Garbo - Dietrich - Kelly - Hepburn.. Cuatro mitos del cine.

Garbo - Dietrich - Kelly - Hepburn.. Cuatro mitos del cine.
Estrellas leyendas del cine dorado. Escenas con intriga y misterios, ilusión y desengaños, amores y traiciones, pasiones y odios. Son algunas de esas grandes estrellas, entre el universo de los mitos del cine. Estrellas del fascinante cine en “Blanco y Negro”. (Clic imagen portada)

sábado, 14 de septiembre de 2019

Kim Novak. Una belleza sensual y misteriosa. Una "actriz de culto" en la década de los 50 y la musa predilecta de Alfred Hichcock..

Bella, enigmática y perturbadora. Así veíamos a Kim Novak
"Kim Novak: hierática, sensual y perturbadora" (De un titular de Claudio Utrera, en "La opinión de Málaga").

Frases conocidas de Kim Novak:
     
"Los momentos que siempre recordaremos llegan de repente, sin hacer ruido".
               
"Sólo tocar aquel árbol viejo fue realmente conmovedor para mi, porque al tocar esos árboles, que tienen un gran sentido del paso del tiempo, de la historia, es como si estuvieras tocando la esencia, la sustancia misma de la vida".         
            
"Un día empecé a perder la confianza en mis instintos, y es muy duro para una persona instintiva como yo".
     
"Tuve que aceptar la afrenta como el más oscuro de los sentimientos que una mujer puede sufrir". (Refiriéndose a su etapa de inicio en el cine, cuando a los 20 años sufriría el acoso y abusos del magnate de la Columbia que la contrató)
        
"Llega un momento en que nos hundimos en el pozo de nuestras miserias. Entonces vemos la verdad y comprendemos que no somos nada. Y es cuando intentamos ver las estrellas a plena luz del día" .           
     
También pudimos ver, a veces en su imagen, un halo de candidez
que nos llevaba a confiar en su aparente ingenuidad
Kim Novak. Estadounidense, nacida en Chicago el 13 de febrero de 1933 y vive actualmente en Oregón. De nombre original Marilyn Pauline Novak. Su padre, funcionario municipal de tráfico y ferroviario. Su madre, profesora. Pasó de modelo de unos grandes almacenes a ascensorista, empleada de una tienda y auxiliar de dentista. Más tarde volvió a su oficio de modelo hasta que se fue a Los Ángeles, en donde recibió clases de interpretación y tuvo que renunciar a su nombre Marilyn como artístico para quedarse en Kim Novak. Allí comenzó a trabajar en la RKO para terminar con un contrato en la Columbia, con la que rodó su primera película como protagonista junto a Fred McMurray. No recibió buen crítica por su interpretación, aunque la crítica y los productores se fijaron en su buen físico, pero sobre todo en la fotogenia de sus ojos.
               
De Kim Novak se puede decir que, sin haber sido una actriz superdotada en el talento artístico que llevó a otras de su generación a la cima del estrellato, consiguió un puesto de honor como intérprete del cine dorado de Hollywood por algunos de sus filmes. Encasillada como una belleza sensual y un sex-symbol de los 50, su halo de misterio sedujo a Alfred Hichcock, quien la adoptó como una de sus musas y logrando con ella una de sus obras maestras: "Vértigo".
    
El carismático rostro de Kim Novak, la belleza de sus
facciones y una de sus poses más habituales.
Kim Novak deslumbraba en la pantalla con su belleza y en las películas que comenzó a rodar no parecía que importara hacer grandes esfuerzos interpretativos para bordar un papel. Aún así, pronto llegaría ocasiones del lucimiento de sus dotes de actriz. "El hombre del brazo de oro" y "Picnic" serían los dos primeros ejemplos. La carrera de Novak tuvo algunos altibajos y en 1965 se retiró por unos años, coincidiendo ese mismo año al contraer matrimonio con el actor Richad Johnson. Después, aunque de nuevo incorporada a los rodajes, sólo alcanzaría un par de trabajos notables antes de llegar a la mediocridad y conformarse con uno de los personajes estelares en la serie "Falcon Crest" en la temporada de 1986-87.
             
En la filmografía de Kim Novak hay contabilizadas 27 películas que rodó, aparte de dos series y un film para televisión, en una carrera profesional que abarcó desde 1954 hasta 1991, año en que se retiró definitivamente de los platós. Fue la Columbia la que produjo la mayor parte de sus películas, comenzando por las primeras en 1954, "La casa número 322", dirigida por Richard Quine, con McMurray en el reparto, y "Phffft!", de Mark Robson y con Jack Lemmon como co-protagonista. La primera, un thriller de "cine negro", antológico en el género. En 1955 destacó "El hombre del brazo de oro", de Otto Preminger, con Frank Sinatra y Eleanor Parker como protagonistas, un drama sobre las drogas que tuvo varias nominaciones, destacándose el reconocimiento artístico de Sinatra y el de la producción en blanco y negro.
             
Tres perfiles de imagen de Novak que tal vez representan distintos aspectos de su interpretación en el
papel de sus personajes: enigmática o perturbadora, tímida o ingenua, y sensual y seductora.
En 1956 rueda dos películas. "Picnic", de Joshua Logan, con William Wolden en el reparto, polémico melodrama sureño que emerge un erotismo impropio de la época y que consigue dos Oscars de las 6 nominaciones que obtiene. "La historia de Eddy Duchin",  de George Sidney y con Tyrone Power en el reparto, un drama musical que consigue 4 nominaciones al Oscar. En el 57 vuelve a ser dirigida por George Sidney en dos producciones. Una es "Jeanne Eagels", un drama biográfico. La otra, "Pal Joey", con Frank Sinatra y Rita Hayworth, un típico musical de Broadway.
     
