Garbo - Dietrich - Kelly - Hepburn.. Cuatro mitos del cine.

Garbo - Dietrich - Kelly - Hepburn.. Cuatro mitos del cine.
Estrellas leyendas del cine dorado. Escenas con intriga y misterios, ilusión y desengaños, amores y traiciones, pasiones y odios. Son algunas de esas grandes estrellas, entre el universo de los mitos del cine. Estrellas del fascinante cine en “Blanco y Negro”. (Clic imagen portada)

sábado, 3 de junio de 2017

Sophia Loren, "una gran dama" superviviente del viejo y dorado cine.

No obstante, aún conociendo su atractivo, Sofía tenía complejo
de tener una nariz grande que, según ella, le impedía superar
los castings a los que se presentaba para que la contratasen.
Sophia Loren. Italiana, nacida en Roma (1932-____). De padre siciliano que abandonó a su familia, fue educada por su madre, viviendo en un pueblecito cerca de Nápoles. Estudio Magisterio, pero lo dejó por su afición al cine. A los 17 años consiguió un segundo premio en un concurso de "Princesa del Mar" y a los 18 fue nombrada "Miss Elegancia" en la elección de Miss Italia. En 1951 fue figurante en Quo Vadis? Cierto es que comenzó a tener trabajos en el cine, aunque sin importancia, debido a su belleza y la opulencia y generosidad de sus curvas, nadie lo ha dudado. Pero, a mediados de los 50, Sofía conoció al productor de cine Carlo Ponti, con quien se casó en el 57. Y lo que también es cierto es que Ponti la convertiría en una estrella de la interpretación y más tarde en una de las personalidades más importantes del cine. Carlo le hizo participar al principio de su carrera en películas de escasa relevancia, pero al parecer lo hizo para educarla y formarla como actriz. Fueron producciones italianas que no dejaron de cosechar éxitos, quizá por el gancho de sus comedias, quizá por el atractivo de la propia Loren. Luego, por el 57 Ponti terminó introduciendola en la Meca del Cine, en Hollywood, y pronto comenzaría a protagonizar con Alan Ladd, John Wayne, Cary Grant, William Holden, Anthony Perkins, Clark Gable. Películas como "La orquídea negra", "Deseo bajo los olmos" o "Cintia", las 3 estrenadas en el 58, la dieron a conocer como una promesa ya del cine hollywoodiense.
  
Sophia Loren, "la gran diva del cine europeo y el
prototipo de la belleza mediterránea". Un camino
que le llevó desde aquella tímida y vulgar chica.
Su Oscar le llegó en 1960 por su papel en "Dos mujeres", de la mano del director Vittorio de Sica, responsable también del guión según la novela de Alberto Moravia. Fue protagonista junto a Jean Paul Belmondo y Raf Vallone. (Clic título). A partir de ese acontecimiento, Sophia Loren se convirtió en una de las estrellas de más prestigio por aquella época. En 1961 protagoniza "El Cid" con Charlton Heston. Después, filmes como "Bocaccio 70", "Ayer, hoy y mañana", "Matrimonio a la italiana" (clic), producciones italianas. Luego fueron "La caída del imperio romano", otra superproducción norteamericana rodada ésta en el 64, "Arabesco", también facturada en EEUU, rodada en el 66, dirigida por Stanley Donen, coprotagonizada con Gregory Peck y con música, por cierto, de Henry Mancini. En 1967 Charles Chaplin la dirigió en "La condesa de HongKong", con Marlon Brando como pareja. En 1970 fue de nuevo Vittorio de Sica con "Los girasoles". Y aunque la década de los 60 fue la mejor etapa de la carrera de Sophia, en los 70 consiguió dos grandes éxitos con "Una jornada particular" (1977), un gran trabajo dramático que protagoniza con Marcello Mastroiani, y "La viuda indomable" (1978), también con Mastroiani. A partir de aquí, la Loren inicia una etapa de decadencia en la que no se libra de protagonizar films mediocres, hasta tal punto que solo algunas series para la televisión la salvan del olvido. (Clic en los títulos resaltados).
  
