sabe que tendrá futuro artístico y podrá desarrollar su carrera en el cine sin el peligro de correr situaciones de abusos como las que tuvo que soportar ella.    

Finalmente, volviendo a la figura artística y personal de Alfred Hitchcok, y por lo que se refiere al legado que nos dejó el célebre cineasta, es evidente que ha pasado a la historia del cine por su estilo vanguardista, elegante y experimental. Cada una de sus películas está considera como el prodigio de una sofisticada belleza visual, que combinada con un buen guión, a menudo creaba una atmósfera inimitable y que, con ello, le transformó en un icono del cine como sustrato narrativo. Lástima que, por otro lado, apareciera esa sombra retorcida, cada vez más terrible, casi como emulando a cualquiera de sus thriller de suspense. Y cierto que algunas de las actrices fueron descubiertas y llevadas a la fama por él, aunque otras, ya conocidas, fueron consagradas; pero la mayoría a costa de soportar una relación dominante e inquietante, que en ocasiones se convirtió en claustrofóbica, cuando no bastante con ello, incluso algunas de las actrices llegaron a vivir y sufrir auténticas escenas de terror, como en el caso de Janet Leigh en "Psicosis".

Representación pictórica de dos de los mejores filmes de Hitchcock: "Vértigo" y "Los pájaros"

Y haciendo referencia a un artículo de Pablo Scarpellini, publicado en Los Ángeles en 2016, que a su vez publicó "El Mundo" entonces,  y en el que subrayando el perfil de Alfred Hitchcock como "sexual y perverso", aclaraba que "ni el acoso sexual" fuera un término que existiera entonces, ni su contexto tuviera las consideraciones denigratorias, ni siquiera consecuencias jurídicas, como puede tener ahora", posiblemente no porque se tuviera menos conciencia de la moralidad, sino porque, y esto ya es mi opinión, parte de aquel comportamiento "machista" parecía tener un componente de cortesía, de seducción "caballeresca", que confundía la actitud discretamente permisiva de la mujer con el atropello de las libertades femeninas de entonces. En el caso de Tippi Hedren, el propio Donald Spoto retrató el intento de violación que sufrió la actriz, según ella reconoció y recoge en "La cara oculta del genio", como una situación que ella misma pudo denunciar, aunque prefirió ocultar porque en aquellos tiempos no la hubieran favorecido, ni nadie hubiera creído su historia. Y no sólo eso, pues entonces ni siquiera la conducta de lo que hoy es "acoso sexual" estaba tipificada como delito. Hedren describió entonces a Hitchcock como un "misógino", con "un montón de problemas de frustraciones" y como "un genio retorcido".

De izquierda a derecha: Eva Marie Saint, Janet Leigh y Tippi Hedren (Paintings)

Para terminar ilustrando la dimensión de la perversidad de esa conducta que caracterizaba a Alfred Hitchcockhay que decir que el cineasta era tan malévolo, con una inclinación tan obsesa y pervertida, que ciertamente torturaba a sus actrices, dentro y fuera de los rodajes como para someterlas a un ensayo, ello con el fin de crear una escena en su mente desquiciada. Cuando Grace Kelly abandonó su relación de trabajo con él para convertirse la princesa de Mónaco, el fantasma de su imagen ausente le llevó a querer recuperarla en actrices como Kim NovakEva Marie SaintJanet LeighHedren o Vera Miles. De Novak, él dijo que la sustituyó porque no pudo contar con Vera Miles por su embarazo, cuando ya tenía listo el rodaje de "Vértigo". Quizá, por eso la célebre sustituta tuvo el trato despectivo que le dio Hitchcock. De todas formas, hoy no hubiéramos concebido a "Madeleine" del film sin Novak. De Saint Leigh parece que solo quiso fantasear con sus imágenes, de Eva Marie por su delicadeza y dulzura, de Janet por el rostro de sobresalto y temor que quiso ver en ella. En cuanto a las actrices anteriores, de Ingrid Bergmanél mismo llegó a tener el descaro de contar que ésta le requirió que se acostase con él. Bergman no se lo tomó a mal, porque le conocía bien y le compadecía sabiendo que le atormentaban sus fantasías, y más habiendo tenido la experiencia de que una vez intentó violarla. En cuanto a Marlene Dietrich, no se dejó intimidar y fue ella la que dominó el rodaje de "Pánico en la escena", confesando él mismo: "Marlene además de actriz, es la directora artística, de fotografía, de montaje, de vestuario, hasta la directora". Las "malas lenguas" llegaron a decir que alguno del equipo de rodaje vio cómo Dietrich un día entró en la oficina de Hitchcock con una fusta y le dio de latigazos. Hasta ahí llegó la perversión de aquel hombre, pues parece que aquel acto de masoquismo le debió de complacer hasta el punto de conceder a Marlene la batuta de la dirección en alguna de sus escenas.

El mundo del cine cercano a Hitchcock sabía que, después de
perder a Grace Kelly, su obsesión, hasta el final, fue "Tippi",
precisamente a la que más daño hizo y la que el mismo día
de su funeral le perdonó por todas las fechorías que le hizo

En resumen y recapitulando: "Para Hitchcock, la sexualidad era una insinuación y también una provocación lo suficientemente poderosa para provocar asesinatos y todo tipo de terrores psicológicos. La fórmula fue el centro de varias de sus películas más famosa y convirtió a su colección de gélidas mujeres de esplendida belleza en un sello reconocible en cada de sus obras. Pero no se trataba sólo del hecho de que la selección de mujeres que encarnaran sus obsesiones estéticas fuera un elemento distinguible en su discurso cinematográfico, sino de que esa versión sobre la mujer tenía una relación directa con una extraña faceta oscura del director. Algo que en el Hollywood de su época se convirtió en un secreto incómodo que nadie se atrevía a revelar". (Aglaia Berlutt).

Y nada mejor que poner fin aquí en este artículo, utilizando una frase del propio Hitchcock, como para entender sus figuradas disculpas a todas esas actrices que, aunque vio y contempló como sus "musas", sin embargo maltrató, denigró y humilló, incluso les hizo "sangre" en lo más profundo de su dignidad. Esta era su frase: "Les pido disculpas por la sangre exhibida en el programa de hoy. La próxima vez intentaremos hacerlo mejor". Y nosotros, en nombre de las estrellas a las que atormentó y acosó, le perdonamos, como hizo "Tippi" en su funeral, la más maltratada de todas. Y también le disculparemos por el magnífico cine que hizo y que nos regaló.

Ángel González "Rusty Andecor"