Kim Novak consigue la cima de su carrera en 1958 con dos clásicos en los que comparte compañero protagonista a James Stewart. Una es "Me enamoré de una bruja", una comedia romántica dirigida por Richard Quine. La otra es "Vértigo", un magnífico thriller psicológico que dirige Alfred Hichcock y que, además de ser una película de culto, está considerada por la crítica y por las encuestas del público como la gran obra maestra de Hichcock. Pablo Kurt, de Filmaffinity, se refiere a ella como "una minuciosa y compleja intriga psicológica llena de simbolismos y múltiples lecturas, un remolino insondable que te absorbe en su fascinante espiral narrativa sobre el deseo y lo idealizado". Y añade Kurt, "obsesiones circulares y vértigos ante lo desconocido o irreal, reflejados en su póster, su título, su banda sonora y no pocos hallazgos visuales de esta preciosa e hipnótica obra de arte". En definitiva, un tesoro del cine. Algo pasó para que este film no consiguiera un Oscar.
      
David Bowie y Kim Novak en el film "Gigolo" (1978)
En los años siguientes, sus cuatro últimos notables trabajos. "En mitad de la noche" (1959), melodrama dirigido por Delbert Mann y co-protagonizada por Fredric March. "Un extraño en mi vida" (1960), con Kirk Douglas en el reparto, un drama de infidelidad. "La misteriosa dama de negro" (1962), con Jack Lemmon como co-protagonista, los dos últimos filmes dirigidos por Richard Quine. "Bésame, tonto" (1964), una comedia que dirigida por Billy Wilder y con Dean Martin en el reparto.

Kim Novak comienza su declive a partir de 1965 con "The Amorous Adventures of Moll Flanders", una comedia romántica ambientada en el siglo XVIII que dirige Terence Young y con Richard Johnson en el reparto, precisamente con quien ese mismo año se casa. A partir de aquí, se produce un retiro de la actriz, quizá se plantea dejar la interpretación para siempre, pero Robert Aldrich, ejecutivo de la MGM, la convence y la dirige en "La leyenda de Lylah Clare" (1968), un drama de "cine dentro del cine", y que co-protagoniza con Peter Finch. Quizá es ésta su último trabajo destacable. Para mí, su exhibición interpretativa es brillante y, una vez más, inquietante. Después de diez años de trabajos mediocres, sólo merece la pena "Gigolo" (1979), un drama sobre el tema de la prostitución en los años 20 y que tiene el aliciente de un llamativo reparto, como es el de Marlene Dietrich, Maria Schell, Sydne Rome, David Bowie y Curd Jürgens. Además de un trabajo como actriz secundaria en "El espejo roto(1980), con Elizabeth Taylor, Angela Lansbury, Rock Hudson, Geraldine Chaplin y Tony Curtis, una impecable adaptación de una novela de Agatha Christie. Novak tenía ya aquí 47 años y su declive era evidente.
           
El descubrimiento de Kim Novak suponía una renovación del encasillamiento del perfil y la imagen de
Rita y Marilyn. Había que crear un nuevo atractivo, manteniendo la sensualidad de ambas estrellas.
La última aparición de Kim Novak en el cine se produce en 1991 en una pésima película de intriga titulada "Pasiones prohibidas". En sus trabajos para televisión, sólo merece mencionar el episodio piloto de "Alfred Hichcock presenta" (1985), en una corta aparición y en que también intervienen Melanie Griffith y Tippi Hedren. Y "Falcon Crest", la famosa serie que se inició en 1981 y que tuvo a la actriz en la temporada 86-87.
             
La oportunidad de Kim Novak, cuando la Columbia se fijó en ella, fue porque se buscaba una nueva actriz como recambio a Rita Hayworth y un nuevo brillo de imagen para renovar la de Marilyn Monroe. Y se buscaba un reclamo con el impacto de un descubrimiento. Había que innovar el perfil de la estrella de los 50. El público quería ver un rostro nuevo. La verdad es que se hicieron cientos de pruebas y la deslumbrante presencia de rostro de Marilyn Novak, como era entonces su nombre, fue la que sedujo a los productores. Sin embargo, se insistió en un nuevo nombre artístico, pues si debía renovarse la imagen no podía seguir llamándose Marilyn. La terquedad de la actriz ante la imposición cedió al cambio de nombre, pero no al apellido por el que quería conservar así su origen y su ascendencia checo-polaca.
       
La Columbia consiguió de Kim Novak una explosión de belleza y sensualidad, unido a la atracción
inquietante del secreto del mensaje oculto de la mirada de sus ojos. Mucho más que un "sex-symbol".

Todo un reto de innovación, una nueva estrella, para sustituir la imagen de Hayworth y Monroe.
Curiosa la trayectoria estelar de su carrera, que aún su buena acogida por la crítica y el público, no dio fruto en el reconocimiento de premios. Ni el impacto interpretativo de Madeleine, la mujer enigmática perseguida por Stewart en "Vértigo", ni su impresionante papel en "La leyenda de Lylah Clare", o sus sugerentes mensajes envueltos en misterio y sensualidad, fueron suficientes para conseguir una sola nominación a los Oscars. Es posible que habría influido, aunque negativamente, el atractivo de la supuesta frivolidad que mostraba y la impresión que producía cuando contemplábamos la sugerencia de su voluptuosidad. Ciertamente, los 50 y los 60, era una época en que se solía adorar de forma lasciva, a veces obscena, la imagen de la mujer rubia, agresiva de curvas y de figura "maciza", como así llamábamos. Kim Novak y su increíble atractivo era precisamente esa representación.
            
Y lo cierto es que esos encantos y su deslumbrante pelo rubio fueron los que sedujeron al público de aquellas dos décadas. Pero también fueron los que obsesionaron y cegaron a Harry Cohn, presidente de la Columbia, quien se apresuró a ganar la atención y fichar a la actriz. A él se le debe la acertada idea de cambiarle su impecable cabello ceniza por un tono parecido al color lavanda, lo que hizo transformar su atractivo en más irresistible y original.
        
Además del calificativo de la crítica de Novak como
"estrella de culto", muchos cinéfilos como yo, la hemos
visto como una actriz imprescindibles para el cine.
Se dice que el potencial sensual y el sello erótico que su imagen desprendía en los diferentes papeles que interpretaba, estaban también muy elaborados por la mano de los cineastas que la dirigieron, tales como Richard Quine, Alfred Hitchcock, Otto Preminger, Billy Wilder o George Sidney. Sin embargo, no era difícil que Novak exhibiera su rol tal y como los directores pretendían. Ellos mismos supieron muy bien favorecer la carga de sensualidad que la propia actriz poseía para conseguir cuidadosamente aquel mítico perfil que provocaba "su fría pero perturbadora sensualidad".
      