En los 70, Sophia Loren tenía ya 40 años y se había convertido en "una gran dama", respetada por su clase y elegancia, pero también por su vida discreta, nada parecida a la época de sus comienzos. Para entonces era una excelente actriz y se podía permitir el lujo de hacer papeles con un perfil intrascendente y vulgar. Se dice que Sophia Loren "fue la gran diva del cine europeo y el prototipo de la belleza meditarranea", aunque se dice que también supo recorrer un camino que le llevó desde la simpática chica, apenas conocida, a ser considerada como la gran estrella que llegó a ser. 
  
Uno de sus retratos favoritos, según confiesa
la propia Sophia Loren.
En cuando al reconocimiento de Sophia Loren por su contribución al cine, y entre sus más de 50 premios internacionales, hay que destacar los dos Oscar, el segundo en 1991, honorífico por su inmensa aportación a la industria cinematográfica, aparte de dos Globos de Oro, un BAFTA, entre otros muchos premios.
  
Es una de las pinturas que hace más justicia
a la belleza de la Loren en un retrato. Por
cierto, ella decía "La belleza es cómo te
sientes en tu interior y se refleja en tus
ojos. No es algo físico"   
De su vida y de su anecdotario, hay que empezar diciendo que siempre se confesó tímida e indecisa, que le debió mucho a Carlo Ponti, no solo a nivel profesional sino en el plano personal. Como toda actriz, aparte de su matrimonio y su vida sentimental, necesitaba de un buen amigo y confidente, y ese fue Marcelo Mastroiani a quién lloró mucho a su muerte. En cambio, de Marlon Brando siempre tuvo un mal recuerdo, pues solo pudo decir de él que era una persona engreída y antipática y que intentó aprovecharse de ella en  el rodaje de una película que protagonizó con él y estuvo a punto de abandonar el trabajo. De Vittorio de Sica, que fue su gran valedor, que la contrató en el 54 sin ni siquiera hacerle una prueba. Ella decía que no superaba los castings debido a su timidez y a su gran nariz. Recordaba no hace mucho, en el Festival de Cnnes, cómo no le importaba decir que iba a cumplir 80 años y que el momento en que en 1962 la llamó Cary Grant para decirle que había ganado el Oscar, sufrió un desmayo al comunicárselo.
   
Sophia recordaba sus anécdotasdecía que en los rodajes había de
Decía que "la belleza está en su interior y en su
propio convencimiento de que eres bella.
todo, desde situaciones lamentables que se produjeron en el rodaje de "La condesa de Hong Kong" en que Marlon Brando se propasó con ella y le "alargó las manos...", hasta el cómodo rodaje que hizo con Gregory Peck en "Arabesque" quien dijo de él ser una "persona maravillosa" aunque tuviera que hacer algunas secuencias de las que nunca supo su significado, y cuya historia tampoco entendió. Se considera una actriz autodidacta, nadie la enseñó, salvo Carlo Ponti que la guió para que aprendiera a desenvolverse en la profesión y a de Sica porque fue su primer maestro. Pero también se considera una mujer afortunada porque tuvo una incondicional amistad con Mastroiani y nunca tuvo enemigos ni quien la quisiera mal. (Clic en "Verdades y mentiras sobre Sophia Loren")
  
De su patrimonio... digamos... filosófico, son conocidas algunas de sus frase, tales como "Si hay una fuente de la juventud: está en tu mente, en tu talento y en la creatividad que llevas a tu vida y a las de tus seres queridos. Cuando hayas dejado correr sus aguas, habrás vencido a la edad". No olvidemos que Sophia es una superviviente que va a cumplir próximamente la edad de 83 años y que sigue asistiendo a festivales, galas y certámenes. De la belleza, dice que "Nada hace que una mujer sea más bella que su propio convencimiento de que es bella". Y añade "La belleza es como te sientes en tu interior y se refleja en tus ojos. No es algo físico". En cuanto a la sensualidad, dice: "Creo que la sensualidad viene desde dentro. Es algo que nace contigo o no. Nada tiene que ver con el pecho, las caderas o los labios". Incluso dice del "sex appeal" que "solo es un 50% lo que se tiene, el otro 50% lo añade la gente por lo que cree que tienes".
  
Sophia Loren. "La gran diva del cine europeo". Icono de la belleza mediterránea (Clic)

viernes, 19 de mayo de 2017

Elizabeth Taylor. La estrella de cine de los ojos color violeta

Famosa por su espectacular y deslumbrante belleza, no fue
menos meritorio su talento interpretativo.
Elizabeth Rosemond Taylor  (Clic en su nombre). Británica, nacida en Londres (1932-2011). Conocida también como Liz Taylor, desarrolló sus estudios dramáticos y toda su carrera en Estados Unidos, siendo elogiada desde muy joven en sus papeles dramáticos, aunque sus primeros pasos de actriz se remontan desde muy niña, empezando a destacar en personajes de adolescente, como en los que interpretaba en los films "Traición" y "Mujercitas". Se dio a conocer en "El padre de la novia" y "El padre es abuelo", ambas producidas en 1949, aunque su primer gran éxito fue como protagonista en "Un lugar en el sol", del 1951. Le siguieron otras muchas producciones, unas con más éxito, otras menos relevantes. Quizá, el primer film importante de su carrera fue "Gigante" (1956), que rodó junto a Rock Hudson y James Dean, Liz solo tenía 24 años. Sin embargo fue "La gata sobre el tejado de cinz" que dirigió Richard Brooks en 1958 y protagonizada con Paul Newman, la película que la lanzó al estrellato. Liz Taylor se había convertido a los 26 años en la reina de Hollywood. Le seguirían "De repente, el último verano" (1959), "Cleopatra" (1963), "Castillos en la arena " (1965), "¿Quién teme a Virginia Wolf'" (1966), las tres últimas, y otras que le siguieron, todas ellas con Richard Burton, el hombre y la pasión de su vida, tales como "La mujer indomable" o "Pacto con el diablo", ésta última de 1972. Después vendría el declive, la decadencia de una estrella que había llegado demasiado alto, y Taylor se refugiaría en series de televisión y películas de bajo coste. (Clic en títulos marcados, para trailer, fragmento o film completo).
  
Su estilo y su clase eran de una auténtica diva del cine, pero
su talento interpretativo superó a la aureola como estrella.
Elizabeth Taylor, a sus 79 años cuando falleció, había sido la última reina de Hollywood y -como escribieron los titulares cuando murió- "la última estrella del viejo y dorado cine", y ello tras una vida entregada al cine, pero también a la pasión de los hombres, porque necesitaba de su pasión,  como así revelaron los ocho matrimonios que llegó a contraer, aunque con Richard Burton se casó dos veces. Otra debilidad fueron las joyas; y es que necesitaba reflejarse en su resplandor, como si quisiera competir con su belleza. Pero su vida también estuvo marcada por su pésima salud. Y en cuanto a lo que personalmente he visto de "la actriz de los ojos color violeta", puedo decir que, en mi dedicación como estudioso de "las estrellas del cine en blanco y negro", ha sido uno de los talentos interpretativos más privilegiados de la historia del "séptimo arte"; prueba de ello fueron sus innumerables premios y distinciones, obtenidos a lo largo de su carrera. Recibió dos Oscar, por "Una mujer marcada" (1960) y por "¿Quién teme a Virginia Wolf?", además del Oscar honorífico antes de fallecer. Fue además la primera actriz que cobró un millón de dólares por su actuación en una película; por cierto, que trabajó en más de 50 películas a lo largo de 7 décadas, pues su primer papel lo interpretó a los 9 años. Pero también se distinguió por su labor humanitaria, concretamente en la lucha contra el Sida, responsabilidad con la que se comprometió después de comprobar y sufrir la enfermedad en su amigo Rock Hudson. Entre otros reconocimientos, se concedieron el Premio Príncipe de Asturias a la Concordia, en 1992, y el título de Dama del Imperio Británico, por la Reina de Inglaterra, en el 2000.
  