Kim Novak no ha sido considerada como una de las grandes actrices, ni siquiera una de las "divas de Hollywood". Trato injusto, a mi juicio. Pues la fascinación que desprendía en la aparición hierática, pero solemne y enigmática, en algunos de sus planos y trabajos, así como en las impresionantes interpretaciones que derrochaba en "Picnic" y "Vértigo", por no mencionar otros, como en "La leyenda de Lylah Clare" o incluso "Me enamoré de una bruja", la hizo digna de admiración y respeto al considerarla como una "estrella de culto". El propio Alfred Hichcock hizo de ella su musa predilecta. Y ello, no obstante las discrepancias que surgieron durante el rodaje de "Vértigo" entre la estrella y el director. A propósito de este film, recientemente la revista "Sight & Sound" la eligió como "la mejor película de todos los tiempos", a pesar de que en su momento fuera considerada como "un fallo dentro de la filmografía del director inglés y la actuación de Kim solo tuvo una tibia respuesta". Algo incomprensible por quienes lo entendieron así.        
      
Arriba, izquierda a derecha, a los 13 y 17 años, cuando trabajó de modelo en unos grandes almacenes. Debajo
izquierda a derecha, a los 20 años, momento en que Marilyn Novak firma su contrato en la Columbia con Harry
Cohn. Deja de ser Marilyn y para llamarse Kim. Deja su tímida e ingenua apariencia y se convierte en la presa
fácil del déspota y tirano Cohn. A la derecha, Kim no ha cumplido aún 21 años, en su primera película.
Su cambio ya es evidente. Comienza a ser la rubia sensual y despampanante. Sería su marca y perfil.
Otra cuestión, más penosa y vergonzosa, volviendo a los inicios de la carrera de la actriz, fue la sucesión de abusos que debió soportar, para conseguir llegar al éxito en su trayectoria profesional, además de que para ello ya le valían el magnetismo de su fotogenia y sus méritos artísticos. Alguna vez, en sus comienzos, confesaría que aquellos inicios fueron un infierno, pero tuvo que reprimirse, pues fue amenazada con acabar con su carrera si hablaba y no se doblegaba a las condiciones indecentes y vergonzosas que le exigían. Ella misma llegó a declarar mucho después en una entrevista: "me alejé de Hollywood en parte porque no quería enfrentarme a los acosadores y quienes me había humillado". Y añadió "tuve que ceder a la presión en vez de luchar por lo que sentía que estaba bien".
            
Sobre este tema, recogemos del "Diario Las Américas", de un artículo publicado en fecha 14 de febrero de 2018, en que se relata cómo la actriz se sumó a las víctimas del "#MeToo" y al creciente número de mujeres que sufrieron sexismos y abusos: "Novak escribió en diciembre de 2017 en su Facebook que el debate internacional desencadenado por las acusaciones de acoso y abuso sexual la removió, porque había aceptado de verdad "todos los sentimientos oscuros" experimentados en sus años de éxito. Ese dolor lo exterioriza ahora con una pintura que dice salirle del alma, que titula "Tiempo del ajuste de cuentas" y que muestra a una mujer junto al perfil de un hombre de aspecto amenazador".
              
Kim Novak, en su cara hierática, fría y distante.
Lo cierto es que cuando Novak fue celebrada en el festival de Cannes de 1956 a sus 23 años como una actriz revelación, para entonces ya había conocido "las mieles oscuras" propias del acoso y abusos de las actrices de cine. Harry Cohn, el siniestro y tirano productor de Hollywood, todopoderoso de la Columbia, cuenta Adrian Massanet, de "Espinof", "contrataba a jóvenes actrices a cambio de sexo. Marilyn Novak fue una de ellas", tal y como la misma actriz llegó a declarar en su cuenta de Facebook y a la que antes nos referíamos. Al parecer, aquel año de 1953 en su debut, cuando sólo tenía 20 años, no sólo aceptó de Cohn cambiar su nombre Marilyn por el de Kim, sino que tuvo que soportar la vergüenza de verse humillada ante los abusos del productor. Ella misma diría "tuve que aceptar la afrenta como el más oscuro de los sentimientos que una mujer puede sufrir". Y el hecho es que "se plegó a la presión de Hollywood y dejó el negocio del cine en lugar de denunciar a los acosadores". Luego continuaba Novak "Ahora ya no callaría más", añadía en "El diario Las Américas", acordándose de las jóvenes que ella misma conoció y que cayeron en depresión e intentos de suicidio.
        
Kim Novak, en su cara y perfil inquietante y perturbador, enigmático y desconcertante.
Por otra parte, también Novak tuvo que sufrir las burlas de sus antiguos compañeros y del mundillo del chisme y la farándula, cuando en una entrega de un premio en la gala de los Oscars en 2014 se cebaron con su imagen llamándola bruja y vieja, y recordándole la máscara de su rostro por el fracaso de la cirugía plástica a que debían haberla sometido. Agravio que pudo superar compensándole el grato recuerdo de la aclamación que tuvo en el año anterior en el Festival de Cannes, por el homenaje que se le dedicó; pero, sobre todo, contenta por haberse curado del cáncer de mama que había sufrido en años anteriores.
           
En cuanto a sus parejas y romances, aparte de su fallido matrimonio con el actor Richard Johnson en 1965, de quien se divorció al año siguiente, y de la relación estable con su segundo marido, el veterinario Robert Malloy desde el 76, tuvo un devaneo con el actor Michael Brandon durante el rodaje de un telefilme en 1973 y una experiencia tormentosa en 1991 con el director Mike Figgis, ya casada con Malloy, cuando rodó su última película "Pasiones prohibidas". Estas relaciones, como parejas que duraron algún tiempo.
            