Se decía de Liz Taylor que era tan bella y seductora como
pasional y tormentosa en sus relaciones.
Pero la genialidad interpretativa de Elizabeth Taylor (clic nombre) no debió ser la única virtud de su talento. Liz tenía un ingenio especial para decir las cosas con un sentido del humor, unas veces de forma ingenua pero divertida, otras con una ironía incisiva casi cruel, tal y como, en ocasiones, solía aparecer en sus clásicos personajes, con aquel tono sarcástico y mordaz, y a veces, en actitud destructiva.
  

Entre las frases que se atribuyen a Elizabeth Taylor, citaba contradictoriamente "Es extraño que los años no enseñan paciencia, que mientras menos tiempo tenemos, más grande es nuestra capacidad de esperar"Otra decía: "Las ideas mueven el mundo sólo si antes se han transformado en sentimientos". Recordemos que ella era muy vehemente e impetuosa, que todo lo llevaba a cabo de forma pasional. De ahí que dijera: "Siempre he admitido que mi mayor guía ha sido la pasión". Personalmente, yo creo que le inquietaba mantener la esperanza y le torturaba la incertidumbre del mañana. Decía: "La vieja esperanza es la más dura de perder". Como también citaba: "Cuando las personas dicen "ella lo tiene todo", solo tengo esta respuesta: "no tengo el mañana". Por cierto, era muy recelosa, incluso desconfiada de la lealtad de sus amigos; solía decir "Descubrirás quienes son tus verdaderos amigos, cuando te metas en un escándalo". Incluso "Los amigos te dan la vuelta cuando dejas de tener éxito en tus trabajos y cuando pierdes tu mayor atracción". De ahí que, al final, solo confiara en su "amigo del alma", en Rock Hudson, ni siquiera en sus maridos (ni en Richard Burton, con el que se casó dos veces), y después de fallecer aquél en Michael Jackson, al que curiosamente ella bautizaría como "El rey del Pop".
  
Era una de las últimas fotos que Liz se hizo con Rock Hudson,
su compañero de confidencias y "amigo del alma".
Entre sus anécdotas he elegido la más entrañable y emotiva que encontré entre las hemerotecas de los famosos del cine. Y es que hace años, el mundo supo, primero con sorpresa y tristeza después, que la homosexualidad de Rock Hudson, que por cierto nadie conocía en aquellos años, fue la causa de que éste contrajese aquella desconocida, entonces terrible enfermedad, el Sida; un mal pandémico que a lo largo de los años asoló cruelmente la vida de millares de personas. Liz Taylor había sido amiga inseparable de Rock Hudson desde que fueron compañeros de rodaje en "Gigante". Ella decía de él que era su "amigo del alma"; él decía de ella que era su única y verdadera amiga. Siempre hubo complicidad entre ellos y esa relación no era impedimento en las parejas que la Taylor tuvo a lo largo de los años. Liz solía decir de Hudson que el color violeta de sus ojos se lo dedicaba a él porque, teniendo en cuenta que ese color es símbolo de la eternidad, ella quería tenerlo como eterno amigo, más allá de la vida. Un día Rock acordó con su amiga Liz crear un cóctel al que luego llamarían "Chocolate Martini". Llevaba una parte de vodka, otra de sirope de chocolate, a lo que añadían dos o tres cubitos de hielo; pero no llevaba "Martini". Una última anécdota de la Taylor fue su inestimable amistad con Michael Jackson, del que solía decir que era el ser más generoso que había conocido nunca. Curiosa la vida de Elizabeth Taylor; no podía vivir sin la pasión y el amor de sus hombres, con los siete con lo que se casó, pero tampoco pudo vivir sin la amistad entregada e incondicional de sus dos amigos, primero con la de Rock Hudson, hasta que falleció en 1985, después con la de Jackson.

Elizabeth Taylor, bella y espectacular, deslumbrante y seductora, una de las últimas divas del legendario Hollywood. Y la última estrella del viejo y dorado cine americano. Sin embargo este era un titular para llamar la atención de la luz de su estrella. Para mí, Liz Taylor fue mucho más; una intérprete inigualable e insustituible en clave de drama; nadie como ella para un personaje atormentado, pasional y eminentemente dramático.

domingo, 30 de abril de 2017

Audrey Hepburn. "La princesa de la eterna y dulce sonrisa". "La más bella de las estrellas".



Es la imagen de una escena de "Vacaciones en Roma"
Audrey Hepburn. (Clic en su nombre; homenaje musical). Británica, aunque nacida en Bruselas (1929-1993). De niña y hasta los 15 años fue bailarina. Vivió los horrores de la Guerra Mundial y tuvo una experiencia muy parecida a la de Ana Frank, en el mismo tiempo y lugar, en Holanda. Trabajó un tiempo en un musical y de pronto alguien la llamó para que hiciera una prueba de cámara con William Wyler, que iba a rodar "Vacaciones en Roma". El papel iba a ser para Elizabeth Taylor, pero Wyler quedó impresionado con la prueba y descartó a la Taylor. William Wyler llegó a decir que no había visto nunca una combinación de encanto, naturalidad y talento interpretativo. Cuando las pruebas terminaron, él grito: "Esta es nuestra chica". Luego, la conexión de Gregory Peck y Audrey Hepburn fue tan perfecta que se llegó a decir que hubo romance. Ellos lo desmintieron y Audrey explicó: "Si vas a interpretar un romance tienes que intentar sentirlo, si te conectas con tu pareja. Pero no lo lleves más allá del plató".

Después del estreno del film, Audrey ya era una gran estrella. No obstante siguió durante un tiempo trabajando en el musical que había comenzado anteriormente. En poco tiempo, la naturalidad de su belleza, su elegancia femenina y la transparencia de su personalidad la convirtieron en un símbolo de la moda, pero también de la sencillez. Y así, la Hepburn fue considerada como la actriz más cercana y querida en el mundo del cine. Gozó, además, de la amistad de la mayor parte de los compañeros que tuvo de rodaje. El Oscar a la Mejor Actriz, el único de su carrera, precisamente lo ganaría con "Vacaciones en Roma".

Aquella sonrisa de ternura, tenue, sincera, tímida y transparente (Del film "My Fair Lady")
Después vinieron títulos como "Charada" (1963)"My Fair Lady" (1964)"Cómo robar un millón" (1966), "Dos en la carretera" (1967)entre otros. (Clic en los títulos para enlaces). Es cierto que cosechó buenos amigos, más que enamorados. Rex Harrison la llamaba con cariño "mi principal dama". Cary Grant dijo de ella que "adoraba su sentido del humor" y que siempre pedía por Navidad hacer otra película con Audrey. También ella dijo de Bogart "A veces los tipos más duros resultan ser los más sensible, como Bogey lo era conmigo". Gregory Peck le rindió un homenaje en pleno funeral recitándole uno de sus poemas favoritos. Peck también dijo que nunca había conocido una persona tan fascinante como ella.