Podría haber pasado por la escena de una fiesta a la que asistió
Vilallonga en la casa de Novak. Sin embargo es un momento de
rodaje de "Vértigo". Vemos muy cerca de ella a Hichcock.
Por otro lado, hay que decir que sus flirteos y amoríos furtivos fueron incontables. Frank Sinatra, Sammy Davis Jr., el director Richard Quine, Glenn Ford, Ramfis Trujillo, el hijo del dictador, incluso el propio senador Robert Kennedy, fueron algunos de ellos entre otros muchos y durante los 50, cuando sólo tenía entre 23 y 25 años. Relaciones que tuvo para cuidar su trato social, decía ella misma, aparte del odioso trato que soportó de Harry Cohn, de nuevo, tras su persecución obsesiva hacia ella y hasta pocos meses que éste falleció en 1958.
        
Cumplidos ya sus treinta años, Novak fue cogiendo fama de libertina. Sus escarceos se producían en fiestas que ella o algún amigo suyo organizaban con invitados que elegía a veces al azar. El aristócrata, actor y "playboy" José Luis de Vilallonga se refiere a sus desmadres sexuales en un artículo de Manuel Román, que escribe en "Chic", cuando en una ocasión el actor fue invitado a una de las fiestas de la actriz en su casa de Los Ángeles. O quizá fue en su residencia en Monterrey.
         
No deja de ser curioso cómo ante un rostro hierático y aparentemente inexpresivo, como el de Novak,
su perfil expresivo es tan versátil como el más perfecto para su rol interpretativo.
El hecho es que Vilallonga se encontró con once hombres, sin otra mujer más que Marilyn Novak, todos gentes del cine y vividores con clase, en una animada velada en la que corría la bebida y la cocaína. Tal fue la sorpresa que éste no daba crédito a lo que veía. Al parecer, se trataba de una especie de juego sexual que terminada en una orgía. El escritor Vilallonga cuenta que ya de madrugada se hizo un sorteo y el afortunado se iba al dormitorio con Kim Novak para acostarse con ella. Así de real y sencillo. Y añadió que en otra ocasión fueron varios los que se beneficiaron del juego de Novak para ser invitados a su lecho. Vilallonga dijo entonces que no volvería a la cita al no tener ninguna ocasión de ser el afortunado en aquella extravagante "ruleta de la suerte". Lo cierto es que aquel juego era un libertino pasatiempo al que acostumbraban participar algunos de los famosos del cine y que, curiosamente, parece que se veía, no solo como algo muy normal en su élite social, sino como un signo de clase, de distinción entre la afamada colección de los "personajes" que se mueven "entre bastidores" del mundillo del cine. Se dice, sin embargo, y esto ya forma parte de la especulación, que Kim Novak utilizó este pasatiempo de desenfrenos y excesos para vengarse de las humillaciones sufridas por el trato degradante de Harry Cohn y otros poderosos de la Columbia. De alguna forma, Novak también así humillaría a sus invitados, degradándoles a la condición de objetos sexuales al manejar su líbido y sus bajos deseos con su juego.
         
Belleza, elegancia, sofisticación, sensualidad, e incluso aquella expresión enigmática de su
rostro. Todo ellos, se reunía en cada unos de los perfiles de su imagen.
Como en otros reportajes dedicados a otras estrellas del cine dorado de Hollywood, no es aquí donde tengamos que hacer balance y censura de la vida personal de Kim Novak, ni mucho menos se merecería mermar su crédito y prestigio por cuestiones de consideración e índole moral, que tan solo hemos querido hacer una referencia anecdótica a su crónica sentimental. Es su talento y sus dotes interpretativas, lo que nos interesa analizar y valorar aquí. En esa estimación, debemos recordar que Kim Novak estuvo entre las estrellas más taquilleras de los 50, aunque nunca fue nominada a un Oscar, como ya dijimos. Que luchó contra los estereotipos en que quisieron encasillarla, como la rubia atractiva y curvilínea de Hollywood, tal y como hizo Marilyn Monroe. Quizá fue ese aspecto de la belleza más fría y distante que la de la propia Monroe o la de otras actrices, lo que la hizo más interesante y carismática, más turbadora y original. Con todo eso, si la historia del "séptimo arte" se cuidara bien de estimar y valorar la carrera artística e interpretativa de los actores y actrices que hicieron el cine, sin ninguna duda pondrían a Kim Novak como una de las artistas más geniales del celuloide. Lamentablemente, ni siquiera se encuentra entre las 50 mejores actrices de la historia, aún estando considerada como la "actriz de culto" que fue.
     
La imagen de Kim Novak siempre nos asombró por la versatilidad con que nos transmitía el mensaje
de su rostro. Aunque estábamos acostumbrados a su expresión misteriosa y perturbadora, aquí la
vemos mostrando en encanto de su sonrisa. Realmente, la imagen de su rostro era todo... fascinación.
Finalmente, en una entrevista publicada en 2012 por "Sunday Telegraph", hizo esta curiosa confesión acerca de sus pensamientos relacionados con su prematuro retiro de Hollywood: "¿Hice lo correcto al irme? ¿Salí cuando debía? Ahí es cuando me pongo triste", añadía. En este sentido, recordemos cómo los analistas más prestigiosos del cine y la crítica más exigente se manifestaron en favor de las geniales apariciones en escena, con su expresión tan inquietante e insólita.
        
Actualmente, sabemos de Novak que, aunque desde su ya lejano retiro de los platós y los rodajes, se aficionó a la cría de caballos, se convirtió también en una gran artista de la pintura al óleo, y que ha expuesto en galerías de arte en numerosas ocasiones. Kim Novak es una de las pocas actrices supervivientes del cine de los 50 y aún goza de buena salud, a pesar de su avanzada edad. Sin embargo, ella misma habló de su enfermedad mental, cuando acababa de asistir por última vez a la edición del Festival de Cannes de 2013. Noticia que no dejó de sorprendernos, aunque sabíamos de sus limitaciones y que entonces achacábamos a su avanzada edad. 
                