Sus ojos dulces y almendrados. Aquí, en "Charada", aquella mirada frágil y asustada
En 1961, Audrey Hepburn interpretaría el papel de su vida en "Desayuno con diamantes", aunque ella prefiriera el de "Historia de una monja". El personaje de Holly en aquel film cautivó a la crítica, a productores y al público en general. Su impecable interpretación, magnífica en un papel que en principio había sido para Marilyn Monroe, cautivó sobre todo porque, en él, su trabajo de prostituta de lujo quedaba tan difuso y sin hacer referencia alguna a su oficio en la ficción, en un perfil de ingenuidad y naturalidad y de tan entrañable sensibilidad, que todo ello le ayudó para hacerse con el título de "icono del glamour y la belleza". Aún así, no olvidemos que el mejor papel de su vida, el que hizo durante el resto de sus años, fue el de entregarse a sus labores humanitarias.


Aquella sonrisa ensoñadora, pícara y bella, sugerente y tentadora. Es una de las escenas de
"Desayuno con diamantes", cuando cantaba "Moon River" (clic en el título)
Volviendo a "Breakfast at Tiffany´s" (Clic), el film la convirtió en icono del celuloide, hay dos anécdotas curiosos y muy poco conocidas. Una es la amistad leal e inquebrantable que le profesaron, y hasta su muerte, precisamente dos de los que fueron compañeros de rodaje, muy queridos por ella: Gregory Peck y George Peppard. Del primero ya hicimos referencia. De George Peppard, se supo que el entendimiento profesional en el rodaje al principio fue difícil, aunque luego, conforme transcurría el trabajo de ambos, la relación fue exquisita y en perfecta sintonía, curiosamente con algunos coqueteos fuera de rodaje y con los que engañaron al equipo de producción, pues según ellos, aquella complicidad formaba parte de su amistad y del trato que habían convenido; complicidad que duraría toda su vida. La otra anécdota es que Henry Mancini, el autor de la banda sonora, compuso "Moon River" pensando en Audrey, y dado que ella no tenia formación musical alguna, Mancini evitó hacer variaciones complejas del tema. Luego, un ejecutivo de producción propuso eliminar la canción, manifestando que era "estúpida". Hepburn, cuando  lo supo, se enfadó bastante y dijo que el estúpido era él, añadiendo: "Por encima de mi cadáver".


El cine dijo que era "la sonrisa más hermosa del mundo". Todos nosotros dijimos que aquella
era una sonrisa... desde el corazón. (Escena de "Desayuno con diamantes")
El guionista de una de sus películas, con el que Audrey mantuvo un romance, declaró: "Audrey era hermosa, triste y romántica; nunca conseguí verla completamente feliz". Se casó dos veces y ni siquiera Mel Ferrer, su primer marido, el que más la ayudó, consiguió hacerla feliz. Durante este matrimonio, Audrey estuvo enamorada de Albert Finney (su pareja de rodaje en "Dos en la carretera"), pero éste la rechazó y, al parecer, cayó en una gran depresión. Era un "manojo de nervios", tal y como aparecía en una de las facetas del perfil de Holly, personaje de "Desayuno con diamantes" e intentaba tranquilizarse y, tal vez, aliviar su angustia melancólica, fumando tres paquetes de cigarrillos diarios. Quizá este abuso el que la llevó a padecer el cáncer por el que falleció a los 63 años.


Aquella imagen, increíblemente bella, del rostro lloroso y
 angustiado de Holly, porque está a punto de perder a
Paul, la persona de quien se da cuenta que necesita.
Inolvidable aquella frase de Audrey en este film. "Somos un par de seres que no se pertenecen, un par de infelices sin nombre, porque soy como este gato, no pertenecemos a nadie. Nadie nos pertenece, ni siquiera el uno al otro". Como inolvidable también la frase de Paul a Holly, cuando le dijo: "¿Sabes lo que te pasa? No tienes valor, tienes miedo, miedo de enfrentarte contigo misma y decir está bien, la vida es una realidad, las personas se pertenecen las unas a las otras porque es la única forma de conseguir la verdadera felicidad. Tú te consideras un espíritu libre, un ser salvaje y te asuste la idea de que alguien pueda meterte en una jaula. Bueno nena, ya estás en una jaula, tu misma la has construido y en ella seguirás vayas a donde vayas, porque no importa donde huyas, siempre acabarás tropezando contigo misma". (Clic en texto de la frase)

Finalmente, no me resisto a dejar aquí alguno de los guiños de complicidad y de misivas que dirigí a "la princesa de la eterna y dulce sonrisa" en "El blog de Audrfey Hepburn", su rincón virtual, el que Rusty Andecor creó para ella (Clic en su título para entrar en él).
  