Kim Novak, una de las actrices que, debido al especial carisma de su imagen, fue de las mas retratadas
por los pintores del género. Las pinturas de debajo,  fueron realizadas por la misma actriz.
David Martos, de ABC, en su artículo en "PlayCine" de 25 de mayo de 2013, hacía referencia a una entrevista en la ella revelaba la afección que padecía desde joven, pero sobre todo desde los últimos años que pasó en Hollywood. Kim Novak declaraba entonces con tristeza: "Ser bipolar me daba valentía, me hacía pensar algunas veces que era especial, pero otras también me generó grandes depresiones. Mi familia no tenía confianza en mi, especialmente mi padre, que pensaba que no podía hacer nada en el mundo de la actuación". Y añadía: "ahora, sin la medicación que debo tomar cada día, no podría vivir". 
              
"Kim Novak. La musa de un genio, el amor inconfesable de toda una generación". Kim Novak. Fue mucho más que un "sex-symbol". Una actriz que personificó el prototipo de la heroína hiératica, perturbadora y sensual. Una actriz que derrochó en la pantalla y en su imagen pública la genialidad de su arte y de un estilo muy especial. Una actriz que nos fascinó con la sugerencia de su mensaje de los 50 y los 60, y a quienes la vimos en el cine décadas después.
            
Ángel González "Rusty Andecor"

viernes, 7 de junio de 2019

Doris Day. "La rubia amable y simpática del cine". La reina de la comedia romántica americana.

Doris Day. Su rostro siempre fue uno de los más gratificantes del
cine. Su abierta y sincera sonrisa, con su guiño tierno y picarón,
y la gracia de su desparpajo, nos hacía felices a todo su público.
"La mediana edad es la juventud sin frivolidad, y la edad sin deterioro".
            
"La vulgaridad comienza cuando la imaginación sucumbe a lo explícito"
         
"Me gustar cantar, pero sobre todo me gusta cantar canciones de amor"
            
"Yo encuentro la belleza en los animales. Encuentro la belleza en todas partes. Encuentro la belleza en mi jardín".
            
(Doris Day)
         
Defensora de los animales, decía: "Voy a hacer todo lo que pueda por el mundo animal, y nunca voy a parar". Y añadía: "Nunca he conocido a un animal que no me gustara, y no puedo decir lo mismo de las personas".

Fallecida recientemente el pasado mayo, "Doris Day fue la actriz amable, generosa, entrañable, la rubia dulce y candorosa de Hollywood, la de las´confidencias a medianoche` y quien, ahora que se ha ido, le contará a su amigo del alma Rock Hudson las confidencias que no tuvo tiempo de contarle cuando se se fue hacía ya más de 30 años" (Rusty Andecor) 
     
Doris Kappelhoff era vocalista de las "big bands" de los 40. Cantó en la "Les Brown" y en la "Barney".
Barney le cambió el nombre a Doris Day. "Day" por la canción "Day after Day" que tenía en su repertorio
Doris Day. Norteamericana, nacida en Cincinnati el 3 de abril de 1922 y fallecida en San Diego, California, el 13 de mayo de 2019, a los 97 años de edad. De nombre original Doris Mary Ann Kappelhoff, fue el músico Barney Rapp quien le sugirió cambiarse el nombre a Doris Day por la canción "Day After Day", que era parte de su repertorio en sus años de cantante, ya que aunque desde los 12 años había comenzado a dedicarse al baile, a los 16 años sufrió un accidente que le impidió cumplir su sueño de bailarina. Estuvo hospitalizada 14 meses. Ya en 1939 había comenzado a formar parte de las llamadas entonces "big bands" y fue precisamente la de Barney con la que comenzó a tomarse en serio su profesión de cantante para actuar en clubs nocturnos y cabarets teatros. Aquel año, a los 17 años, se casaría con un trombonista componente de la "Les Brown Band", de la que también fue vocalista. A los 19 se divorciaría, aunque al no poder soportar la soledad volvería a casarse a los 22 años, esta vez con un saxofonista de la orquesta "Diexeland" de Bob Crosby Tampoco duraría mucho el matrimonio y terminaron separándose. (Su vida,haciendo clic en su nombre, más arriba).
                    
Doris alternaba en la década de los 40 su oficio de cantante de las "big bands" con sus inicios en el cine.
A finales de los 40 ya empezó a participar en grabaciones musicales para películas, que alternaba con sus continuas giras de vocalista de su banda. Fue en 1948, cuando el director Michael Curtiz, conociendo sus dotes de cantante de baladas del pop de la época, viéndola en un club de Nueva York, la contrató para representar un papel secundario en su film "Romance on the High Seas", pero sobre todo para interpretar en una de las escenas el tema "It´s Magic". La canción sería nominada en aquel año para el Oscar mejor canción. Los ejecutivos de la Warner Bross se enamoraron de su belleza angelical y de su voz de ensueño. No tardaron en contratarla y su compromiso con la productora duró algo más de 6 años. De hecho, un ejecutivo de la Warner, Martin Melcher, se casaría con ella en 1951. Otra relación malograda años después, como veremos, y de quien se divorciaría en 1968, año en que la actriz dejaría definitivamente de trabajar en el cine. (Clic sobre el nombre y los títulos de los filmes sobrescritos en azul tenue, anterior y posterior, para enlazar con vídeos de referencia).
                      
"La rubia más sonriente de Hollywood" o "la rubia simpática del cine". Algunos de los sobrenombres que
se le atribuyeron a Doris Day en los 50, cuando aquella inocente sonrisa cautivó a la crítica y al público.
En realidad fue su perfil para la comedia romántica, con éxito de taquilla en la década de los 50, además de la combinación de su físico atractivo junto a la dulzura y elegancia de su voz, lo que la convirtió en "estrella". Su llamativo pelo rubio y su inocente sonrisa, lo que la hizo en que la llamaran "la rubia más sonriente de Hollywood". Su aspecto amable y su simpatía, lo que la convirtió en "the nice blonde" ("la rubia simpática"). No había interpretaciones magistrales en sus escenas, pero la discreción de sus trabajos en la pantalla y la complicidad que emanaba desde su exquisita sonrisa, además de su trato abierto y cordial con sus compañeros y público, todo hizo que se unos y otros se rindieran a su encanto.
                      
La filmografía de Doris Day comienza, por tanto, como actriz secundaria en el film de Michael Curtiz, "Romanza en alta mar" (1948), una comedia sin grandes pretensiones, pero con el estimulante atractivo de la aparición de Doris como cantante, haciendo gala de su oficio artístico anterior de singer de las "big bands" de los 40. Contratada ya por la Warner Bros, le siguen dos filmes que rodó en 1949, ya como actriz protagonista. Son otras dos comedias. La primera, "Mi sueño eres tú", también dirigida por Michael Curtiz. La segunda, "El amor no puede esperar", que trata de "cine dentro del cine" y en la que aparecen ocasionalmente Gary Cooper, Joan Crawford, Edward G. Robinson y otras celebridades.
               
Impresionante interpretación de Doris en una impresionante película, al lado de una leyenda: Douglas 
En 1950 Doris Day rueda tres películas, entre las que la más conocido para Day fue "Té para dos", una comedia musical dirigida por David Butler. Sin embargo, fue "El trompetista", un drama ambientado en el mundo del jazz, con dirección de Curtiz nuevamente, y protagonizada por Kirk Douglas y Lauren Bacall, el trabajo que le dio prestigio, y ello no sólo al demostrar unas dotes dramáticas que tal vez quedaron frustradas por su posterior encasillado perfil en la comedia, sino por sus convincentes actuaciones en las escenas como vocalista de jazz, que por ello era cantante. Impresionante, uno de los duelos dramáticos entre Douglas y Day en una representación muy creíble de la actriz. Lástima que ese potencial dramático que poseía la actriz nunca más fuera aprovechado para una interpretación acorde con su capacidad. Por cierto, un trabajo en un "blanco y negro" impecable.
              
La belleza de Doris Day, no sólo estaba en el publicitado cliché de su sonrisa, ni en la ingenuidad de su
mirada, sino en una complicidad mágica y extraña con que nos atrapaba a nuestra generación, cuando
íbamos a verla al cine, tal vez para ser felices, tan solo con la candidez de sus interpretaciones.
En el 51 hace 5 películas, casi todas comedias musicales, entre las que sólo destaca "Aviso de tormenta", un film de "cine negro" que protagoniza con Ginger Rogers. En el 52 hace "Abril en París", un musical que dirige David Butler, quien también la dirige ya en el 53 en "Doris Day en el oeste", otra comedia musical. En el 54 siguen los musicales, esta vez co-protagoniza con Frank Sinatra el film "Siempre tú y yo". Charles Vidor la dirige en 1955 junto a James Cagney en "Quiéreme o déjame".
               
En 1956 Doris Day consigue su madurez profesional. Tiene 34 años y delante le espera un gran futuro en las pantallas. Aparte del thriller "El diabólico señor Benton" que protagoniza con Louis Jourdan y que resulta un "blanco y negro" mediocre, consagra su el prestigio de sus estrellato con "El hombre que sabía demasiado", una de las películas más logradas de Alfred Hitchcock y un clásico del suspense; se trata de un película de secuestro y espionaje que hace honor a la imaginación genial del maestro del suspense. Un impecable trabajo de Doris Day junto a James Stewart, uno de los actores más carismáticos y queridos del cine. En una ocasión en que Day le preguntó al director porqué nunca le daba indicaciones, Hitchcock respondió que no era necesario porque porque ella ya estaba actuando como él quería.          
          
Quizá el encanto de "la Doris" estaba también en la sugerencia de una oculta picardía que dejaba
transmitir la sonrisa que unía a sus gestos y que, felizmente, acababa desconcertándonos.
A partir del 57 llegan las exitosas comedias de Doris Day. "Juego de pijamas" es la primera. Le siguen "Mi marido se divierte", con Richard Widmark, y "Enséñame a querer", con Clark Gable, ambas en el 58. "La indómita y el millonario", con Jack Lemmon, en 59. Este mismo año protagoniza una de sus más emblemáticas películas. Se trata de la comedia "Confidencias de medianoche", que dirige Michael Gordon y que protagoniza junto a su inseparable y gran amigo Rock Hudson. El film reflejaba una química en la pareja como pocas se han conseguido en las comedias en el cine, además de representar una visión amable muy propia de los felices 50. Fue oscarizada y uno de las cintas más taquilleras de aquel año. (Clic en el título para el visionado completo del film, aunque en versión original)
             
Bellísima imagen de Doris Day. Me encanta su ternura. (Por cierto, se parece ahí a Grace Kelly)
Ya en la década de los 60 sus trabajos comienzan a tener algunos altibajos. En 1960 destaca "Un grito en la niebla", de David Miller y con Rex Harrison y John Gavin en el reparto, un thriller muy creíble en cuanto a la interpretación de Doris(Clic en título, visión completa del film). Sigo pensando que se perdió una actriz con buenas dotes dramáticas. "Pijama para dos" (1961), dirigida por Delbert Man, es otro clásico de las comedias románticas de la época, pero con el aliciente de volver a contar con la pareja de moda en el género, Doris Day y Rock Hudson, acompañados del estimulante Tony Randall, que vuelven a repetir. "Suave como visón" (1962), otra comedia romántica que dirige nuevamente Delbert Mann, que co-protagoniza Cary Grant y que tuvo varias nominaciones a los oscars.
           
Junto a Clint Eastwood, es el momento en 1989, cuando Doris,
ya retirada y con casi 60 años, recibe el premio honorífico
"Cecil B. DeMille"
. 
(Clic en el texto para el vídeo de la gala)
Entre las últimas películas de Doris Day, rodadas en la misma década, destacan las comedias, también en clave de romance como venía siendo la costumbre de Day, "Apártate, cariño" (1963), de Michael Gordon y con James Garner en el reparto. "No me mandes flores" (1964), de nuevo con Rock Hudson y Tony Randall, una apuesta de éxito en una comedia con mucho sentido del humor y un par de escenas finales desternillantes. Ya en los últimos años de su carrera, hasta 1968, se produce una decadencia, no sólo en sus trabajos interpretativos, sino por el nivel de las producciones, entre las que sólo puede salvarse, si acaso, la última película que hizo, "Anoche cuando se apagó la luz" (1968), una comedia de enredos a base de historias encadenadas y que tiene a Robert Morse en el reparto.
                 