Pues de mi pluma, la de Rusty Andecor, afectada siempre por el encanto y hechizo de Audrey Hepburn, de quien se decía que fue "una estrella que no veía su propia luz", y en un post que dedicaba a la esencia que ella nos transmitía, la que nos inspiraba y que titulaba "La fascinación de Audrey Hepburn", decía así, hace ya unos años:

Fascinados por el mensaje de su mirada espontánea y de la frescura
de su sonrisa, la imagen de Audrey nos sugería... su "cara de ángel"
"Del resplandor que fluía de Audrey Hepburn y de la magia con que la envolvía, lo de menos es la excusa comercial que nos arrastra al consumismo de su icono y de todo aquello que representa. Lo que ciertamente nos fascinaba de aquella "cara de ángel" (porque eso era lo que nos sugería a quienes la "descubrimos", fascinados por el mensaje de su mirada y de su sonrisa: la frescura de su sensibilidad, la sencillez de su espontaneidad, la fuerza de su ternura, su natural elegancia y la generosidad de sus palabras que, a veces en silencio, nos expresaba el lenguaje de sus ojos.

Para mí, Audrey fue mi inspiración para entrar en esa desconocida y novedosa dimensión que jamás había conocido antes: la de la poesía. Cierto es que he sido "aprendiz de poeta" y sé que no voy a pasar de ahí, aunque por mi falta de recursos lingüísticos, entre otras razones, pero ella me enseñó a penetrar en los secretos y en los poderes de la imaginación, de la sensibilidad y de los ensueños, quizá utilizando el truco "su destello". Y me ayudó a apreciar la belleza que hay en la fragilidad, en el mensaje de la ternura, en la generosidad de la sonrisa y en la sencillez de lo natural. Y con todo eso, pude convertirme en un "componedor de versos" dedicados a mi admiración y embeleso por su destello, y ello desde la influencia de todo aquello que representaba su estilo de imagen y el encanto de su comunicación con nosotros y desde el escenario del cine.
  
Se dice que Audrel nos dejó la imagen más hermosa de todos los tiempos, además de su eterna sonrisa.
Se dice que nos dejó el destello de la bondad y belleza de su corazón.
Se dice de Audrey Hepburn, que "nos dejó, precisamente, la imagen más hermosa de todos los tiempos, que su personalidad y su estilo fueron dignos de una moda inolvidable e inmortalizada en el tiempo". Se dice de ella que "nos quedó aquella eterna sonrisa que llegó a representar un símbolo y una muestra para todas aquellas jóvenes generaciones que la imitaron, además del recuerdo de su esbelta y tenue figura, y ello para convencernos que también era un ejemplo de belleza". Pero yo pienso, y estoy convencido de ello, que "lo que más nos cautivó de su imagen, de la expresividad de su mirada y de la sinceridad de su sonrisa, fue el mensaje que salía directamente de su corazón, porque con el que nos acariciaba a todos los que la contemplábamos"

"Nadie mejor que tú para describirme los azules de ese universo de esperanzas e ilusiones"
"Nadie para enseñarme como tú, mi eterna musa, aquel color rosa de tus ensoñaciones"
En otra ocasión, en el 20 aniversario de su viaje a ese cielo en el que ella debe estar, le dejé en "su blog" este simbólico regalo:   
  
"No temas volar sobre el viento
ni dejes pintar sobre azul
la esencia y sabor de tus sueños"