Lo cierto es que, aunque la crítica y el público se habían cansado ya de las comedias románticas, un tanto edulcoradas del estilo de las que con éxito había protagonizado la actriz en los 50, la razón principal del fin de la carrera de Doris Day fue su brusca e inesperada ruina económica, la que le ocasionó su tercer marido Martin Melcher, junto a un socio suyo.
Es otro momento en la misma gala de la entrega del premio que
recibió en los Globos de Oro. La verdad es que Doris, a sus 67
años, estaba radiante, espléndida.
Mientras que la actriz habría cosechado una gran fortuna a base de su incansable esfuerzo en su trabajo en el cine, estos dos saquearon su fortuna hasta dejarla completamente arruinada. Doris Day cayó en una profunda depresión y no volvió a trabajar, sobre todo cuando tuvo que divorciarse de Melcher y falleció al poco tiempo. Afortunadamente, ante las deudas que éste quedaba a la actriz, antes de morir éste, como agente que era de su mujer, dejó firmado un contrato para una serie de televisión que duraría hasta el 73: "El show de Doris Day". Trabajando para la serie, de alguna forma pudo hacer frente a su ruina económica. Al mismo tiempo, demandó al socio de Melcher, responsable del despilfarro de éste, por el que recibiría una indemnización por fraude de 20 millones de dólares. En 1976 volvió a casarse, pero este matrimonio solo duró 4 años. Desde el 80 volcó su vida por el cuidado y la defensa de los animales, con especial dedicación a las mascotas abandonadas. En realidad, salvo algunas contadas apariciones, Doris Day se retiró definitivamente del mundo que había vivido. Sin embargo, hubo un suceso que sobrecogió a la estrella ya retirada y que la obligó a ser nuevamente objetivo de los fotógrafos. En junio del 85 hubo un reencuentro entre ella y Rock Hudson. La imagen de la foto fue impactante.           
No es la imagen más terrible e impactante de la enfermedad
de Hudson. He preferido evitarla aquí y he escogido una foto
que no desmejora demasiado su rostro. Y aprovechando el
abrazo feliz de los dos eternos amigos.
Con sólo 59 años, Hudson demacrado y con un rostro cadavérico, había recibido los estragos del SIDA. Pero no fue sólo aquel encuentro y aquella foto. Fotografía que, por mi ética como honesto admirador a las estrellas del cine, no quiero publicar aquí. Cuando el mundo entonces no aceptó aquella enfermedad, sino que sólo se limitó a culpar a quienes la habían contraído, Doris Day fue valiente y no sólo se colocó el lazo rojo contra el Sida, sino que estuvo al lado de su amigo del alma hasta que unos meses después murió.
               
Doris Day siempre hablaba con orgullo de su amigo Roy, que era su nombre de origen. Lo adoraba y decía que había sido una afortunada por haber tenido su amistad. En 2015, la actriz declaró a la revista "People": "Creo que la razón por la que a la gente les gustaban nuestras películas es porque podían apreciar realmente lo mucho que nos queríamos. Era algo que traspasaba la pantalla. Él era un buen amigo", refiriéndose a Rock Hudson. En otra ocasión, ella declaró: "Si Roy y yo hubiéramos podido enamorarnos, o hubiéramos sido amantes, la relación no hubiera funcionado, el encanto que nos unía como amigos se habría desvanecido".
            
Por otra parte, "La rubia amable de Hollywood" había compartido cartel con "los mejores" de entonces: Kirk Douglas, James Stewart, Richard Widmark, Clak Gable, David Niven, Jack Lemmon, Cary Grant, entre otros. Pero fue el guiño sentimental y la complicidad personal con Rock Hudson, con solo tres películas que rodaron juntos entre el 59 y el 64, lo que les llevó a una amistad más allá del amor.
         
No he querido insertar esa foto de Hudson en un estado tan lamentable. Prefiero recordar a esta
maravillosa pareja en su época feliz y en la que tan felices nos hicieron también a nosotros.
Una de las anécdotas más entrañables que se cuentan en las biografías de ambas estrellas, se refería al consejo que le dio Doris a su amigo Roy, cuando se enteró de la gravedad de su enfermedad, para que descansara en su casa y no se le ocurriera ir a su programa de la televisión. Hudson la llamó por teléfono y le dijo: "Te crees que por estas tontería de enfermedad no voy a estar en tu programa? Pues aunque caigan rayos y soplen los tifones más desvastadores estaré mañana ahí contigo, aunque sea arrastrándome, eso no me preocupa. Pero si tú me necesitas, yo que he compartido contigo mis mejores momentos profesionales y personales, apareceré en tu puerta vestido de blanco". Tan mal estaba el actor que, al parecer ya no podía ni comer. Luego confesaría Day: "Cuando nos despedimos, mi amigo me dio un abrazo muy grande y hasta pudo sujetarme un momento. Me eché a llorar. Fue la última vez que lo vi". Su amigo Roy falleció a las pocas semanas. (Declaraciones extraídas de su libro biográfico)
               
Había algo más en el atractivo de su ingenua sonrisa. Y es que la
candidez de su belleza tenía algo de pícaro y travieso en su mirada
Lo cierto es que Doris Day se convirtió en una de las actrices más taquilleras de la historia del cine, en aquellas décadas de los 50 y los 60, cuando ir al cine era algo mucho más habitual y exclusivo que ahora, en que utilizamos más a menudo "ver películas" mediante la televisión, el vídeo y DVD doméstico o las descargas on-line . Y si "la rubia angelical del cine" triunfó en las pantallas y fue querida por la crítica y su público, en cambio fracasó en el amor, en el amor con el que tanto presumía en sus comedias en el cine. Sus matrimonios no le dieron mas que problemas. Sus pretendientes no le ofrecían nada bueno, y nunca creyó en ellos, ni se enamoró de ninguno. Realmente, ni siquiera se puede decir que llegara a protagonizar un romance sentimental con alguno. Si acaso, algún que otro galanteo, más que devaneo amoroso, y con sus acompañantes de trabajo, quizá por ahuyentar la soledad que temía, más que por otro motivo. Después, durante todo el resto de su vida, siempre dijo que había tenido la suerte de tener el mejor amigo del mundo y la persona más honesta y generosa que había conocido, siempre a su lado cuando lo necesitó. Luego, cuando él murió y no volvió a tener relación alguna, tuvo que refugiarse en los animales, en el mundo de las mascotas, en la fundación que creó para su protección. Pues llegó a decir que "había dejado de creer en las personas, y sólo encontraba fidelidad en sus animales".  
              