Pues... "Supongo que fue un sueño que tuve una noche de delirio nostálgico, cuando fantaseaba con aquel ser maravilloso y ávido de ternura llamado Holly. No sé si fue mi juego imaginativo, el que apareció antes de perder mi consciencia, pero cuando desperté sabía que tú, mi eterna musa, mi compañera de sueños, me habías regalado esos versos, aunque yo los había escrito para ti. Nadie mejor que tú para describirme los azules de ese universo de ilusiones y de esperanzas. Nadie mejor que tú para aliviar mis inquietudes y endulzar mis desazones".

La actriz que se convirtió en icono de la elegancia
y sencillez, pero también del glamour.
"Déjame, querida mía, mi dulce Audrey, que te susurre, muy cerca de tu corazón, esos versos que una vez te compuse y que te dejé en tu rincón virtual, en ese "pequeño universo" que yo creé para ti. Guárdalos en el cofre de los regalos de tus amigos, y no olvides que nadie de los que fuimos fieles a ti te olvidamos.

"Soñé con aquel dulce sabor de tus ojos
perfumados de tristeza y de nostalgia,
fascinado por la magia de tu imagen
y por tu ingenua y tímida sonrisa".

"Y supe que estabas ahí,
en el universo de aquel sueño,
iluminado por la luz de tu mirada,
y empapado en los colores de tu cuento".
  
"Y ahora siento que te amo
y ahora sé que no soy dueño
y ahora tengo en mi esperanza
quizá, besar tu corazón risueño"  

Audrey Hepburn le debemos tanto que no estaría demás reiterarle desde aquí aquel agradecimiento que ya le hicimos en una carta para ella hace ya algún tiempo. Nuestro mensaje, difundido en su blog, decía así:
  
Nosotros sabemos que estás ahí, en tu paraíso, y que nos abres
la puerta para recibirnos con tu sonrisa, esa que alivia el dolor
y cura el desencanto, sabiendo que también nosotros te vamos
a sonreír a ti y al mundo con el que quisiste ser generosa.
"Recuerdo cómo entregaste tus últimos años para ayudar a quienes necesitaban que alguien les tendiera una mano, a ese mundo de niños desfavorecidos. Y tú se la tendiste; y fuiste la embajadora de la infancia en Unicef. Y hace tiempo entendimos porqué nos quedó esa imagen tuya en donde podemos ver reflejada la bondad de tu alma. Y entendimos porqué, muchos de nosotros, cuando vemos las miserias y las insidias de este mundo, nos acordamos de tu generosidad hacia el infortunio de esos seres tan desdichados".

Me quedo con una frase de Audrey que decía: "El amor no tiene nada que ver con aquello que esperas conseguir de quien amas, sino con lo que esperas de tu corazón al darlo". Sin olvidar las veces que dijo que la risa o la sonrisa podía curar el dolor y el desengaño. O que... la belleza de una mujer no estaba ni en el atractivo de su rostro o de su cuerpo, ni en su vestido ni en su adorno, sino en el reflejo de su alma, en el cuidado y ayuda, con su amor y pasión, con que decide dar a los demás.

Por cierto... querida Audrey... Siempre supe que estabas ahí, en la fragilidad de nuestros corazones y en la luz de nuestra débil esperanza, para animar nuestro espíritu y abrazar nuestras ilusiones. Pero... sobre todo... Siempre supe que cuando cantabas "Moon River", cantabas para mí, que seguirías mi camino y cuidarías de mis sueños, desde el "Río de Luna", desde tu destello, aquel que desde lejos me hiciste ver en tu canción.
  
"La princesa de la dulce sonrisa". La imagen más hermosa de todos los tiempos. El icono de la eleganciay sencillez, pero también del glamour. Rusty Andecor dice que "el blanco y negro de sus escenas no pudieroncon los colores de su ensoñación" (Clic en el texto para abrir un vídeo-documento)