Dos de las portadas de los más de 30 álbumes de canciones que grabó la estrella.
Doris Day grabó más de 600 canciones, contenidas en más de 30 discos, todos ellos álbumes de estudio. Uno de ellos, titulado "My Heart", grabado en 2011 a sus 89 años. Éxitos que quedaron en el recuerdo para siempre, como "It´s Magic", "With a song in my heart", "Whatever will be, will be", "Dream a little dream of me" o "Fly me to the moon", canción ésta última, que puse de fondo y banda sonora en el vídeo homenaje que le dediqué el día que "se nos fue". Curiosamente, el tema conocido como "Qué será, será", a Doris no le gustaba y quiso cambiarlo por otro, pues decía que no iba con su estilo. Hitchcock, que dirigía su película, no aceptó. Pero, además la convenció para que la cantara y le prometió que sería un éxito. Y fue así porque ganó el Oscar a la mejor canción original. Precisamente, hoy en día, es éste el tema con el que más se recuerda a la actriz.
                
Doris Day con algunos de sus compañeros de reparto en otros filmes: Con Douglas en "El trompetista",
con Rod Taylor en "Una sirena sospechosa", con Frank Sinatra en "Siempre tú y yo", con James Stewart
en "El hombre que sabía demasiado"
Doris Day filmó 39 películas en 20 años, entre el 1948 y 1968. Ganó el premio "Cecil B. DeMille" y 6 Globos de Oro en el 89, un Gramny honorífico y una nominación al Oscar. Además de la "Medalla Presidencia de la Libertad" y un Oscar honorífico por su vasta carrera artística, aunque estos dos últimos premios no pudo ir a recogerlos porque tenía pánico de viajar en avión y era necesario para asistir a su entrega. Pasado un tiempo en que dejó los platós del cine, a partir de ese mismo año, en 1968, tuvo una serie en televisión y presentó un programa de entrevistas. En 1976 publicó su libro autobiográfico que vendió a una productora de Hollywood y con el que salió parada por el escándalo que provocó con algunas de las declaraciones que si dijo que hizo. En 1983 rueda una serie de televisión titulada "Nostalgia" y en la que evoca la historia de Broadway y Hollywood. Directores como Michael Curtiz, Michael Gordon, David Butler y el propio Hichcock, la adoraban y confesaron que daba gusto trabajar con ella. Fue la indiscutible "reina de la comedia romántica americana" y junto a Marilyn Monroe, Elizabeth Taylor, Lauren Bacall y algunas otras grandes actrices, que ahora no recuerdo, formaron parte de la época dorada del cine hollywoodiense. Ninguna de ellas fueron sus rivales, ni siquiera competidoras. Quiso ser amiga de todas ellas, y ellas, como amigas se comportaron con ella.
                   
"Doris Day and Rock Hudson", edited by Rusty Andecor
Finalmente, la historia de Doris Day no fueron solo sus películas, sus comedias románticas, algunas tan cursis y ramplonas, tan "acarameladas" y "sosonas", ni sus geniales trabajos dramáticos, los menos premiados por la crítica de su tiempo. Su historia tampoco fue su desencanto sentimental por las parejas que tuvo, incluidos sus esporádicos galanteos, de quienes la cortejaron e intentaron complacer sus frustraciones. Como tampoco fue el repertorio de inolvidables canciones que nos dejó. Doris Day fue algo más. Quizá un fenómeno generacional en la cultura del cine. Y tal vez, un espejo social en que nos mirábamos quienes entonces éramos jóvenes para soñar con parecernos a los personajes que veíamos en las comedias de la Doris. Era "la época Doris Day"Felices aquellos años 50 y 60, en los que veíamos las avenidas de los cines decoradas con grandes carteles y marquesinas anunciando las películas de la rubia Doris Day y su pareja de reparto, con sus titulares y su cartelera. 
               
El "Cine Norba", en el Paseo Cánovas de Cáceres. Nuestro paraíso
de los sueños. En donde veíamos las películas de "la simpática
rubia de la comedia americana": nuestra querida Doris Day.
Pasábamos junto a los cines y sólo se nos ocurría comprar la entrada anticipada para el sábado o el domingo. "No había otra...". Y eso era lo que hacíamos en el 61 y el 62 mi novia Margarita y yo, cuando teníamos 15 y 16 años. En nuestro cine, el "Norba" de Cáceres, en el Paseo de Canovas. Veíamos "Suave como visón", o "No os comáis las margaritas", o "Confidencias de medianoche". Incluso, nos quedábamos en una sesión continua para verla otra vez. Porque, entonces no había disco-bares, ni teles o vídeos para ver la peli. Sólo teníamos nuestro paseo y nuestro cine. Y allí, nos cogíamos de la mano y nos enamorábamos. Y mientras, y antes y después...., soñábamos.. y soñábamos con el cine de aquellos años, el de "la época Doris Day". Así éramos entonces. Como esas hermosas avenidas decoradas con aquellos grandes carteles con las fotos de la estrella. O con el Paseo de Cánovas y su mágico "Cinema Norba".
                 
Finalmente..., nos queda el recuerdo nostálgico y edulcorado de aquella voz "suave como visón", (como el título de su film). La de Doris Day cantando "With a song in my heart", o "Fly me to the Moon", con cuyo homenaje, en el vídeo que yo mismo edité, dije adiós a "la estrella simpática y amable del cine".
                    
Los grandes carteles de Doris Day, en las marquesinas de los cines de las avenidas. Con su sonrisa y
su simpatía, y los títulos de sus películas: "Te veré en mis sueños", "A la luz de la luna", "Confidencias
a medianoche". Aquel encanto suyo que, siendo tan jóvenes..., nos embriagaba y conmovía.
                
Ángel González "Rusty Andecor"